Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado un importante hallazgo arqueológico en Mallorca tras documentar restos humanos y materiales funerarios de hace aproximadamente 3.500 años. El descubrimiento se ha producido en la necrópolis de Son Sunyer, situada en es Pil·larí, en Palma, y permitirá profundizar en el conocimiento de las comunidades que habitaron la isla durante la Edad del Bronce.
La intervención, desarrollada durante la campaña de excavaciones de octubre de 2026, ha permitido recuperar huesos humanos, fragmentos de cerámica y otros objetos relacionados con las prácticas funerarias. Entre los descubrimientos destacan también evidencias de enterramientos infantiles y una estructura arquitectónica poco habitual en los espacios funerarios de este periodo.
Los trabajos se han concentrado en el hipogeo SSU9, una cueva artificial excavada en la roca que fue descubierta en 2024 y cuya excavación comenzó un año después. Según ha informado el CSIC en una nota de prensa, la relevancia del hallazgo reside especialmente en que los restos prehistóricos se han conservado en un contexto arqueológico que puede estudiarse mediante técnicas actuales, pese a las alteraciones que ha sufrido el yacimiento a lo largo de los siglos.
La disposición de los huesos y las características de la cueva plantean nuevas hipótesis sobre cómo se organizaban los enterramientos, mientras que los futuros análisis científicos podrían aportar información sobre la edad, la alimentación, las enfermedades y las características genéticas de las personas sepultadas en este lugar.
Un hallazgo arqueológico de hace 3.500 años en Palma
La necrópolis de Son Sunyer, situada en es Pil·larí, ha vuelto a proporcionar información relevante sobre la prehistoria de Mallorca.Durante la campaña arqueológica de octubre, los investigadores han identificado depósitos funerarios correspondientes a la Edad del Bronce que permanecían bajo niveles de ocupación medieval documentados anteriormente.
La intervención se ha centrado en el hipogeo SSU9, una estructura funeraria excavada artificialmente en la roca. Este espacio fue descubierto en 2024, mientras que los trabajos de excavación comenzaron en 2025 y han continuado durante la campaña de 2026.
El descubrimiento resulta especialmente relevante porque buena parte de los hipogeos mallorquines estudiados hasta ahora habían sufrido modificaciones y reutilizaciones posteriores. Estas alteraciones dificultaban la recuperación de información sobre su utilización funeraria original.
En Son Sunyer, sin embargo, los arqueólogos han podido documentar materiales de la Edad del Bronce en su contexto arqueológico, lo que abre nuevas posibilidades de investigación. El investigador del Incipit-CSIC y codirector de las excavaciones, Pau Sureda, destaca precisamente esta circunstancia como uno de los principales valores científicos de la intervención. Aunque los materiales recuperados presentan «cierto grado de alteración», su estudio permitirá abordar cuestiones que hasta ahora resultaban difíciles de investigar en este tipo de yacimientos.
Encuentran restos humanos, cerámica y evidencias de enterramientos infantiles
Entre los materiales recuperados durante la excavación figuran restos óseos humanos, fragmentos de cerámica y otros objetos asociados a las prácticas funerarias. La presencia de estos elementos permitirá estudiar diferentes aspectos del uso de la necrópolis durante la Edad del Bronce.
Uno de los descubrimientos más destacados es la identificación de evidencias de enterramientos infantiles. Este hallazgo abre nuevas preguntas sobre la composición de las comunidades prehistóricas y sobre la participación de sus diferentes integrantes en los rituales funerarios. Los investigadores podrán analizar estos restos para tratar de obtener información sobre las personas enterradas y sobre las características de los grupos que utilizaron la necrópolis.

La documentación de los materiales en su contexto arqueológico constituye un aspecto fundamental del descubrimiento. No se trata únicamente de recuperar objetos antiguos, sino de estudiar dónde aparecieron y cómo se relacionan entre sí, una información que puede contribuir a interpretar el funcionamiento del espacio funerario. Los restos encontrados también permitirán desarrollar investigaciones sobre la cronología de los enterramientos y las posibles diferencias en el tratamiento de los difuntos.
La disposición de los huesos ofrece pistas sobre los rituales funerarios
Uno de los aspectos que más interés ha despertado entre los investigadores es la forma en la que aparecen distribuidos los restos humanos dentro del hipogeo. El investigador del Instituto Catalán de Arqueología Clásica y codirector de la excavación, Jordi Hernández, ha explicado que los huesos se encuentran dispersos y desarticulados. Esta circunstancia, según señala, «podría estar relacionada con la manera en que se gestionaban los enterramientos».
A partir de la disposición de los restos, los arqueólogos plantean una hipótesis sobre el funcionamiento de estos espacios funerarios. Los difuntos podrían haber sido depositados inicialmente sobre bancos de piedra o en nichos excavados en las paredes de la cueva. Posteriormente, algunos restos habrían sido trasladados al espacio central del hipogeo para dejar sitio a nuevos enterramientos.
Esta interpretación apunta a una posible reorganización de los restos humanos a medida que se utilizaba el espacio funerario. Sin embargo, se trata de una hipótesis de investigación, no de una práctica que haya quedado demostrada definitivamente. Los nuevos estudios permitirán profundizar en esta posibilidad y comprender mejor la relación entre los distintos depósitos arqueológicos.
Los hipogeos de Mallorca pudieron funcionar también como osarios
La hipótesis planteada por los investigadores apunta a que determinadas zonas de los hipogeos pudieron utilizarse como osarios. Estos espacios habrían permitido conservar los restos de personas enterradas anteriormente después de trasladarlos desde su ubicación inicial. La posible utilización de bancos de piedra y nichos como lugares de depósito funerario, seguida de una reorganización posterior, constituye una de las principales líneas de interpretación del hallazgo.
La disposición de los huesos en el hipogeo SSU9 podría ofrecer información sobre cómo se gestionaba el espacio disponible para los enterramientos. Los investigadores consideran que la documentación de estos restos permite plantear nuevas preguntas sobre las prácticas funerarias de las comunidades prehistóricas de Mallorca.
Hasta ahora, las alteraciones sufridas por numerosos hipogeos habían dificultado el estudio de estas cuestiones. Por ello, la conservación de depósitos de la Edad del Bronce bajo los niveles medievales de Son Sunyer representa una oportunidad para avanzar en su conocimiento. Las conclusiones dependerán de los análisis que se realicen sobre los materiales recuperados y de la interpretación conjunta de las estructuras y los restos humanos.
Descubren un nicho con una disposición poco habitual en Mallorca
La campaña arqueológica también ha permitido identificar un nicho situado por debajo de uno de los bancos de piedra del hipogeo SSU9. La posición de esta estructura constituye otro de los elementos destacados de la intervención. Según la información facilitada por el CSIC, su disposición es diferente de la observada habitualmente en otras estructuras funerarias conocidas en Mallorca.
El hallazgo amplía la información disponible sobre las características arquitectónicas de los hipogeos de la isla. Estas cuevas artificiales podían contar con diferentes elementos interiores destinados a organizar el espacio funerario. En Son Sunyer se han documentado estructuras con cámaras, corredores, bancos y nichos, aunque no todas presentan necesariamente la misma configuración.
La identificación de un nicho bajo un banco de piedra aporta una nueva particularidad al conjunto. Las diferencias arquitectónicas entre los espacios funerarios son otro de los aspectos que podrán estudiarse a partir de los trabajos desarrollados en la necrópolis.
Qué revelarán los análisis de carbono 14 y los estudios de ADN
Los materiales recuperados durante la campaña permitirán desarrollar nuevos análisis científicos destinados a conocer mejor la cronología de los enterramientos y las características de las personas sepultadas. Entre las técnicas previstas figuran las dataciones mediante carbono 14, que ayudarán a precisar la antigüedad de los restos. Aunque inicialmente los enterramientos se sitúan en torno a los 3.500 años, los investigadores consideran que las futuras dataciones permitirán establecer con «mayor precisión» el periodo durante el que se utilizó este espacio funerario.
También están previstos análisis de los restos humanos. Estos estudios podrían proporcionar información sobre la edad, las enfermedades, la alimentación y las características genéticas de las poblaciones que utilizaron la necrópolis. Los resultados permitirán plantear nuevas investigaciones sobre las comunidades prehistóricas que habitaron Mallorca.
Por el momento, los especialistas no han presentado conclusiones definitivas sobre estos aspectos. La recuperación de los restos constituye el punto de partida para los estudios posteriores, que serán los encargados de aportar información más precisa sobre las personas enterradas en Son Sunyer.
Son Sunyer: una necrópolis con nueve cuevas funerarias
La necrópolis de Son Sunyer está formada por nueve hipogeos, es decir, cuevas artificiales excavadas en la roca que fueron utilizadas como espacios funerarios durante la Edad del Bronce. Las estructuras presentan diferentes configuraciones arquitectónicas. Entre sus elementos se encuentran cámaras, corredores, bancos de piedra y nichos, que formaban parte de la organización interior de los espacios destinados a los enterramientos.
El conjunto se encuentra junto al antiguo entorno húmedo del Pla de Sant Jordi, en Palma. Según las investigaciones, en esta zona las comunidades prehistóricas habrían diferenciado los espacios de habitación de aquellos destinados a los enterramientos. Esta posible separación permite plantear nuevas cuestiones sobre la organización de los asentamientos y las prácticas funerarias durante la Edad del Bronce.
El hipogeo SSU9, donde se han concentrado los trabajos actuales, forma parte de este conjunto de nueve estructuras. Su estudio ofrece la oportunidad de analizar materiales prehistóricos conservados bajo depósitos correspondientes a ocupaciones posteriores.
De la Edad del Bronce a la Edad Media: las distintas ocupaciones del yacimiento
La historia de Son Sunyer no se limita a su utilización como necrópolis durante la Edad del Bronce. A lo largo de los siglos, el conjunto experimentó diferentes ocupaciones y reutilizaciones que modificaron algunas de sus estructuras originales. Los investigadores han documentado materiales correspondientes a época talayótica y medieval.
Precisamente, durante la campaña de 2026 se ha comprobado que bajo los niveles de ocupación medieval todavía se conservaban depósitos relacionados con el uso prehistórico de la necrópolis. Esta superposición de materiales refleja la complejidad arqueológica del yacimiento.
Además, el lugar fue utilizado como cantera de marés durante los siglos XVI y XVII. La explotación de la piedra provocó la destrucción parcial de algunas de las estructuras funerarias originales. Estas alteraciones explican parte de las dificultades que presenta el estudio de los hipogeos y de sus diferentes fases de utilización. Pese a ello, la intervención actual ha permitido identificar restos de la Edad del Bronce que todavía conservan información relevante para la investigación.











