URBANISMO A LA CARTA

16 meses de silencio: Triguero ocultó a los vecinos la nueva de macrodiscoteca en Ibiza

Los expedientes municipales acreditan que el Ayuntamiento conocía como mínimo desde octubre de 2024 el interés por reformar el Hotel Corso, pese a que el alcalde sugirió que el Consistorio no tuvo constancia de los detalles hasta que el asunto se hizo público.
Triguero conoce desde hace tiempo el plan de una macrodiscoteca en el Hotel Corso.

El alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, evitó responder las siete preguntas que los vecinos de s’Illa Plana presentaron en el último pleno municipal sobre las irregularidades en la licencia que permite reformar el Hotel Ibiza Corso para alojar una futura macrodiscoteca. Ofreció, en cambio, lo que llamó su «opinión personal»: los regidores de barrio son ágiles para avisar «cuando se cambia una bombilla o se mueven contenedores», pero no en las «cuestiones privadas» de las que el Consistorio «quizás no tiene conocimiento de los detalles hasta que es notorio o público».

La frase sugiere un Ayuntamiento que fue conociendo el proyecto al mismo ritmo que el barrio y la prensa. Los propios expedientes municipales —los que este medio ha ido documentando desde marzo— desmienten esa lectura punto por punto.

Una ampliación denegada por escrito, y confirmada bajo el mandato de Triguero

La operación que hoy está autorizada ya había sido rechazada. La promotora, Turismo Balear, S.A., solicitó reformar y ampliar el hotel en julio de 2022, bajo mandato del socialista Rafa Ruiz. El 31 de mayo de 2023, mediante el Decreto de Alcaldía 2023-5090, el Ayuntamiento denegó la licencia: los informes técnico y jurídico municipales concluyeron que el edificio se encuentra en «situación de inadecuación» urbanística —supera la altura, la ocupación y la edificabilidad permitidas— y que, en ese estado, la ley no permite ampliarlo.

Aquella denegación se firmó bajo el gobierno anterior, apenas dos semanas antes de que Triguero tomara posesión el 17 de junio de 2023. Pero lo decisivo llegó después. Turismo Balear recurrió la negativa, y fue ya el gobierno de Triguero el que tuvo que resolver ese recurso. Lo hizo mediante un decreto firmado por el regidor de Urbanismo del Ayuntamiento, Juan Flores, del 7 de octubre de 2024. El documento, basado en un informe técnico municipal fechado seis días atrás, desestimó íntegramente el recurso y confirmó que la denegación había sido correcta.

El edificio seguía en situación de inadecuación; la ampliación seguía sin caber. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, Triguero conocía ya entonces los planes para un nuevo y gran espacio de ocio por parte del Corso. Pero no fue hasta 16 meses más tarde cuando el Ayuntamiento convocó a los vecinos de Illa Plana para decirles que en el hotel se levantaría una macrodiscoteca.
Como no puede ser de otra manera, técnicos de la propiedad del hotel se reunieron en varias ocasiones con el Ayuntamiento de Ibiza hasta que dieron con la fórmula deseada y que ahora es puesta en entredicho a raíz de los recursos vecinales.

La vuelta por la puerta de atrás

Pocos meses después de aquel «no» ratificado, el mismo proyecto reapareció por otra vía. La licencia que finalmente se concedió no se tramitó como continuación de aquel expediente denegado, sino a través de uno nuevo, abierto en 2025 (expediente 32635/2025), esta vez amparándose en una vía extraordinaria de modernización turística nacida en la pandemia: el artículo 7 de la Ley 2/2020, el llamado «decreto covid», que permite dispensar precisamente los parámetros urbanísticos —altura, ocupación, edificabilidad— que habían motivado la denegación.

Por esa vía, la tramitación avanzó con rapidez. La Comisión de Ordenación Turística del Consell de Ibiza emitió el informe favorable el 13 de octubre de 2025; el informe técnico municipal se firmó el 4 de febrero de 2026; y cinco días después, el 9 de febrero, se otorgó la licencia mediante un decreto del Ayuntamiento

A fines de ese mes, el propio Flores encabezó un encuentro con los vecinos, en el cual participó Joan Gràcia, director artístico de Lío Ibiza, que por entonces asomaba como quien se haría cargo del espacio de ocio. La Voz de Ibiza documentó a los pocos días aquella reunión, celebrada en el restaurante Hostal Talamanca. El asunto se hizo «notorio o público», en los términos del alcalde. Pero, para entonces, el Ayuntamiento no solo lo conocía: ya lo había resuelto y firmado.

Según el reclamo de Florencia de Gaetano al que suscriben los vecinos del barrio, cuando se presentó el proyecto se les comunicó que la licencia ya estaba otorgada y que «no había nada que hacer».

Diez años de expediente

La idea de que el Ayuntamiento «no tenía conocimiento de los detalles» o de que se trataba de una cuestión «privada» tampoco se sostiene mirando el fondo documental. Los archivos municipales sobre la actividad de sala de fiestas del Corso no arrancan con la licencia de 2026: se remontan, como mínimo, a 2016, cuando se incoó el expediente de legalización 12315/2016 sobre esa misma sala —un expediente que, por cierto, nunca llegó a resolverse—. Diez años de papeles municipales sobre el mismo local.

El silencio de Triguero

Triguero no desmintió ninguna de las irregularidades que los vecinos pusieron sobre la mesa. Pidió «prudencia», reivindicó que el Ayuntamiento ha sido «transparente desde el primer momento», trasladó al Consell la resolución del segundo recurso pendiente y cerró con una petición: «Solo les pido tiempo».

Lo que su intervención dejó sin responder es por qué, sabiendo lo que su propio gobierno había resuelto por escrito en octubre de 2024, la tramitación siguió adelante por otra vía sin que el barrio tuviera acceso a la información hasta que la licencia ya estaba firmada.

Scroll al inicio
logo bandas