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«Fue muy fácil entrar en el aeropuerto. Revisamos el perímetro, vimos que había un hueco en un valla y lo aprovechamos para entrar»

Los activistas de Futuro Vegetal que irrumpieron en el aeropuerto en julio y rociaron un jet privado con pintura biodegradable, sorprendidos de que la Guardia Civil tardara media hora en personarse, a pesar de haber sido avisada y de que Aena no interrumpiera el tráfico aéreo durante la protesta
activistas bilbo mar
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El aeropuerto de Ibiza quedó retratado el pasado 14 de julio cuando cuatro activistas, tres de Futuro Vegetal y uno de XR Ibiza (Extinction Rebellion), entraron dentro del perímetro aeroportuario con pasmosa facilidad, llegaron hasta uno de los numerosos jets que había ese día estacionados en la plataforma y lo rociaron con pintura. La protesta llegó a ser emitida en directo para todo el mundo.

Para el vicepresidente de la Caeb, José Antonio Roselló, «no es un asunto menor la falta de seguridad que quedó demostrada» ese día.  La acción «más sorprendente» de todas las que han sucedido este verano (dos incidentes en la pista y otro en la pista de rodadura) en palabras de Javier Taibo, consejero de UpeFly.

La Voz de Ibiza ha reconstruido lo que pasó ese día a través del testimonio de dos de los cuatro activistas que protagonizaron la protesta, Bilbo y Mar, un abogado de Cádiz y una médico de Almería que han abandonado sus profesiones y viven juntos en una autocaravana sin ser pareja en las montañas de Europa.

Un hueco en la valla

Sin necesidad de saltar ninguna valla. Ni forzar ningún acceso. Por un hueco entre un muro de ladrillo y una valla de metal en mal estado y que posteriormente fue reparada por Aena, ubicado en la zona próxima al aparcamiento de larga estancia y al control de los trabajadores del aeropuerto. Por ese lugar accedieron los cuatro.

Al entrar avisaron al 112 para evitar males mayores y minorar su responsabilidad. Clareaba con los primeros rayos del sol de mediados de julio. Eran las 6 de la mañana. Desde ahí se desplazaron sin ninguna oposición hasta la plataforma de estacionamiento de jets privados, donde rociaron sobre una aeronave los extintores que previamente habían rellenado con pintura biodegradable, se subieron a las alas y desplegaron unas pancartas reivindicativas, inmortalizando la protesta con fotos y vídeos para ser difundidos a través de las redes sociales.  Sin estar previsto, Bilbo, con alma de comunicador, tuvo tiempo de hacer un directo a través de Instagram de más de 10 minutos.

Media hora

«Nos sorprendió que no viniera nadie después de haber avisado al 112. Y que tardaran tanto en personarse. De hecho, no estaba previsto hacer el directo, pero como llevábamos el teléfono para hacer fotos y vídeos y no venía nadie pensé que era un buen momento para hacer el directo y aproveché. Salió de forma natural», rememora el activista. El vídeo acumula más de 12.000 reproducciones.

Futuro Vegetal busca maximizar la repercusión de sus acciones de protesta al mismo tiempo que minimizar el riesgo para sus activistas. «Avisamos a todo el mundo de que habíamos entrado en la pista del aeropuerto para minimizar riesgos. Sabemos que bordeamos la legalidad para que las acciones tengan visibilidad», explica el letrado que colgó la toga para huir del «estrés hídrico» del sur de España y vivir en la montaña.

Paralizar el aeropuerto

Querían paralizar el aeropuerto para que la protesta fuera más ruidosa. No lo consiguieron, según su teoría, porque Aena incumplió la normativa. «Mientras hacíamos el directo despegaron y aterrizaron varios jets privados», aclara Mar, la activista que se encaramó a una de las alas.

Desde Aena, justifican que se mantuviera la operativa porque «en coordinación con la Guardia Civil y dada la circunstancia en la que se produjo el incidente» estimó que «no fue necesario tomar otras medidas«.

Dos horas

Media hora después de dar el aviso, se personaron en el lugar de la protesta la Guardia Civil, los bomberos y un equipo médico. «En un momento dado, los guardias civiles se cansaron de nosotros y nos arrancaron a tirones del avión«. Bilbo calcula que la acción duró dos horas. «Fue fácil. Solo hacen falta ganas. Si alguien quiere, entra sin problema porque es imposible controlar un perímetro tan grande«, destaca.

La planificación tampoco fue compleja. Futuro Vegetal tiene conocimiento de la campaña estival de XR Ibiza contra los megaricos, «no porque les tengamos inquina por tener dinero, sino porque el 1% de la población más rica produce el doble de emisiones que el 50% más pobre«. «La crisis climática afecta a los más desfavorecidos que son los que menos responsabilidad tienen», destaca Mar.

Ibiza, el lugar ideal

Para ello, Ibiza era el lugar ideal. «Es un punto estratégico con mucho tráfico de jets».

Y los tres activistas de Futuro Vegetal se desplazaron por su cuenta a Ibiza sin tener un plan definido. Ya en la isla y conjuntamente con miembros de XR decidieron que era una buena idea entrar en el aeropuerto y rociar de pintura un jet.

«Nosotras -utilizan siempre el genérico femenino porque «todas somos personas»- somos muy horizontales y planteamos las acciones en grupo. Entre todas decidimos ir al aeropuerto», rememoran.

«Fue fácil»

Decidida la acción, los activistas de ambos colectivos se pusieron manos a la obra. «Fue fácil. Un par de días antes revisamos el perímetro del aeropuerto, vimos que había un hueco en la valla y decidimos que entraríamos por allí». Y así lo hicieron.

A raíz del agujero en la seguridad destapado con incidente, Aena y Guardia Civil acordaron reforzar la vigilancia del aeropuerto. Según han explicado testigos presenciales, pocos días después de la protesta, Aena arregló la valla por la que entraron los ecologistas. Por motivos de seguridad, no han transcendido las medidas que siguen aplicándose.

Entre la comisaría del aeropuerto y el calabozo del cuartel de Can Cifre estuvieron detenidos hasta las seis de la tarde, momento en el que fueron puestos en libertad sin prestar declaración en el juzgado acusados de daños. «Nos dijeron que seríamos acusados de desórdenes públicos y de un delito contra la seguridad aérea, pero finalmente solo nos acusan de daños, algo que tiene poco recorrido porque la pintura se limpia fácilmente y no hemos dañado nada», explica el abogado.

Megayate

Con la acción del aeropuerto ya habían completado con éxito la misión. Sin embargo, la presencia en Ibiza del yate de la heredera de Walmart motivó que «nos quedáramos unos días más para preparar la acción del puerto«. «Fuimos dos personas y rociamos de pintura lo que pudimos. Casi no nos da tiempo porque el barco estaba zarpando», explica Mar.

En esta ocasión, sí pasaron la noche en el calabozo y pasaron a disposición judicial. «Nos dijeron que no habíamos entendido el mensaje y que éramos reincidentes. Nos quisieron amedrentar, pero la realidad es que solo estamos acusadas de daños«, insiste la doctora.

Algo que no han conseguido. «Sabemos cuáles son las consecuencias de nuestras acciones y que somos arrestables, pero no nos van a parar porque la protesta es necesaria si queremos cambiar algo«, advierte el abogado.

Son conscientes de que su forma de vida sostenible, viviendo en una autocaravana, moviéndola lo menos posible, usando bicicletas, leña y pañuelos de tela en lugar de los de usar y tirar, entre otras medidas, no tiene impacto. «Lo hago porque quiero, por salud mental, por mis principios y porque soy más feliz viviendo en la montaña y bañándome en los ríos. Está muy bien reciclar, pero mientras Repsol siga tirando petróleo al mar y El Pozo, contaminando aguas subterráneas con purines no hay nada que hacer contra la emergencia climática. Hemos de seguir luchando para que se tomen medidas contundentes y evitemos que gente muy rica se haga más rica a base de destrozar el planeta«.

Mientras tanto seguirán buscando la manera de protestar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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