El exministro de Transportes declaró ante el alto tribunal por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia.
José Luis Ábalos sostuvo que «su prioridad era el abastecimiento y que la selección de los proveedores fue responsabilidad técnica de Adif y Puertos del Estado».
Una decisión estratégica ante la escasez
Durante su comparecencia como principal señalado en este proceso, José Luis Ábalos asumió la autoría de la decisión de adquirir 13 millones de mascarillas. Según su testimonio, esta compra masiva fue respuesta a la necesidad de crear una «reserva estratégica» para proteger a los trabajadores del transporte, declarados esenciales en aquel momento.
Ábalos justificó el volumen del pedido (8 millones para Puertos del Estado y 5 millones para Adif) alegando que, en un mercado internacional sumamente competitivo y agresivo, pedir cantidades menores hubiera sido inútil. «Traer el material lo antes posible era nuestra obsesión», recalcó el exministro.
Desvinculación de la empresa Soluciones de Gestión
Uno de los puntos clave de su declaración fue la negación de cualquier injerencia en la contratación de la empresa vinculada a Víctor de Aldama.
Ábalos marcó una línea divisoria entre la «orden política» de conseguir suministros y el proceso administrativo de ejecución:
-
Autonomía de los entes: El exministro afirmó que tanto Puertos del Estado como Adif actuaron como los órganos de contratación responsables y tenían plena competencia para elegir al proveedor.
-
Sin exclusividad: Sostuvo que los entes podrían haber rechazado la oferta de Soluciones de Gestión si no les convencía, sugiriendo que otras propuestas podrían haber generado menos confianza o exigido adelantos económicos arriesgados.
-
Desconocimiento de ofertas: Aseguró que no revisó personalmente ninguna de las propuestas y que solo despachó los detalles técnicos con el subsecretario, quien le informó de la existencia de varias opciones para garantizar la transparencia del proceso.
«Un contrato más» en un contexto de crisis
Ábalos rechazó haber facilitado información privilegiada a terceros y calificó la operación de traer material sanitario como una «odisea» que, a su juicio, resultó exitosa por el precio y la rapidez lograda.
Sin considerarlo un movimiento excepcional por su gestión, el exdirigente socialista enmarcó la compra dentro de la actividad habitual de un ministerio que maneja presupuestos elevados.
«Para mí era un contrato más», afirmó, insistiendo en que nunca se ha involucrado en los órganos de contratación de Transportes y que su único objetivo era garantizar que el país no sufriera problemas de abastecimiento durante el estado de alarma.












