El sector apícola de Ibiza se enfrenta a una crisis sin precedentes tras confirmarse el robo de diversos ruscs (colmenas) en la zona de Portinatx. Lo que podría parecer un simple hurto de miel es, en realidad, un atentado contra el patrimonio natural de la isla: los delincuentes se han llevado ejemplares que contenían huevos y larvas de la abeja autóctona de Ibiza.
Este material biológico es el resultado de ocho años de incansable trabajo para recuperar y preservar una especie que se creía en peligro de desaparición.
Un robo quirúrgico realizado por expertos
La Asociación de Apicultores de Ibiza ha dado la voz de alarma tras descubrir que el robo no fue obra de aficionados. Según los indicios, quien accedió a las colmenas sabía exactamente lo que buscaba: sustituyeron los panales originales por otros tras llevarse la miel y, lo más valioso, los insectos en fase de desarrollo.
«Sospechan que quien ha hecho esto es un experto en la materia», señalan fuentes cercanas al caso a IB3. El robo se habría producido en las últimas dos semanas y ya ha sido denunciado ante el Seprona, que ha iniciado una investigación para localizar el paradero de la abeja sustraída.
El peligro de perder el linaje genético
La gravedad del suceso reside en el daño científico. Los expertos advierten que este robo hace peligrar el linaje mitocondrial autóctono de la abeja local. Al llevarse las larvas y huevos, se corta una cadena de recuperación genética que ha costado décadas estabilizar.
Ante esta situación de emergencia, el Consell de Ibiza ha reaccionado activando un plan de choque. El objetivo es agilizar los trámites y las investigaciones para intentar recuperar las colmenas antes de que el daño sea irreversible y el linaje se pierda definitivamente fuera de su entorno controlado.












