RECURSO HÍDRICO

Alianza por el Agua alerta de las deficiencias en la gestión hídrica de Ibiza: «Las medidas nunca llegan a tiempo»

El director de la entidad denuncia que las redes de abastecimiento y el aprovechamiento del agua depurada siguen siendo las principales deficiencias de la isla.
Trabajos para poner a punto la desaladora modular.
Trabajos para poner a punto la desaladora modular.

Ibiza continúa arrastrando importantes deficiencias en la gestión del agua pese a la delicada situación de sus acuíferos. Mientras una parte del recurso se pierde por unas redes de abastecimiento con rendimientos insuficientes, miles de metros cúbicos de agua depurada terminan en el mar en lugar de ser reutilizados. A ello se suma la presión de los pozos y una demanda que crece a mayor velocidad que las soluciones impulsadas por las administraciones.

Así lo advierte Juan Calvo, director de Alianza por el Agua, quien señala a La Voz de Ibiza que municipios como Santa Eulària y Sant Josep todavía pierden alrededor del 27 % del agua de sus redes. Una situación especialmente preocupante en una isla cuyos acuíferos presentan problemas de agotamiento y salinización y que depende en gran medida de sus tres desaladoras para garantizar el abastecimiento.

«Puede ser incapacidad, no ignorancia»

Para Calvo, el problema no responde a una falta de conocimiento por parte de las administraciones. «Yo creo que los que toman decisiones saben lo que está sucediendo», sostiene. El director apunta, en cambio, a dificultades para ejecutar con suficiente rapidez las actuaciones necesarias: «Puede ser incapacidad en algún caso y por eso urgimos a las administraciones a que prioricen y aceleren las actuaciones».

El diagnóstico de Alianza por el Agua es que las mejoras llegan, pero demasiado despacio para compensar el aumento de la presión sobre los recursos. «La velocidad de crecimiento supera la capacidad de respuesta«, resume Calvo.

Depuradora Ibiza

Agua depurada que termina en el mar

Otro de los principales ejemplos de esta deficiencia está en el final del ciclo del agua. Desde la entidad consideran difícilmente justificable que Ibiza tenga que extraer agua de unos acuíferos deteriorados o producirla mediante desalación —con el coste que implica— para después distribuirla, consumirla, depurarla y finalmente verterla al mar.

Calvo pone como ejemplo la nueva depuradora de Ibiza, que trata aproximadamente 25.000 metros cúbicos diarios. Alianza por el Agua reclama que este recurso se aproveche para usos agrícolas, limpieza de calles y actuaciones ambientales.

La organización plantea incluso que el agua regenerada pueda contribuir a recargar acuíferos deteriorados, mediante los proyectos y tratamientos correspondientes, para recuperar progresivamente unas reservas subterráneas sometidas durante años a una presión elevada.

Más control sobre los pozos

Las deficiencias no se limitan a las redes municipales. Alianza por el Agua reclama también un mayor control de las extracciones en suelo rústico, donde considera necesario conocer con precisión cuánta agua se está utilizando y para qué.

La preocupación alcanza tanto a posibles pozos ilegales como a captaciones autorizadas para determinados usos que puedan terminar abasteciendo otros consumos. Calvo menciona específicamente la posibilidad de que pozos destinados al uso agrícola terminen proporcionando agua para usos residenciales.

Por ello, la entidad reclama al Gobierno balear que refuerce la vigilancia para disminuir la presión sobre los acuíferos, especialmente aquella que pueda producirse al margen de las autorizaciones.

Camión en la desaladora de Santa Eularia.
Camión en la desaladora de Santa Eularia.

Desaladoras también durante el invierno

El tercer frente pasa por aprovechar al máximo las infraestructuras que Ibiza ya tiene. Alianza por el Agua defiende que las tres desaladoras funcionen tanto en verano como en invierno para permitir que los pozos municipales reduzcan sus extracciones durante los meses de menor demanda.

Según Calvo, los ayuntamientos han avanzado en esta dirección en los últimos años, aunque considera necesario profundizar en esa política. El objetivo es utilizar en invierno toda el agua desalada posible para dar descanso a los acuíferos y favorecer su recuperación.

El director también se refiere a la polémica surgida años atrás por tarifas que reflejaban un mayor suministro de agua desalada cuando parte del abastecimiento procedía realmente de pozos, especialmente en Santa Eulària. Calvo asegura que, según la información de la que dispone la entidad, esa situación se está corrigiendo y actualmente se consume una mayor proporción de agua desalada.

«Siempre llegaremos tarde»

Por encima de estas deficiencias, Alianza por el Agua identifica un problema estructural: el incremento continuado de la demanda. Para la entidad, mejorar redes, construir nuevas infraestructuras o aumentar la producción de agua no resolverá por sí solo el problema de la gestión del agua en Ibiza si la isla continúa aumentando su presión urbanística y poblacional.

«Ninguna solución será válida si seguimos creciendo. Siempre llegaremos tarde», advierte Calvo. Según explica, incluso una eventual cuarta desaladora terminaría resultando insuficiente si la demanda siguiera aumentando, lo que obligaría a plantear después una quinta.

Por eso, Alianza por el Agua reclama que las administraciones combinen la mejora inmediata de unas infraestructuras que todavía presentan carencias importantes con límites al crecimiento acordes con los recursos disponibles en la isla.

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