El Govern ha publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público la licitación de las obras de ampliación de la instalación desalinizadora de agua de mar (IDAM) de Santa Eulària, con un presupuesto máximo que roza los 10,3 millones de euros. La actuación se ha dividido en dos expedientes: el contrato principal de ejecución de las obras, con un presupuesto base de casi diez millones, y el servicio de dirección facultativa y coordinación de seguridad y salud, de unos 314.000 euros. Las empresas interesadas pueden presentar ofertas hasta el 10 de septiembre de 2026.
La operación, tramitada por la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua a través de la Agencia Balear del Agua y de la Calidad Ambiental (ABAQUA), no es un anuncio nuevo: el Consejo de Administración de ABAQUA aprobó el proyecto en diciembre y la salida a concurso es el paso que faltaba para poder adjudicar las obras.
Una cuarta línea para pasar de 16.000 a 22.000 metros cúbicos
El proyecto prevé la instalación de una cuarta línea de producción por ósmosis inversa con una capacidad nominal de 6.000 metros cúbicos diarios, que se sumará a las tres existentes. Con ella, la planta pasará de los 16.000 metros cúbicos diarios actuales a un máximo de 22.000, un incremento cercano al 37%. Los trabajos incluyen la adaptación de los sistemas comunes de la planta y su integración con las instalaciones existentes, además de mejoras en la gestión del caudal de rechazo: se busca reducir la concentración de la salmuera y mitigar su afección al medio marino, un aspecto especialmente sensible en el litoral de Santa Eulària.
El eslabón de un plan mayor
La ampliación no es una actuación aislada. El Govern la enmarca en un paquete más amplio de inversiones hídricas para Ibiza que incluye la futura cuarta desaladora del poniente insular, prevista para 2030 y con 15.000 metros cúbicos diarios de capacidad; la planta modular de Sant Antoni; la renovación parcial de la red en alta; un depósito de 60.000 metros cúbicos, y varias plantas de regeneración para reutilizar aguas residuales. El objetivo declarado es sustituir extracciones de pozo por agua desalada y aliviar la presión sobre unos acuíferos sobreexplotados.
Un sistema tensionado al máximo
El refuerzo llega en un momento crítico. Cerca del 45% del agua que se consume en Ibiza es desalada, y la producción ha pasado de unos 4 hectómetros cúbicos anuales en 2009 a más de 12 en los últimos ejercicios. Las tres desaladoras operan buena parte del año al máximo o cerca de él, lo que deja un margen mínimo para el mantenimiento preventivo y ninguno para imprevistos. La ampliación de Santa Eulària busca precisamente devolver ese margen operativo y mejorar la respuesta ante averías o paradas técnicas durante los picos de demanda.
Un refuerzo estructural, no de temporada
El proyecto no está pensado para este verano ni para el próximo. El plazo de ejecución estimado es de 23 meses que empiezan a contar desde la adjudicación, de modo que, si el concurso se resuelve entre finales de 2026 y principios de 2027, los 6.000 metros cúbicos diarios adicionales entrarían en servicio hacia 2028. Más que una respuesta a un pico concreto, se trata de un refuerzo estructural del sistema de abastecimiento en alta —al que están conectados los cinco municipios de la isla— que busca ganar capacidad de reserva para programar mantenimientos y absorber averías sin comprometer el suministro.









