El decreto que el Govern ha sacado a exposición pública no solo amplía la Reserva Marina de Els Freus. También cambia algunas reglas de juego dentro de ese espacio y, como se ve en la división abierta entre recreativos de Formentera e Ibiza, introduce varios de los elementos que están en el centro de la controversia.
La primera novedad es la propia ampliación de la reserva. El texto prevé sumar 1.710 hectáreas por la costa noreste de Formentera, hasta enlazar con la reserva de Punta de sa Creu, y otras 783 hectáreas al poniente del cap de Barbaria, con la idea de facilitar en el futuro la conexión con la reserva marina estatal del Baix Fondo.
Más superficie protegida
En términos prácticos, eso supone que Els Freus gana más de 2.400 hectáreas y refuerza su continuidad alrededor de Formentera. El decreto añade además una previsión para incorporar más adelante otra zona al suroeste del cap de Barbaria, cuando el Estado apruebe la reserva en aguas exteriores.
El borrador también corrige algunos errores menores de coordenadas detectados en la delimitación original de la reserva, aprobada en 1999.
Una nueva veda
El punto más delicado del decreto es la creación de una zona de veda entre s’Espardell y s’Espalmador, dentro de la propia Reserva Marina de Els Freus. Es precisamente uno de los aspectos que ayudan a entender por qué Pereyna, la plataforma ibicenca que desde hace meses cuestiona la ampliación por considerarla lesiva para parte de la pesca recreativa, ha anunciado alegaciones mientras en Formentera se defiende el acuerdo como asumible.
Ahí es donde el texto introduce la medida más clara para el lector: hasta que no se apruebe una orden específica, en esa zona quedarán prohibidos la pesca y el marisqueo recreativos, tanto desde tierra como desde embarcación.
Es decir, el decreto no deja ese espacio abierto mientras se concreta su regulación futura, sino que lo cierra de forma transitoria para la actividad recreativa. Ese cierre provisional es uno de los puntos que más pesa en el rechazo expresado desde Ibiza, donde el debate se ha concentrado sobre todo en el impacto que el nuevo mapa de protección puede tener sobre modalidades como la pesca submarina.
Qué cambia para los recreativos
Fuera de esa nueva zona de veda, la pesca recreativa en Els Freus seguirá regulándose con carácter general por la normativa autonómica ya existente. Pero el borrador introduce dos cambios concretos.
El primero es que en esta reserva dejará de aplicarse uno de los límites específicos de captura recogidos en el Decreto 41/2015. El segundo es que se autoriza expresamente el uso de la barqueta para la sepia, una modalidad tradicional que el texto incorpora al nuevo marco.
Ese es uno de los puntos que subrayan los pescadores recreativos de Formentera para defender el pacto, ya que consideran que suaviza una parte de la regulación anterior y mejora la situación práctica de quienes faenan por ocio en la isla. Frente a esa lectura, colectivos críticos como Pereyna sostienen desde Ibiza que el problema de fondo no está solo en esas mejoras parciales, sino en que el nuevo marco vuelve a dejar en peor posición a modalidades recreativas como la pesca submarina, que es precisamente donde se ha concentrado buena parte de la contestación.
No solo afecta a Els Freus
Aunque el foco político y mediático esté en Els Freus, el decreto va más allá de esa reserva. Ese es otro matiz importante para entender la discusión abierta en la pieza 1, porque que el acuerdo se haya negociado en Formentera no significa que el alcance normativo se limite a esa isla.
Por un lado, modifica la regulación de Punta de sa Creu, en Formentera, donde concreta mejor cuándo y cómo se podrá practicar la pesca recreativa y qué aparejos estarán permitidos. Por otro, también toca la reserva marina del nordeste de Ibiza-Tagomago, donde amplía el marco de aparejos admitidos para la pesca recreativa.
El texto incluye además ajustes en la regulación de ses Bledes y es Vedrà-Vedranell, por lo que el decreto no se limita a redibujar un espacio concreto, sino que aprovecha la reforma para armonizar normas en varias reservas de las Pitiusas.
Cambios también para la pesca profesional
La norma incorpora igualmente algunos cambios para la pesca profesional artesanal en aguas interiores de las Pitiusas, un aspecto que ha quedado más en segundo plano en la polémica pública, pero que también forma parte del contenido del decreto.
Entre ellos, fija una talla mínima de 35 centímetros para la seriola y modifica las condiciones de calado para los trasmallos y nasas destinados a la captura de langosta. Como regla general, seguirán teniendo un máximo de 24 horas en el mar, pero en ciertos casos podrán permanecer hasta 48 horas durante el fin de semana.











