Una publicación difundida en Instagram por la cuenta @ibizasinfiltro ha reavivado el interés por el pasado geológico de la isla al mostrar lo que parece ser un amonite fósil incrustado en la roca en mitad de una zona montañosa de Ibiza. La imagen, acompañada de la pregunta de cómo pudo llegar hasta allí una pieza con forma de caracola, ha acumulado en pocos minutos decenas de reacciones y comentarios de seguidores que coinciden en la identificación.
Un molusco extinto en plena roca
El hallazgo, según la propia publicación, se produjo lejos de la costa, en un tramo montañoso del interior. La forma en espiral de la pieza, similar a la de una caracola de gran tamaño, llamó de inmediato la atención de la persona que realizó el video. Varios usuarios respondieron con la misma palabra: amonite. Se trata de un grupo de moluscos cefalópodos hoy extintos, muy comunes en los mares del Mesozoico y considerados fósiles guía por su valor para datar terrenos.
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Ibiza estuvo bajo el mar
La explicación del hallazgo está en la propia historia geológica de la isla. Hace millones de años, buena parte del territorio que hoy forma Ibiza permanecía sumergido. Muchas de las rocas que actualmente componen sus relieves se originaron en antiguos fondos marinos y, con el paso del tiempo y los movimientos de la corteza terrestre, terminaron elevándose hasta configurar el paisaje actual. Por eso no es raro encontrar restos de organismos marinos en zonas hoy alejadas del litoral, incluso a cierta altitud.
Los seguidores piden protegerlo
La conversación abierta en la publicación ha derivado rápidamente en un debate sobre qué hacer con la pieza. Varios comentarios piden expresamente que no se retire del lugar. Otros sugieren dar aviso a las administraciones competentes: mencionan la Línea Verde del Ayuntamiento o directamente el Consell de Ibiza, sin que quede claro qué organismo tendría competencia sobre un hallazgo de este tipo. Una tercera vía apuntada por los usuarios es informar al Museo Monográfico de Puig des Molins, en la ciudad de Ibiza.
El autor de la publicación respondió a uno de los mensajes pidiéndole a otro usuario que no se lleve la pieza, en línea con la recomendación general para este tipo de restos: cualquier fósil susceptible de tener valor patrimonial debería quedar donde está hasta que un especialista lo evalúe.
Un patrimonio poco visible
Los amonites son uno de los fósiles más reconocibles del registro europeo y su presencia en formaciones calcáreas es habitual en zonas que estuvieron cubiertas por mares cálidos y poco profundos.
Sin confirmación oficial
Por el momento, no hay verificación por parte de ningún especialista ni de las administraciones citadas por los usuarios. La identificación como amonite parte exclusivamente de comentarios de seguidores, algunos con más aplomo que otros. Tampoco se ha precisado la ubicación exacta del hallazgo, un dato que la propia cuenta ha evitado detallar, previsiblemente para proteger la pieza.











