El ataque machista ocurrido el pasado domingo en una vivienda de Sant Antoni mantiene en vilo a Ibiza. La mujer española de 31 años permanece ingresada en la UCI de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario y pelea por su vida, mientras que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Ibiza ha decretado la prisión provisional comunicada y sin fianza para el supuesto agresor.
En las últimas horas se han conocido detalles del brutal ataque premeditado, que ha dejado lesiones de extrema gravedad a una mujer y que mantiene en vilo a su entorno.
El presunto agresor, un hombre de 34 años y nacionalidad española, del que estaba separado y con quien tiene dos hijos en común, se presentó a primera hora del domingo en la zona de Can Tomás, donde reside la familia de la víctima. Sobre él pesaba una orden de alejamiento en vigor, según confirmó la Guardia Civil, tras antecedentes de episodios violentos.
En el interior del domicilio, según ha avanzado Diario de Ibiza, el hombre atacó a la mujer con un objeto punzante que le clavó en el cuello y con otro objeto contundente con el que le causó graves lesiones en la cabeza, heridas que han derivado en un traumatismo craneoencefálico grave con hemorragia subdural severa.
La víctima tuvo que ser intervenida de urgencia tras su ingreso al Hospital Can Misses y, ante la evolución de su estado, fue sometida a una segunda operación por el equipo de Neurocirugía de la Policlínica.
El parte médico detalla además que la mujer presenta hemoneumotórax bilateral con perforaciones en ambos pulmones, múltiples fracturas faciales, la fractura de un brazo y diversos politraumatismos, un cuadro clínico que ha obligado a mantenerla bajo estricta vigilancia médica y con pronóstico reservado.
Durante el ataque, el agresor también arremetió contra otros miembros de la familia. La madre de la víctima, de 56 años, y su hermana, de 27, resultaron heridas con contusiones y traumatismos, por los que fueron atendidas en el Hospital Can Misses y recibieron el alta ese mismo domingo. Asimismo, agredió al padre, que se desplaza en silla de ruedas tras sufrir un accidente.
El hombre fue detenido en el lugar de los hechos y pasó a disposición judicial el martes por la mañana, según fuentes de la investigación. A las puertas de los juzgados, el padre de la víctima relató lo ocurrido y afirmó: «Fue a hacer los deberes, ya lo tenía pensado», dijo a la agencia EFE en referencia al carácter premeditado del ataque.
La familia también denunció que no habría sonado la pulsera telemática que portaba la víctima, pese a la existencia de la orden de alejamiento de 100 metros.












