Un menor ha sido condenado a 4 años y 9 meses de internamiento en régimen cerrado al ser considerado culpable de intentar matar a otro joven en una pelea en playa d’en Bossa, al que asestó varios cortes con una botella rota, uno de ellos en el cuello. Además de indemnizar a la víctima con casi 48.000 euros.
Así, la Audiencia Provincial de Palma ha confirmado la condena impuesta, según ha avanzado este miércoles el Diario de Ibiza.
Los hechos se remontan al 28 de julio de 2024, en torno a las cuatro de la madrugada, cerca del pub Top 21. Allí, ambos menores, de 17 años en ese momento, protagonizaron un altercado verbal que derivó en una agresión de extrema violencia.
Según recoge la sentencia, el condenado cogió una botella de cristal apoyada en un muro, la rompió contra un cuadro eléctrico para “aumentar su letalidad” y se dirigió hacia la víctima. El tribunal considera probado que actuó “con intención de atentar contra la vida” del otro joven o, al menos, asumiendo de forma consciente el altísimo riesgo letal de su conducta.
El primer ataque fue directo al cuello, donde clavó la botella rota en la región anterolateral izquierda, provocando una herida profunda y abundante hemorragia. Mientras la víctima intentaba taponarse la lesión con las manos, el agresor continuó asestándole cortes en la espalda, brazos y cabeza.
A pocos metros se encontraban la novia del herido y un amigo, que trataron de intervenir sin éxito. Malherido, el joven logró huir y subirse por la ventanilla a un vehículo de transporte privado que pasaba por la zona, cuyo conductor lo trasladó de inmediato al hospital.
La víctima fue intervenida de urgencia la noche del ataque. Presentaba una herida incisa de 15 centímetros en el cuello con desgarro de partes blandas, varias lesiones en la espalda de hasta siete centímetros, dos cortes en el brazo izquierdo con afectación muscular y una herida en la frente, además de erosiones en ambas rodillas.
El informe forense, según detalla Diario de Ibiza, subraya que el cuello es una zona anatómicamente crítica por la concentración de estructuras vasculares y respiratorias a escasa profundidad. La hoja de vidrio pasó a escasos milímetros de los grandes vasos sanguíneos, y de haberlos seccionado, el desenlace podría haber sido mortal por shock hemorrágico.
Además de las secuelas físicas producto de las heridas, cicatrices y limitación de la movilidad cervical, la resolución también recoge la afectación psicológica. El informe pericial acredita que la víctima padece un trastorno de estrés postraumático crónico directamente vinculado al ataque, con sintomatología ansiosa —dolor torácico, sensación de falta de aire, alteraciones del sueño y dificultades de concentración—, además de síntomas depresivos y sentimientos de desconfianza.
Antes de la agresión llevaba, según la sentencia, una vida “tranquila y normalizada”. Tras los hechos, su funcionamiento personal, escolar y social se vio afectado.
Condena ratificada
En tanto, la Audiencia Provincial confirma íntegramente la sentencia dictada en primera instancia por el Juzgado de Menores número 2 de Palma. Además del internamiento, el menor deberá cumplir tres años de libertad vigilada y tiene prohibido comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de la víctima durante seis años, según detalla Diario de Ibiza.
En concepto de responsabilidad civil, el condenado y su padre deberán abonar 41.426,32 euros, más 2.039 euros por facturas médicas, cantidad que se incrementará en un 10% al tratarse de un delito doloso, descontando los 15.000 euros ya consignados.
El tribunal rechaza los argumentos de la defensa sobre la supuesta falta de ánimo homicida o una alteración relevante de las facultades por consumo de alcohol y concluye que el ataque fue deliberado, dirigido a una zona vital y ejecutado sin pérdida apreciable de control.













