La Guardia Civil ha detenido en Ibiza a un hombre de 42 años y nacionalidad británica que transportaba en su vehículo 42 botellas de óxido nitroso, junto a numerosos accesorios para su consumo, en un control rutinario en Sant Josep de Sa Talaia. El arresto se produjo la noche del lunes 1 de junio, según informó la Comandancia de la Guardia Civil en una nota difundida este martes.
Cargas en los asientos traseros
Los hechos ocurrieron a las 20:40 horas del lunes, cuando agentes que desarrollaban un punto de verificación destinado a la prevención de la delincuencia detuvieron el coche para identificar a su conductor. Al inspeccionar el interior del vehículo, los guardias civiles localizaron en los asientos traseros siete cajas de gran tamaño con un total de 42 botellas del gas.
Junto a las bombonas, los agentes intervinieron también boquillas y globos, los utensilios habituales para inhalar el óxido nitroso con fines recreativos. El conjunto, por su volumen y por la presencia de material accesorio, apuntaba a un destino comercial más allá del consumo personal.
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Sin actividad profesional que lo justifique
El detenido no pudo acreditar ante los agentes ninguna actividad comercial o profesional que justificase la posesión de semejante cantidad de gas. Esa imposibilidad de explicar el origen y el destino del cargamento, sumada a los indicios de una posible distribución o venta ilícita, llevó a la patrulla a tramitar su arresto como presunto autor de un delito contra la salud pública.
La Guardia Civil subraya que el óxido nitroso se está consumiendo cada vez con más frecuencia con fines inhalatorios recreativos, una práctica considerada potencialmente peligrosa para la salud y que motiva un seguimiento creciente por parte de los cuerpos policiales.
Lo que dice la Ley de Seguridad Ciudadana
El Instituto Armado recuerda en su comunicado que la tenencia de drogas en lugares públicos, aun cuando sea para consumo propio, está tipificada como infracción grave en la Ley de Seguridad Ciudadana. La norma prevé sanciones económicas para quien sea sorprendido con sustancias estupefacientes en la vía pública.
A esa infracción administrativa pueden sumarse, además, implicaciones penales cuando los agentes aprecian intención de tráfico, distribución o venta, como ha ocurrido en el caso intervenido en Sant Josep de Sa Talaia.
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