La flota de arrastre de Ibiza y Formentera podría beneficiarse de un cambio en las reglas europeas que determinan cuántos días pueden salir a faenar los barcos del Mediterráneo occidental. La Comisión Europea ha comunicado este jueves en Bruselas a los responsables de Pesca de las comunidades mediterráneas españolas que estudia modificar el actual sistema para impedir que la situación desfavorable de una única especie limite por sí sola las jornadas de actividad de toda la flota. El objetivo es corregir uno de los aspectos más cuestionados del Plan Plurianual para la pesca demersal, aunque cualquier aumento de días deberá concretarse todavía en futuras propuestas y negociaciones.
El planteamiento tiene una incidencia directa sobre un problema que los pescadores de Ibiza y Formentera han denunciado reiteradamente en los últimos dos años. En diciembre de 2024, las cofradías pitiusas llegaron a secundar un paro contra la propuesta europea que amenazaba con reducir drásticamente las jornadas de arrastre. Entonces, la actividad de este tipo de pesca en las Pitiusas estaba limitada a cuatro embarcaciones, dos con base en Ibiza y dos en Formentera. La flota de Ibiza y Formentera se movilizó contra los recortes europeos
La posibilidad de modificar ahora el sistema fue trasladada por el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, durante una reunión con representantes de Baleares, Cataluña, Comunitat Valenciana, Región de Murcia y Andalucía. Las cinco comunidades habían pedido conjuntamente en mayo cambios en los criterios utilizados para calcular el esfuerzo pesquero permitido en el Mediterráneo.
Kadis admitió que hay aspectos del Plan Plurianual que “deben corregirse” y explicó que Bruselas trabaja en una fórmula “más favorable y razonable” para que los días disponibles para los barcos de arrastre no dependan únicamente del estado de la especie que presente una situación más delicada.
El cambio, sin embargo, no supondría automáticamente una ampliación de las jornadas de pesca. La Comisión tendrá que incorporar el nuevo criterio a sus próximas propuestas y estas deberán ser negociadas posteriormente por los Estados miembros antes de que puedan traducirse en nuevos límites para la flota.
Años de restricciones en Ibiza y Formentera
La discusión sobre los días disponibles para faenar ha marcado buena parte de los últimos años para las cofradías pitiusas. A finales de 2025, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Formentera, Iván Pérez, ya advertía a La Voz de Ibiza de las consecuencias que tendría una nueva reducción de actividad y aseguraba que trabajar menos supondría “un desastre” para el sector.
En aquella campaña, Pérez explicó que la combinación de medidas técnicas, vedas y mecanismos de compensación había permitido elevar el número efectivo de jornadas. Según detalló entonces, en 2025 los barcos habían podido terminar trabajando entre 125 y 130 días después de aplicar las diferentes medidas previstas por la regulación comunitaria.
Un año antes, los pescadores de ambas islas ya habían asumido cambios en sus métodos de trabajo para mantener el mayor número posible de salidas. La utilización de artes más selectivas, las restricciones por profundidad y las paradas biológicas formaban parte de las contrapartidas utilizadas para recuperar jornadas dentro del sistema europeo.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha pedido en cualquier caso prudencia después de la reunión celebrada este jueves. “Venimos de Bruselas con propuestas, todavía no con decisiones, y debemos ser prudentes. Pero hay motivos para tener esperanza”, ha señalado.
Para Simonet, que una sola especie pueda dejar de determinar las jornadas disponibles para toda la flota supone “un paso importante” y responde a una de las principales peticiones que Baleares y el resto de comunidades españolas del Mediterráneo habían trasladado a la Comisión.
El conseller también ha advertido de que los pescadores están “cansados” después de años de restricciones y ha reclamado que las señales lanzadas desde Bruselas se conviertan en decisiones. “Nuestros pescadores confían en la Unión Europea, pero están cansados y necesitan ver movimientos”, ha manifestado.
Según los datos expuestos por el Govern, el esfuerzo pesquero en Baleares ha disminuido más de un 50 % durante la última década, mientras que las capturas desembarcadas se encuentran cerca de un 40 % por debajo de la media de los últimos treinta años. Kadis reconoció durante el encuentro que los indicadores científicos reflejan una reducción de la sobrepesca y una mejora de las poblaciones, pero que la evolución socioeconómica del sector no ha seguido el mismo ritmo.
Caladeros pitiusos, bajo análisis
El debate europeo coincide además con una campaña científica que está estudiando estos días los recursos pesqueros alrededor de Ibiza y Formentera. El buque Miguel Oliver desarrolla hasta el 7 de septiembre la campaña MEDITS 2026, dedicada a evaluar las poblaciones demersales y los ecosistemas de profundidad de las Pitiusas.
Entre las especies analizadas figuran la gamba roja, la merluza, el pulpo y el salmonete, dentro de una investigación desarrollada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Instituto Español de Oceanografía. La campaña todavía está en marcha, por lo que no existen resultados finales que permitan trasladar las conclusiones generales expresadas por Bruselas específicamente a las poblaciones de Ibiza y Formentera.
Precisamente, la gamba roja aparece también entre las cuestiones que la Comisión Europea está dispuesta a revisar. Las comunidades mediterráneas han pedido eliminar la doble limitación que afecta a esta pesquería, sometida tanto a restricciones de días como de capturas, además de analizar la situación de especies como la cigala.
Cogestión e insularidad
Otro de los asuntos planteados por Baleares ante Bruselas ha sido dar más peso a la insularidad y a las características concretas de cada territorio. Simonet ha defendido el modelo balear de cogestión, basado en la participación de las administraciones y del propio sector pesquero en las decisiones sobre los recursos.
Kadis ha respaldado esta línea y ha asegurado que la Comisión quiere impulsar la cogestión y dar visibilidad a los modelos que ya están funcionando, una vía que podría desarrollarse incluso sin esperar a una reforma completa de la normativa europea y que podría contar con financiación comunitaria.
Bruselas tampoco plantea reabrir desde cero todo el marco regulatorio, sino introducir modificaciones focalizadas para resolver problemas concretos con mayor rapidez. Entre ellas figuran, además del cálculo de las jornadas de pesca, la simplificación de determinadas obligaciones de control, la modernización y descarbonización de la flota, el relevo generacional y el apoyo a la pesca costera de pequeña escala.
La Comisión ha dejado claro, no obstante, que la próxima propuesta europea seguirá siendo solamente el punto de partida de una negociación entre los Estados miembros. Por ello, todavía no es posible determinar cuántos días adicionales podría obtener la flota de arrastre de Ibiza y Formentera ni cuándo podría comenzar a aplicarse un eventual cambio.










