EMPRESAS

De vender a crédito a coser para los hippies: ocho comercios que cuentan la historia de Formentera

Hornos centenarios, la primera librería de la isla, una antigua harinera y tiendas familiares conservan historias que atraviesan la posguerra, la llegada del turismo y varias generaciones.
Panadería Manolo, en Formentera.

Hubo un tiempo en Formentera en el que algunas familias compraban comida sin poder pagarla en el momento. En Can Forn, abierto en 1958, la deuda quedaba apuntada en una libreta hasta que llegaba el jornal del campo o de las Salinas. A pocos kilómetros, el pan se amasaba a mano y se cocía con leña de pino; otras mujeres pasaban los inviernos tejiendo prendas que acabarían ligadas a la moda Adlib. Son escenas de una isla desaparecida que todavía sobreviven detrás de los mostradores de ocho comercios históricos.

Can Forn, Forn Can Jeroni, Forn Can Manolo, Forn Sant Ferran, Llibreria Tur Ferrer, Macramé, Sa Farinera y Teixits J. Marí Serra acaban de incorporarse al proyecto Emblemáticos de las Illes Balears. La placa es casi lo de menos: entre todos suman más de medio siglo de transformaciones sociales, económicas y culturales de Formentera. El reconocimiento sigue la misma iniciativa que ya distinguió a comercios históricos de Ibiza.

Una libreta para sobrevivir

Can Forn abrió en 1958 como una de aquellas tiendas donde prácticamente se encontraba de todo. Antoni Marí Escandell, Toni Forn, vendía trigo, almendras, algarrobas, carbón, huevos e incluso los primeros hornillos de aceite que llegaron a la isla. El establecimiento cumplía, además, otra función imprescindible en una sociedad con pocos recursos: fiaba a sus clientes.

Las compras quedaban anotadas hasta que las familias podían saldarlas después de cobrar por su trabajo. Más de seis décadas después, el negocio continúa en manos de la familia y sigue formando parte del paisaje cotidiano de Sant Francesc.

Un horno que supera el siglo

La historia de Forn Can Jeroni comenzó todavía antes, en 1920, cuando Josep Tur Serra, Pep Jeroni, abrió un establecimiento donde elaboraba pan y cocas con productos de Formentera. Más de cien años después continúan saliendo de allí pan payés de masa madre, flaó, orelletes y cocas.

El horno ha pasado de generación en generación sin abandonar unas recetas íntimamente ligadas a la memoria gastronómica de la isla. Esa continuidad conecta con una tradición panadera que sigue teniendo peso en las Pitiusas y que afronta actualmente el desafío del relevo generacional, como ya ha contado La Voz de Ibiza.

Forn Can Manolo también nació en otra Formentera. Abrió en 1953, en plena posguerra, cuando muchas familias todavía hacían su propio pan en casa. La tradición familiar procedía incluso de un antiguo horno de piedra construido décadas antes. La llegada del turismo obligó después al negocio a modernizarse y aumentar la producción.

Tras la jubilación de Manolo pasó a su hijo, Josep Cardona Verdera, y desde 2017 está alquilado al panadero Pedro Martínez Álvarez. Cambió la gestión, pero se mantuvieron el oficio y la identidad de un horno que lleva más de 70 años funcionando.

Pan desde 1964 sin cerrar el horno

El Forn Sant Ferran hizo su primera hornada el 25 de mayo de 1964. Los panes iniciales se amasaban a mano y se cocían en un pequeño horno alimentado con madera de pino. Después llegaron las máquinas, instalaciones más modernas y una demanda creciente.

Lo excepcional es la continuidad: desde aquel día de 1964 el establecimiento no ha dejado de hacer pan, acompañando el paso de varias generaciones mientras Sant Ferran y la propia isla cambiaban a su alrededor.

La primera librería de Formentera

Antes de internet, de los móviles y de la llegada inmediata de cualquier publicación, Antoni Tur Ferrer, Toni Xica, abrió en 1960 la primera librería de Formentera. En aquel pequeño establecimiento de Sant Francesc se vendían libros, periódicos y material de papelería.

Después llegaron al mostrador sus hijas Pepita y Carme y hoy ya trabaja también la tercera generación. Por la Llibreria Tur Ferrer han pasado durante más de seis décadas los libros de texto, cuadernos y periódicos de miles de vecinos de la isla. Su papel mantiene especial relevancia en un territorio donde incluso la distribución diaria de prensa ha atravesado recientemente dificultades.

De coser en invierno a vestir la Formentera hippy

Otra de las historias comienza en 1968. Rita Ferrer Suñer y su hija Esperança Ferrer abrieron Confecciones Ferrer, una de las primeras tiendas de ropa de Formentera, y comenzaron a fabricar prendas artesanales con lana de la isla y gasa blanca de algodón.

Aquellas creaciones quedaron vinculadas a los primeros años de la moda Adlib y a la transformación estética que acompañó la llegada de los hippies. Hoy el establecimiento se llama Macramé y está al frente Anabel Costa, tercera generación de la familia.

La manera de producir tampoco ha desaparecido por completo. Durante el invierno, varias mujeres de Formentera siguen confeccionando jerséis, chales, ponchos y chaquetas que se venden durante el verano. Esperança continúa pasando por la tienda casi seis décadas después de haber comenzado aquella historia junto a su madre.

Una piedra de molino que sigue girando desde 1957

Pocos establecimientos conservan una imagen tan física de la antigua Formentera como Sa Farinera, fundada en 1957. Durante décadas, las familias campesinas llevaban hasta allí el grano para convertirlo en harina destinada tanto al pan como a la alimentación de los animales.

Al lado funcionaba una pequeña tienda de semillas, herramientas y material agrícola. Todavía se conservan las anillas donde se ataban los animales que tiraban de los carros y el molino continúa trabajando con la misma piedra de sus inicios.

Las mujeres que cosieron una nueva isla

Teixits J. Marí Serra nació en 1953 de la mano de Josep Marí de Can Pep Antonina y fue la primera tienda de Formentera dedicada específicamente a los tejidos y la confección. Su historia también quedó ligada a numerosas mujeres de la isla que realizaban por encargo jerséis de lana, bordados, pañuelos y otras prendas.

Aquellos encargos representaron además una vía de incorporación al trabajo remunerado. Después, con la llegada del turismo, el establecimiento pasó de vestir a la Formentera tradicional a confeccionar prendas de estética hippy y abastecer a los primeros negocios turísticos. Hoy continúa al frente Caterina, hija del fundador.

Ocho escaparates de una isla que ya no existe

Los ocho establecimientos permiten reconstruir la transición desde una sociedad campesina y marinera, atravesada por la dureza de la posguerra, hasta la llegada de los hippies, la explosión turística y la economía actual. No mediante fotografías de archivo, sino a través de negocios que continúan abiertos.

Ahora han recibido el distintivo de Emblemáticos de las Illes Balears de manos del Consell de Formentera y ADRBalears. Pero su verdadero patrimonio está en lo que todavía permanece dentro: recetas transmitidas durante cuatro generaciones, cuentas antiguamente apuntadas a lápiz, una piedra de molino, prendas cosidas a mano y personas que siguen entrando en una tienda donde aún las conocen por su nombre.

Etiquetas: Formentera, comercios de Formentera, comercios históricos, Sant Francesc, Sant Ferran, patrimonio, comercio local, historia de Formentera, negocios familiares, Emblemáticos de las Illes Balears.

Para Discover, además, probaría estos dos titulares alternativos: “Ocho negocios donde todavía sobrevive la Formentera de antes del turismo” y “La Formentera que aún vive tras ocho mostradores: fiado, hornos de leña y ropa para los primeros hippies”. El segundo me parece especialmente bueno para CTR porque pone delante detalles concretos que despiertan curiosidad sin inventar ni exagerar lo que dice la nota.

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