Ibiza y Formentera se convertirán desde este martes, 25 de agosto, en el último escenario de la campaña científica MEDITS 2026, que analizará hasta el 7 de septiembre el estado de las principales poblaciones pesqueras demersales y los ecosistemas de profundidad alrededor de las Pitiusas. Los trabajos serán realizados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) a bordo del buque Miguel Oliver.
La investigación llega en un verano marcado por temperaturas excepcionalmente elevadas en el Mediterráneo, un fenómeno sobre el que La Voz de Ibiza ya ha informado y que empieza a generar interrogantes también entre los pescadores acerca de sus posibles consecuencias sobre las especies y los caladeros.
La campaña estudiará de forma independiente a la pesca comercial la abundancia y características biológicas de especies de interés pesquero, entre ellas la gamba roja, el calamar, el caramel, el pulpo, la merluza, la raya, la gamba blanca y el salmonete de roca. También determinará el impacto de la actividad pesquera sobre los ecosistemas de los caladeros profundos que rodean Ibiza y Formentera.
Los científicos recogerán además información sobre comunidades y hábitats, relaciones alimentarias entre especies, geomorfología de los fondos y características de las masas de agua, unos datos que permitirán observar su evolución mediante una serie histórica que sirve de referencia para evaluar el estado de los recursos pesqueros mediterráneos.
Pescadores ya perciben cambios en el mar
Las observaciones de los pescadores de Formentera apuntan ya a cambios en la distribución del pescado durante los meses más cálidos, aunque no a una reducción general de las capturas ni a una sustitución de especies. Un representante del sector consultado por La Voz de Ibiza explica que determinadas pesquerías costeras se han complicado porque los peces buscan aguas más profundas: “Las capturas no han bajado porque el pescado está ahí”, pero “nosotros simplemente tenemos que ir más lejos a por ello”.
Ese desplazamiento tiene consecuencias sobre la actividad diaria, según el mismo testimonio: requiere embarcaciones más preparadas, maquinaria capaz de trabajar a mayor profundidad, más combustible y jornadas más largas. El pescador vincula también la situación de las aguas costeras con la temperatura, la presión náutica y el deterioro de hábitats como la posidonia, que este verano también ha estado sometida a temperaturas récord en Ibiza.
A escala balear, las cofradías también han comenzado a advertir modificaciones en algunas capturas, pero mantienen la cautela sobre sus causas. El presidente de la Federación Balear de Cofradías de Pescadores, Domingo Bonnin, explicó esta semana a la Cadena SER que se han observado variaciones, entre ellas en la langosta y en la presencia de peces asociados a aguas cálidas, aunque el sector considera todavía prematuro atribuir estos cambios de forma concluyente al calentamiento del mar.
Los resultados de MEDITS permitirán aportar datos científicos a ese debate. La fase de las Pitiusas completa los trabajos realizados este año en el mar de Alborán, el litoral mediterráneo hasta Palamós y las zonas central y oriental de Baleares. Sus evaluaciones servirán posteriormente para los grupos científicos que asesoran sobre la gestión de los recursos pesqueros del Mediterráneo.










