Fue de noche, en pleno temporal y sin más medios que sus propias barcas. El lunes 13 de enero de 1913, el vapor ‘Mallorca’ embarrancó frente a la costa de Santa Eulària. Pescadores del municipio salieron al mar con pequeñas embarcaciones, alcanzaron el vapor y llevaron a sus ocupantes a tierra en viajes sucesivos. Nadie murió.
«Hace 113 años, la valentía de unos pescadores de Santa Eulària evitó una tragedia en el mar. Cuando el vapor Mallorca embarrancó durante un fuerte temporal con 150 personas a bordo, su rápida y arriesgada intervención permitió rescatar a todo el pasaje», recuerda Salvamento Marítimo.

Un bajo sin señalizar
El Mallorca cubría la línea entre Palma y Alicante con escala en Ibiza y se dirigía a la isla con muy mal tiempo. Ya de noche, con lluvia intermitente y muy poca visibilidad, el buque se acercó demasiado a la costa y chocó contra La Llosa de Santa Eulària, un bajo que entonces no estaba señalizado. El golpe abrió una vía de agua y el barco quedó atrapado sobre las rocas.
A bordo no había forma de pedir ayuda a distancia. El vapor no disponía de telegrafía sin hilos, así que la tripulación pidió auxilio con señales luminosas y acústicas. Esas señales se vieron desde Santa Eulària.

Los pescadores del pueblo salieron en embarcaciones menores y desafiaron las extremas condiciones meteorológicas hasta rescatar a la totalidad del pasaje. Su conocimiento de la costa y su experiencia en el mar fueron decisivos.
La ayuda oficial llegó tarde. Desde el puerto de Ibiza zarparon los vapores Formentera y Salinas, pero cuando alcanzaron el Mallorca los pescadores ya habían evacuado a los pasajeros.
Un pueblo volcado con los náufragos
El rescate continuó en tierra. Los vecinos de Santa Eulària acogieron a los náufragos y les dieron comida, abrigo y alojamiento. Aquella noche quedó ligada para siempre a la historia del municipio y es hoy uno de los mayores salvamentos colectivos registrados en aguas de Baleares.










