El Ayuntamiento de Sant Josep ha admitido su preocupación por la degradación de la playa de Sa Trinxa, en Ses Salines, tras la notable pérdida de superficie arenosa registrada en los últimos meses, a las puertas de la temporada turística.
Desde el Departamento de Medio Ambiente aseguran ser “plenamente conscientes de la situación existente y de la preocupación que esta genera”, en referencia al estado actual de uno de los enclaves más emblemáticos de Ibiza.
Como primera medida, el consistorio ha incluido en el nuevo contrato de licitación de playas una reducción significativa del número de hamacas en la zona de Ses Salines, con el objetivo de disminuir la presión sobre el entorno.
Sin embargo, desde el Ayuntamiento subrayan que la gestión del dominio público marítimo-terrestre no es competencia municipal, sino que corresponde al Govern balear y al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Un cambio visible en la playa
La preocupación institucional llega tras un cambio evidente en el paisaje de Sa Trinxa. Donde hace apenas unos meses se extendía una amplia franja de arena —unos 30 metros desde los chiringuitos hasta el mar— hoy se observa una playa reducida, con acumulaciones de posidonia y una imagen poco habitual.
Las redes sociales han amplificado la sorpresa entre residentes y visitantes. “Muchos se han sorprendido de encontrar así, sin arena, la zona de Sa Trinxa”, comentaba una de las personas que recorría la playa.
Las opiniones, sin embargo, son diversas. Mientras algunos consideran que la playa ha perdido atractivo, otros defienden que se trata de un proceso natural tras los temporales del invierno.
Ver esta publicación en Instagram
El papel de los temporales y la dinámica natural
El episodio se produce tras un invierno marcado por DANAs, lluvias intensas y fuerte oleaje que han afectado a buena parte del litoral balear.
Según explican expertos, la llamada dinámica litoral provoca desplazamientos constantes de la arena. “A veces la arena está aquí y al día siguiente mar adentro, y al revés. Son muchos factores: corrientes, viento, temporales…”, explicaba un biólogo en la zona.
El especialista también advertía del papel clave de la posidonia, que actúa como barrera natural frente a la erosión. Su retirada, habitual por motivos estéticos en temporada turística, puede contribuir a la pérdida de sedimentos.
El Govern se desmarca y remite al Estado
Por su parte, desde la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear han señalado que “no es un tema de nuestra competencia”, remitiéndose a la normativa estatal.
En concreto, citan la Ley 22/1988, de Costas, que atribuye al Estado la capacidad de actuar en casos de regresión del litoral. El artículo 13 ter establece que la Administración estatal puede declarar “situación de regresión grave” en aquellos tramos donde se detecte un retroceso significativo de la línea de costa y se considere que no puede recuperarse de forma natural.
Este marco sitúa, por tanto, la capacidad de intervención en manos del Gobierno central en escenarios de pérdida estructural de arena.
Un problema con dimensión global
Más allá del caso concreto de Sa Trinxa, los expertos advierten de que la erosión costera es un fenómeno en aumento a nivel mundial.
Un estudio publicado en Nature Climate Change señala que hasta el 50% de las playas de arena del mundo podrían desaparecer antes de 2100 debido al aumento del nivel del mar, la erosión y la intervención humana.
El informe apunta además que, en apenas 30 años, el mar podría avanzar una media de 100 metros sobre las playas de arena, una cifra que podría duplicarse a finales de siglo en los escenarios más desfavorables.
Factores como la urbanización del litoral, la destrucción de dunas y la presión turística agravan este proceso, dificultando la capacidad natural de las playas para regenerarse.
Incertidumbre a las puertas de la temporada
Por el momento, no se han anunciado actuaciones concretas para la zona de Sa Trinxa. La evolución de la playa dependerá en gran medida de la dinámica natural del mar en las próximas semanas.













