Faltan 19 días para el desalojo de Can Misses, en Ibiza, y entre quienes siguen viviendo en el asentamiento la incertidumbre es total. El próximo 29 de abril, decenas de personas tendrán que abandonar este enclave ubicado en una parcela privada, sin tener claro cuál será su siguiente destino.
“Nos van a echar y mucha gente no sabe a dónde ir”, resume uno de los residentes, que vive en el asentamiento desde hace unos seis o siete meses .
De un desalojo a otro
Su historia refleja un patrón que se repite en la isla. Antes de llegar a Can Misses, vivía en es Gorg, otro asentamiento que también fue desmantelado.
“Yo vengo de otro asentamiento, de Es Gorg”, explica .
El actual núcleo se ha ido formando precisamente con personas procedentes de desalojos anteriores, en un proceso continuo de desplazamiento que reconfigura los asentamientos en distintos puntos de Ibiza.
Trabajar en la isla y no poder alquilar
Lejos de la imagen de marginalidad, muchos de los residentes tienen empleo estable. En este caso, el entrevistado trabaja como seguridad y su pareja en un supermercado, y ambos llevan años viviendo en la isla.
“Somos trabajadores, hemos construido una vida aquí”, afirma .
El problema, explica, es el acceso a la vivienda. “Una habitación cuesta mil euros o más”, señala, una cifra que hace inviable el alquiler incluso para quienes tienen ingresos.
Ante esa situación, vivir en una caravana se convierte en la única alternativa para no quedarse en la calle. “Fue la solución para no estar en la calle con mi familia” .
Condiciones difíciles y convivencia compleja
Las condiciones en el asentamiento son precarias. Falta de servicios básicos, acumulación de residuos y convivencia compleja en algunos casos.
“Es agobiante”, reconoce el residente, que lleva años viviendo en una caravana .
También admite que no todos los comportamientos ayudan a mejorar la situación: “Hay gente que no respeta”, dice, en referencia a problemas de ruido o suciedad . Aun así, insiste en que muchos vecinos intentan mantener el entorno en condiciones.
El motivo del desalojo
Las autoridades han señalado precisamente la acumulación de basura, el uso de fuego y los problemas de seguridad como motivos para el desalojo.
En paralelo, el Ayuntamiento participará en el operativo previsto para el 29 de abril, mientras los servicios sociales mantienen el seguimiento de algunos casos de vulnerabilidad.

“Esto no se va a acabar así”
La gran incógnita es qué ocurrirá después del desalojo. Para quienes viven en Can Misses, la respuesta parece clara.
“Van a buscar otro asentamiento, otro sitio. Esto no se va a acabar así”, afirma el residente.
Sin alternativas habitacionales accesibles, el desalojo no supone el final del problema, sino el inicio de un nuevo traslado.
Propuestas desde dentro
Algunos residentes plantean soluciones intermedias, como la habilitación de espacios regulados para caravanas.

“Podríamos pagar una plaza con agua y luz”, propone , en referencia a modelos que permitirían una estancia legal y con condiciones básicas.
Según explica, muchas de las personas que viven en el asentamiento estarían dispuestas a asumir ese coste si existiera la opción.
A días de una nueva salida
Mientras tanto, el calendario avanza. Quedan menos de tres semanas para el desalojo y la incertidumbre crece.
Para quienes viven en Can Misses, la cuenta atrás ya no es solo una fecha marcada en el calendario, sino la antesala de otro cambio sin destino definido.













