La noticia del fallecimiento de Paco Aguilar a los 77 años ha teñido de luto al mundo de la comunicación y el espectáculo. El artista sevillano, cuya sonrisa y cadencia elegante se convirtieron en marca registrada de la radio y la televisión, falleció tras una larga y valiente batalla contra la esclerosis múltiple, una patología neurodegenerativa que le fue diagnosticada a finales de la década de los 80.
Una vida marcada por la resiliencia
Aunque la causa de su deceso está ligada a las complicaciones derivadas de su enfermedad crónica, la trayectoria de Aguilar no se define por sus limitaciones físicas, sino por cómo decidió ignorarlas frente al micrófono.
Desde que recibió el diagnóstico, Paco Aguilar tomó una decisión que cambiaría su carrera: normalizar la discapacidad: lejos de abandonar los escenarios, integró su realidad en su repertorio. Son famosas sus frases cargadas de humor negro y aceptación, como aquella en la que afirmaba que no estaba cojo, sino que simplemente tenía un «andar muy vacilón».
El legado de un artista multidisciplinar
Para entender quién fue Paco Aguilar, hay que mirar más allá del chiste:
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Formación artística: Era licenciado en Bellas Artes, una sensibilidad que aplicaba a cada uno de sus proyectos.
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Músico de raza: Antes de la comedia, la música fue su motor, formando parte de grupos históricos como Los Amigos de Gines.
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Icono televisivo: En los años 90, el programa No te rías que es peor lo lanzó a la fama nacional, donde destacó por un humor blanco y familiar.
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Voz de la radio: Durante más de 20 años en Canal Sur Radio, lideró espacios como Andalucía sin barreras, un programa pionero en dar visibilidad a las personas con discapacidad.
Reconocimientos a una labor incansable
Su muerte deja un vacío físico, pero su labor ha sido ampliamente reconocida en vida: poseedor de la Medalla de Andalucía, Aguilar fue un ejemplo constante de cómo el ingenio puede ser el mejor tratamiento contra el dolor.
A pesar de los avances de su enfermedad, se mantuvo activo colaborando con grandes figuras del periodismo y escribiendo guiones, demostrando que, aunque el cuerpo se agote, el talento y la voz de un maestro del humor permanecen intactos hasta sus últimos años.







