La Policía Local de Sant Josep desactivó esta mañana un after ilegal en Casa Paola, la conocida villa de lujo ubicada en la zona de Es Cubells, con más de 600 personas en su interior, según pudo saber La Voz de Ibiza.
En el operativo, la Policía desplegó un dron sobre la finca mientras desalojaba a los asistentes, que salían de la villa vestidos de fiesta y con bebidas en la mano. Camionetas de transfer de pasajeros VTC evacuaron a los asistentes.
Sin embargo, cuatro personas se negaron a abandonar la finca ante la presencia de la prensa en el exterior.
El evento, que arrancó una vez cerradas las discotecas de la isla, seguía el patrón habitual de los afters ilegales que se vienen celebrando este verano en villas de lujo: los asistentes llegan de madrugada, tras el cierre de los clubes, y la fiesta continúa en espacios privados sin ningún tipo de autorización.
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Un verano de macrofiestas ilegales
El episodio de Casa Paola no es un hecho aislado. Este verano, Ibiza lleva semanas registrando macrofiestas ilegales en villas de lujo que siguen siempre el mismo patrón: acceso restringido mediante lista de invitados, control de entrada con brazalete y código QR, seguridad privada en el acceso a las fincas y barra libre de comida y bebida.
Tal como informó La Voz de Ibiza la semana pasada, en la madrugada del 23 de julio se celebraron de forma simultánea dos de estos eventos en municipios distintos: uno en Villa Candelas, entre Jondal e Ibiza Sur, que a las 4.30 de la madrugada contaba ya con unas 600 personas; y otro en Villa Da Noi Due, en Santa Eulària des Riu, una propiedad valorada en 25 millones de euros que se alquila entre 60.000 y 80.000 euros semanales, con unas 400 personas a las 3.30 de la madrugada. Ambos eventos estaban organizados por el mismo promotor y con un despliegue millonario.
Casa Paola, en el punto de mira de las autoridades
Casa Paola no es una propiedad desconocida para las autoridades. Esta villa de lujo en la zona de Es Cubells pertenece a Paquita Sánchez Marsán, la misma propietaria de Casa Lola, cuya demolición completó el Ayuntamiento de Sant Josep en 2022 tras años de conflicto urbanístico.
En el caso de Casa Paola, el historial es igualmente turbulento. La vivienda no cuenta con licencia de actividad turística y ha sido sancionada en dos ocasiones: 20.000 euros en 2021 por comercialización ilegal y otros 10.000 euros por ofrecer servicios propios de un alojamiento reglado.
A pesar de ello, en mayo de 2024 una decena de influencers de ámbito nacional —entre ellos Melyssa Pinto, Marta Riumbau, Madame y Anita Matamoros— promocionaron la villa en sus redes sociales mientras se alojaban en ella, de la mano de la empresa de Susana Molina, conocida como Susana Bicho.
Sobre el inmueble pesa además una orden de demolición parcial de casi 500 metros cuadrados de construcciones ilegales. El Ayuntamiento adjudicó las obras de derribo a finales de abril de 2024 por 231.948 euros, pero la representante legal de la propiedad denegó el acceso ante notario, por lo que el expediente fue trasladado al juzgado contencioso-administrativo para obtener autorización de entrada.
En septiembre de 2025, el alcalde Vicent Roig confirmó en pleno municipal que ese verano se habían detectado al menos tres fiestas ilegales en la finca y que los técnicos habían constatado nuevas obras no autorizadas. «Se ha construido tanto como lo que se derribó», denunció Roig, añadiendo que la propiedad «juega muy bien con los tiempos y sabe perfectamente cómo actuar».
Los vecinos alertaron además de la presencia de helicópteros aterrizando en las inmediaciones durante algunas fiestas, denuncia que llegó al propio pleno.











