Pocas celebraciones consiguen combinar tradición, simbolismo y arraigo territorial como la noche de San Juan. Cada año, el 23 de junio transforma playas, plazas, montes y barrios de toda España en escenarios donde el fuego se convierte en protagonista.
Aunque se la considera una fiesta cristiana, al caer seis meses antes del nacimiento de Jesús, la noche de San Juan ha absorbido la magia de antiguos rituales paganos vinculados al solsticio de verano. El uso del fuego en hogueras que iluminan calles y playas, los bailes, la quema de objetos viejos y el agua purificadora son sus señas de identidad.
Pero no toda España celebra igual: hay cinco formas de vivirla que merecen atención especial.
Las Fallas del Pirineo (Cataluña y Aragón)

Es la única de estas celebraciones reconocida por la UNESCO, que la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2015. Se celebra en decenas de pueblos del Pirineo catalán y aragonés, y es probablemente el ritual de fuego con más siglos de antigüedad ininterrumpida de todo el país.
Al caer la noche, los vecinos bajan desde las zonas más altas de los Pirineos hasta sus pueblos cargando troncos encendidos llamados fallas.
El Paso del Fuego (San Pedro Manrique, Soria)

En San Pedro Manrique, esta fiesta de Interés Turístico Nacional consiste en un curioso ritual en el que los vecinos cruzan una alfombra de brasas completamente descalzos durante la madrugada del 23 de junio.
Los participantes, conocidos como pasadores, pueden incluso cargar personas a sus hombros mientras caminan sobre las ascuas a temperaturas muy altas.
San Juan en Galicia: meigas, fuego y hierbas mágicas

San Juan, o San Xoán en gallego, es probablemente la noche más importante del año en Galicia. En A Coruña, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la característica principal es el despliegue masivo de hogueras en todos sus arenales: la tradición dice que para protegerse del mal de ojo y de las meigas hay que saltar el fuego.
La noche se acompaña de sardinadas populares, música tradicional y el ritual de las hierbas de San Juan, que se dejan macerar en agua para lavarse la cara al día siguiente y asegurar belleza y salud.
Les Festes de Sant Joan en Ciutadella (Menorca)

Con más de seis siglos de historia, las Festes de Sant Joan de Ciutadella son la gran excepción entre las celebraciones de San Juan en España: aquí el protagonista no es el fuego sino el caballo menorquín, una raza declarada oficial en 1988 y criada hoy casi exclusivamente para las fiestas de la isla.
Vestidos de negro, los jinetes (llamados caixers y representantes de los distintos estamentos de la sociedad menorquina tradicional) recorren las calles del casco histórico cubiertas de arena para facilitar el paso de las caballerías.
El momento más esperado es el Caragol del Born, cuando más de un centenar de jinetes elegantemente vestidos en blanco y negro hacen su entrada en la Plaça des Born entre una multitud expectante, mientras los caballos se alzan sobre sus patas traseras al ritmo de la música del jaleo.
La fiesta culmina al día siguiente con los Jocs des Pla, juegos medievales donde los caballeros galopan intentando ensartar anillas con una lanza o romper escudos pintados a mano. Quien lo logra convierte los pedazos en trofeos que el público disputa con fervor.
El ritual más universal: saltar las olas
En muchas localidades costeras, la tradición invita a acercarse al mar a medianoche para saltar siete olas consecutivas y atraer la buena suerte. En Galicia, la costumbre habla de saltar nueve olas, en ocasiones de espaldas al mar.
El agua representa la purificación, la renovación y el comienzo de una nueva etapa.











