Hay un matemático alemán que lleva tres Mundiales consecutivos acertando el nombre del campeón. No es un gurú del fútbol ni un analista deportivo: es Joachim Klement, asesor de inversiones, escéptico confeso de los modelos predictivos y la última persona que esperaba que su propio sistema funcionara.
El modelo que nació para demostrar que era imposible
La historia de Klement tiene una paradoja en el origen: diseñó su modelo precisamente para demostrar que predecir el ganador de un Mundial era imposible. Lo puso a prueba por primera vez en Brasil 2014, y el resultado lo dejó, según sus propias palabras, «horrorizado»: Alemania ganó el torneo tal y como el modelo había anticipado, a pesar de que todos los expertos recordaban que ningún equipo europeo había ganado un Mundial en Sudamérica.
Volvió a probarlo en Rusia 2018 y en Qatar 2022, con el mismo resultado: tres de tres.
Cómo funciona el modelo
El sistema de Klement combina variables económicas y deportivas: el PIB per cápita del país (que condiciona la inversión en infraestructura deportiva), el tamaño de la población, la posición del fútbol en la sociedad, el ranking FIFA de la selección y un componente de azar que el propio matemático reconoce como inevitable.
No es un modelo puramente estadístico: tiene un margen de incertidumbre que Klement no solo acepta, sino que subraya constantemente.
«Es como lanzar una moneda. Puede pasar que uno haya pronosticado que caerá cuatro veces seguidas en cara y que eso ocurra así. Pero eso no garantiza que la próxima vez volverá a ocurrir», explicó en una entrevista con Der Spiegel.
Países Bajos campeón, España eliminada en semifinales
Para este torneo, el modelo de Klement dibuja un cuadro final enteramente europeo. Países Bajos eliminaría a España en semifinales y se mediría a Portugal en la final, con victoria neerlandesa.
La otra semifinal enfrentaría a Portugal e Inglaterra, con clasificación portuguesa. De los equipos sudamericanos, solo Argentina llegaría a cuartos de final, donde caería ante Portugal.
El modelo también anticipa sorpresas notables en las primeras rondas: Brasil quedaría eliminado en los dieciseisavos por Japón, y Ecuador, Colombia y Uruguay también caerían en esa misma fase ante Senegal, Croacia y Argentina, respectivamente.
El propio autor desconfía de su modelo
El elemento más llamativo de todo esto es la actitud de Klement ante su propia predicción. Lejos de venderla como una certeza, advierte contra quien quiera usarla como base para apostar: «Si alguien apuesta con base en mi pronóstico sobre quién será el próximo campeón del mundo, se trata de alguien que no tiene remedio», afirmó.
Incluso sugirió, con cierto humor, que puede haber introducido inconscientemente variables favorables a Países Bajos (la gran selección que nunca ha ganado un Mundial) para que, por fin, la predicción no se cumpla.
El Mundial 2026 tiene además una particularidad que complica cualquier modelo: una ronda más de eliminación directa respecto a ediciones anteriores, lo que según Klement aumenta el peso del azar y abre la puerta a que equipos de menor nivel derroten a los favoritos en partidos únicos.













