Una actualización normativa ha generado confusión entre los propietarios de furgonetas camperizadas en España. La instrucción PROT 2026/04, respaldada por el Boletín Oficial del Estado, modifica la periodicidad de la ITV para un grupo específico de vehículos: aquellas furgonetas adaptadas para uso habitacional que superan la década de antigüedad y que, en su documentación, siguen figurando como furgones comerciales.
A quiénes afecta el cambio
La medida no impacta a todo el parque automovilístico ni a todas las campers por igual. La clave está en la categoría con la que figura el vehículo en su ficha técnica.
Las furgonetas que han sido camperizadas de forma particular o no homologada mantienen el código 24, que las clasifica como vehículos de categoría N, es decir, furgones comerciales. Para este tipo de vehículos, el Real Decreto 920/2017 ya establecía que a partir de los 10 años de antigüedad la ITV debe realizarse cada seis meses.
En cambio, las autocaravanas de fábrica y las camperizaciones correctamente homologadas llevan los códigos 32 o 33, que las encuadran en la categoría M. Estas siguen un calendario diferente: están exentas de ITV durante los primeros cuatro años, pasan a una inspección bianual hasta los 10 años y, a partir de ahí, la realizan de forma anual.
Modelos como la Volkswagen California, que salen ya preparados de fábrica, entran en esta categoría y no se ven afectados por la actualización.
Por qué se tomó esta decisión
La Dirección General de Tráfico apunta a tres razones principales para justificar el endurecimiento del control sobre este tipo de vehículos.
El primero es el auge de las furgonetas camperizadas, cuyo número creció de forma notable a raíz de la pandemia de COVID-19, que disparó el interés por el turismo en carretera y multiplicó las transformaciones de este tipo.
El segundo motivo tiene que ver con la calidad de esas transformaciones. Aunque camperizar una furgoneta requiere un proyecto técnico y la intervención de un preparador especializado, muchos propietarios realizan las modificaciones de forma casera y sin homologar. La mayor frecuencia de inspecciones busca detectar y controlar estos casos.
El tercero es el desgaste propio de estos vehículos: su uso intensivo genera kilometrajes elevados que pueden traducirse en un deterioro mayor al de un turismo convencional, lo que justifica revisiones más frecuentes.
Qué se revisa en los vehículos de categoría M
Los vehículos clasificados como autocaravanas pasan por todos los controles estándar de la ITV, pero además se someten a verificaciones específicas relacionadas con su equipamiento habitual.
Entre ellas se encuentra la instalación de gas, donde se comprueba el estado de las tuberías, la sujeción de las bombonas, la ausencia de fugas y el correcto funcionamiento de las rejillas de ventilación. También se revisa que el mobiliario fijo esté bien anclado al suelo y las paredes para garantizar la seguridad de los ocupantes en marcha.
Otros elementos que forman parte de la inspección son las claraboyas, los portaequipajes exteriores y los toldos, que deben estar en buen estado y correctamente instalados. Cualquier reforma realizada sobre el vehículo debe además contar con su homologación correspondiente y estar reflejada en la ficha técnica.











