Todas las inversiones necesarias en infraestructura y tecnología para ahorrar agua en Ibiza se encuentran paralizadas. Es que el Ayuntamiento de Vila ha debido suspender momentáneamente la adjudicación a favor de la empresa Aqualia del millonario contrato para la «concesión de servicios para la gestión del servicio de abastecimiento de agua potable y saneamiento del término municipal de Ibiza», debido a la recusación por parte de uno de los perdedores de la licitación.
Todo a la espera de las prescripciones del dictamen del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACR), según consta en el documento publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público el pasado 10 de febrero.
Según han confirmado desde el Ayuntamiento a La Voz de Ibiza, la UTE conformada por Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense (FACSA), Islasfalto SL y Transportes y Excavaciones Bufí y Serra SL ha recurrido la adjudicación, aunque no han brindado detalles de los motivos de la alegación.

La naturaleza del contrato es de concesión con una duración de 20 años. El objeto «es la prestación de la gestión del servicio público de abastecimiento de agua potable y mantenimiento del alcantarillado del municipio de Ibiza», tal como consta en la Memoria de la licitación.
Prórroga forzoza
La actual concesión, también a cargo de Aqualia, se encuentra desarrollándose en «prórroga forzosa«.
«Teniendo en cuenta la necesidad por parte del Ayuntamiento de llevar a cabo el servicio de la forma más ventajosa para el municipio, a fin de hacer frente a las importantes necesidades de inversión en infraestructuras y tecnología, se requiere licitar el contrato en régimen de concesión de manera que una empresa especializada en la gestión y explotación de este tipo de servicios lleve a cabo de forma efectiva las obligaciones establecidas en los Pliegos y en el anteproyecto de obras, para alcanzar los objetivos deseados por la administración», detallan los documentos.
Además, el Ayuntamiento a planteado una serie de objetivos a cumplir a lo largo de la nueva concesión de dos décadas: «llevar a cabo el servicio en el municipio, mejorar las infraestructuras actuales y propiciar que se lleve a cabo su gestión y explotación con las máximas garantías; y teniendo en cuenta las dificultades técnicas del sector, se considera que dichas necesidades se alcanzarán licitando el contrato y fiscalizándolo de manera adecuada y exhaustiva».
Contrata en el aire
En noviembre pasado, el pleno extraordinario había aprobado por unanimidad la adjudicación provisional del servicio de abastecimiento de agua potable y saneamiento a la UTE formada por FCC y Aqualia, actual concesionaria del servicio.
La empresa obtuvo la mejor puntuación —97,29 puntos— entre las cuatro ofertas presentadas al concurso, que contempla una concesión de 20 años y un presupuesto global cercano a los 200 millones de euros. Por su parte, la UTE que ahora cuestiona la licitación terminó con 94,30 puntos.
El concejal de Medio Ambiente accidental, Rubén Sousa, había destacado en su hora que la nueva contrata permitirá “un salto cualitativo” en la gestión del servicio. El contrato -por el momento en el aire- prevé una inversión de 17 millones de euros en los primeros ocho años, así como un fondo adicional de 2 millones para separar redes de pluviales y fecales, mejorar el drenaje urbano y reducir fugas.
En total, el plan operativo recoge 49 actuaciones prioritarias, centradas principalmente en la mejora de infraestructuras hidráulicas, la optimización de la red de saneamiento y pluviales, la instalación de contadores inteligentes y la mejora de la eficiencia hídrica. El objetivo es pasar del 78% al 90% de eficiencia en dos años.
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