“Si me hubieran avisado, no habría pasado”. La mujer embarazada multada con 20.000 euros en Ibiza rompe su silencio y cuestiona directamente la versión del Consell, que sostiene que los sancionados fueron advertidos en varias ocasiones antes de ser multados.
En declaraciones a este medio, la trabajadora —que se encuentra de cuatro meses de embarazo— asegura que nunca fue avisada de forma clara ni tuvo contacto con los inspectores. “Solo dejaron un papel el 27 de febrero, pero yo no sabía quién me lo había dejado, si eran inspectoras, policía o qué era eso”, explica.
Su versión contradice el relato oficial, que indica que se realizaron avisos previos reiterados antes de imponer la sanción. “No me avisaron dos veces. Solo dejaron ese papelito y ni siquiera sé si era oficial”, insiste.
La mujer trabaja en un hotel cercano a Cala Codolar, donde estacionaba su furgoneta durante su jornada laboral. Según relata, no podía utilizar el parking de empleados y no había alternativas para aparcar un vehículo de ese tamaño. “Lo dejaba ahí para trabajar, de 9 a 5, y luego me iba”, asegura.
Además, niega haber vivido o dormido en ese lugar. “No he acampado ni he pernoctado ahí”, afirma. De hecho, sostiene que los días señalados en la sanción —3, 4 y 5 de marzo— durmió en casa de una amiga, algo que tratará de acreditar en sus alegaciones.
La multa se basa en que el vehículo permaneció más de tres días en la misma ubicación, lo que constituye una infracción muy grave según la Ley 5/2024. Sin embargo, la afectada rechaza esta interpretación: “Dicen que estuve más de tres días en el mismo sitio y eso no es verdad”.
Otro de los puntos clave de su relato es que nunca pudo hablar con los inspectores. “Cuando ellas fueron, yo estaba trabajando. No pude hablar con nadie”, explica. Según detalla, las inspecciones se realizaron en horario laboral, lo que le impidió conocer la situación en tiempo real.
El impacto de la sanción es devastador ya que, además, su pareja, que vive en una autocaravana, también fue sancionada. Con un salario que ronda los 1.200 euros mensuales, la multa resulta completamente inasumible. “Ni gano 20.000 euros al año”, lamenta. A ello se suma el estrés emocional en pleno embarazo: “Estoy en un estado de ansiedad y nervios muy grande”.
Ahora dispone de un plazo de dos semanas para presentar alegaciones. Para ello, ya está reuniendo pruebas: un certificado de su empresa que acredita que estaba trabajando en esos días y una declaración de una amiga que confirma que no dormía en la furgoneta.
Mientras tanto, su testimonio abre una grieta en el relato institucional y pone el foco en el procedimiento seguido antes de sancionar. “Si me hubieran avisado de verdad, habría hecho algo”, insiste.
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