La escalada bélica que comenzó el pasado 28 de febrero ha sumido al mundo en una profunda división: mientras los ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní dejan un saldo que ya supera las mil víctimas mortales, surge una interrogante fundamental en los organismos internacionales: ¿se ajustan estas operaciones a las leyes que rigen la guerra?
Los argumentos de Washington y Tel Aviv
La justificación estadounidense reside en la seguridad nacional: el presidente Donald Trump ha defendido la intervención al remarcar que el programa nuclear de Teherán representa una amenaza inminente para sus aliados y para el propio territorio norteamericano. En esta misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, introdujo el concepto de «ataque preventivo», y ha sugerido que la acción era necesaria ante la inevitabilidad de un movimiento militar israelí.
Por su parte, desde Israel, el presidente Isaac Herzog ha sostenido que la simple intención de Irán de desarrollar armamento atómico constituye una causa suficiente para iniciar una ofensiva.
Sin embargo, este argumento choca con los estándares del derecho internacional establecidos tras la Segunda Guerra Mundial, que restringen el uso de la fuerza a casos de agresión armada previa o mandatos expresos de la ONU.
La respuesta de Teherán y la postura de la ONU
Irán no ha tardado en reaccionar con el lanzamiento de proyectiles contra Israel y bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, amparándose en el principio de «legítima defensa». Esta respuesta ha extendido el conflicto a terceros países como el Líbano, donde también se han registrado decenas de fallecidos civiles.
Ante este escenario, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha lanzado un llamado urgente al cese de las hostilidades. Guterres ha insistido en que todas las partes, sin excepción, están obligadas a respetar el derecho internacional humanitario, especialmente ante el creciente número de bajas no combatientes y el riesgo de una guerra regional total.
Un balance humano devastador
Más allá de las interpretaciones legales, el coste humano de la «Operación Furia Épica» y las represalias iraníes es crítico. Organizaciones humanitarias confirman que, además de la gran cantidad de muertos en Irán, la violencia también se llevó la vida de soldados estadounidenses y civiles en Israel y los países vecinos.
La gran controversia jurídica reside en si una amenaza potencial justifica una acción armada que ya está produciendo un desastre humanitario de escala global. Sin embargo, la cartera política de Donald Trump ya ha anunciado que los ataques persistirán «durante semanas», y que este contexto «es el inicio».












