Ibiza comenzará este miércoles 15 de julio a trasladar a Mallorca la fracción rechazo de sus residuos, 14 meses y diez días después de que el Govern anunciara por primera vez el plan piloto. Los primeros camiones saldrán de Ca na Putxa, embarcarán en el puerto de Ibiza y llegarán durante la madrugada del jueves 16 a Palma, desde donde continuarán por carretera hasta la planta de valorización energética de Son Reus.
La operación arrancará con un máximo de siete camiones diarios, cinco días por semana, y una previsión de unas 33.000 toneladas anuales. Es algo más de un tercio de las cerca de 85.000 toneladas de fracción rechazo que genera Ibiza cada año. El Consell ha explicado que el volumen podrá incrementarse según los resultados del ensayo.
Cuándo comienza traslado
El primer dispositivo saldrá de Ca na Putxa este miércoles y llegará a Mallorca durante la madrugada del jueves. El traslado se realizará de lunes a viernes y los vehículos circularán en horario nocturno por Mallorca para reducir su impacto sobre el tráfico.
El estreno se produce 14 meses y diez días después del anuncio realizado el 5 de mayo de 2025, cuando la presidenta del Govern, Marga Prohens, situó inicialmente el comienzo de la prueba en octubre o noviembre de aquel año.
Cuántos camiones harán recorrido
El máximo previsto es de siete camiones diarios. Los vehículos recorrerán unos 12 kilómetros entre el puerto de Palma y la planta de tratamiento, siempre en horario nocturno. El Consell de Mallorca ha comparado esos siete movimientos con los aproximadamente 780 camiones que accedieron diariamente a Son Reus durante junio para sostener que el impacto añadido será reducido.
Cómo viajarán residuos
La fracción rechazo será preparada en forma de balas dentro del Área Ambiental de Ca na Putxa. Los residuos serán compactados, asegurados con flejes, retractilados y tratados contra olores e insectos antes de abandonar las instalaciones.
Las balas serán introducidas en camiones completamente cerrados, que realizarán todo el recorrido desde Ca na Putxa hasta Son Reus. De esta manera, el residuo no será manipulado ni trasladado a otros vehículos después de embarcar y desembarcar.
El sistema está diseñado para evitar la dispersión de materiales, la salida de lixiviados y las molestias por olores durante los trayectos terrestre y marítimo, según detalló el Consell de Ibiza.
Qué barco transportará los camiones
Los siete vehículos embarcarán en el Al Andalus Express, un buque de carga de Baleària que comenzó a operar la conexión comercial entre Palma e Ibiza el pasado 6 de julio. El barco cubrirá la ruta de lunes a viernes y, por el momento, transportará únicamente mercancías, aunque también dispone de capacidad para pasajeros.
El Al Andalus Express cuenta con 1.275 metros lineales de carga en bodega. Los siete camiones del piloto ocuparán menos del 10% de ese espacio, por lo que los residuos viajarán como una mercancía más dentro de la ruta y no en un barco dedicado exclusivamente a la operación. El buque fue construido originalmente para transportar trenes a través del Canal de la Mancha.
Baleària tuvo que reposicionar el buque después de que operara en Canarias y pasara por un astillero. Encontrar una embarcación con las condiciones necesarias fue uno de los elementos que retrasó la definición logística del traslado.
Qué ocurrirá en Son Reus
La fracción rechazo será incinerada en la planta de valorización energética de Son Reus, gestionada por TIRME. El tratamiento permitirá aprovechar el residuo como combustible para producir electricidad en lugar de depositarlo en una celda del vertedero.
La planta mallorquina opera aproximadamente al 70% de su capacidad, según los datos difundidos por el Consell de Mallorca, por lo que dispone de margen para recibir los residuos procedentes de Ibiza. La institución mallorquina podrá suspender temporalmente las entradas si se produce una saturación o una incidencia que impida tratarlos con normalidad.
Son Reus cuenta, además, con experiencia en la recepción de residuos procedentes de otros territorios, entre ellos Menorca, Cataluña, Italia e Irlanda del Norte. La importación de materiales para su valorización energética comenzó hace más de una década.
Cuánta basura se enviará
El anuncio oficial sitúa el comienzo de la prueba en unas 33.000 toneladas anuales. Esa cantidad equivale a poco más de un tercio de las aproximadamente 85.000 toneladas de fracción rechazo que genera Ibiza cada año.
Los siete camiones previstos permitirán trasladar entre 8.000 y 9.000 toneladas durante cada trimestre, de acuerdo con los precios unitarios y el presupuesto inicial del contrato. Proyectada durante un año, esa cantidad se aproxima a las 33.000 toneladas anunciadas para el arranque.
El volumen no es inamovible, pero tampoco aumentará automáticamente. El contrato contempla una modificación si el Consell decide incrementar el número máximo de toneladas, lo que exigirá una decisión administrativa y una ampliación del gasto. La comisión de seguimiento decidirá cómo evoluciona el volumen a medida que se compruebe el funcionamiento del embalaje, el transporte terrestre, la travesía, la descarga y el tratamiento.
Por qué comienza con un tercio
El Consell atribuye el inicio reducido a un criterio de prudencia técnica: comenzar de menos a más, detectar posibles incidencias y corregirlas antes de incrementar las toneladas. El presupuesto base del contrato también está dimensionado para ese volumen inicial. El análisis de La Voz de Ibiza muestra que el límite de partida es principalmente presupuestario y administrativo.
Por qué Ibiza necesita sacar residuos
Ca na Putxa se aproxima al final de su capacidad disponible, con un horizonte situado alrededor de 2028 si continúa el actual ritmo de entrada. La celda siete es la única que conserva espacio para depositar nuevos residuos.
El vertedero recibe también unas 300 toneladas mensuales de fangos procedentes de la depuradora de Sa Coma. Los vecinos del entorno reclaman alternativas para evitar que ese material siga ocupando capacidad en la última celda.
Qué debe demostrar piloto
La prueba deberá comprobar el funcionamiento completo de la cadena logística: formación de las balas, carga de los vehículos, recorrido hasta el puerto, embarque, travesía, desembarco, llegada a Son Reus y tratamiento final.
El seguimiento medirá los tiempos, los costes, el comportamiento de los residuos embalados, las posibles molestias y las incidencias en puertos y carreteras. También permitirá decidir si el número de camiones y las toneladas deben aumentar.
Aunque se presenta como un piloto, el Consell calcula que Ibiza necesitará enviar residuos a Mallorca durante al menos una década mientras no exista una solución alternativa en la isla. Una incineradora propia requeriría unos 150 millones de euros y varios años de tramitación y construcción.
Ibiza debe elegir su modelo para la gestión de residuos
El plan piloto comienza mientras Ibiza todavía define cómo tratará su fracción rechazo a largo plazo. Las dos alternativas principales son mantener de forma estable el traslado a Son Reus o construir una planta de valorización energética propia en la isla. La decisión se incorporará a la futura revisión del Plan Director Sectorial de Residuos y tendrá en cuenta los resultados reales del ensayo. El Consell ha vinculado expresamente la elección del modelo definitivo a la evaluación del piloto.
El proceso participativo impulsado por la institución mostró un resultado muy ajustado entre ambas opciones, aunque los talleres sectoriales otorgaron una ligera ventaja a la construcción de una incineradora propia. La consulta no despejó una preferencia suficientemente amplia para cerrar el debate.
Cuánto cuesta el contrato
El Consell de Ibiza adjudicó la ejecución a la UTE GIREF, concesionaria del Área Ambiental de Ca na Putxa. El procedimiento fue negociado sin publicidad porque el marco legal atribuye la realización del piloto a la empresa encargada de gestionar los residuos insulares.
El contrato tiene un presupuesto inicial de 2.727.018,17 euros sin IVA, que asciende a 2.999.719,99 euros con impuestos. Incluye el acondicionamiento del residuo, los trayectos por carretera, la travesía marítima y el tratamiento en Son Reus.
El importe combina una cantidad fija mensual con un precio variable de entre 289 y 309 euros por tonelada, según la modalidad operativa contemplada en el contrato. Su valor estimado máximo alcanza los 24,6 millones de euros si se aplican las ampliaciones previstas.
El encargo inicial cubre tres meses, aunque puede ampliarse mediante periodos sucesivos. El plan piloto completo está planteado para desarrollarse durante dos años.
Quién pagará traslado y qué recibirá Mallorca
El Consell de Ibiza ha reservado alrededor de diez millones de euros para cubrir el primer año del traslado. Los presupuestos de 2026 incluían inicialmente tres millones y la institución incorporó después otros 7,7 millones procedentes de remanentes para garantizar la puesta en marcha. El gasto se articula mediante el Plan de Cooperación Municipal y se reparte entre los cinco ayuntamientos con criterios similares a los utilizados para calcular el canon de rechazo, aunque será el Consell quien pague directamente el servicio a GIREF. El Consell defendió que parte del gasto podía sufragarse con ingresos vinculados a la ecotasa por el peso del turismo en la generación de residuos.
Mallorca cobrará por recibir y tratar los residuos de Ibiza. El Govern aportará al Consell mallorquín hasta 50 millones de euros durante diez años como compensación por asumir la operación, una financiación que permitirá reducir un 10% la tarifa de tratamiento que pagan sus municipios. TIRME percibirá, además, el importe correspondiente al tratamiento de cada tonelada y obtendrá los ingresos derivados de la electricidad producida en Son Reus.
Por qué tardó más de año
El traslado necesitaba una cobertura jurídica específica para permitir el movimiento de la fracción rechazo entre islas y encomendar la prueba a la concesionaria de Ca na Putxa. El primer intento quedó frustrado cuando el Parlament rechazó el decreto ley de medidas urgentes para acelerar proyectos estratégicos, que incluía la modificación de la Ley 8/2019 de residuos.
La habilitación llegó finalmente con el Decreto ley 8/2025, de 5 de diciembre, de medidas urgentes para acelerar proyectos estratégicos. La norma incorporó la prueba piloto, estableció que debía ejecutarla la concesionaria del servicio de Ibiza y exigió la conformidad del Consell de Mallorca.
Después fue necesario asegurar la financiación, concretar las condiciones técnicas, adjudicar el contrato a GIREF, encontrar una naviera, disponer de un barco adecuado y cerrar los acuerdos administrativos con Mallorca.
El convenio definitivo entre ambos consells se firmó el 7 de julio de 2026, ocho días antes de la salida del primer cargamento. La firma fijó la llegada a Mallorca para la madrugada del día 16.











