El traslado de la fracción rechazo de los residuos de Ibiza a Mallorca ha completado su primera semana de funcionamiento sin incidencias reseñables, según ha confirmado el Consell de Ibiza a La Voz de Ibiza. En estos primeros días de la prueba piloto se han enviado a la planta de valorización energética de Son Reus un total de 792 toneladas de residuos, con una media de 5,5 camiones diarios.
Las cifras se sitúan dentro de lo previsto por la institución. El Consell había estimado al arranque que cada jornada se trasladarían alrededor de 150 toneladas, repartidas en plataformas con capacidad para 22 a 25 toneladas cada una. El volumen movido durante la primera semana se ajusta a esa previsión. En cuanto al número de vehículos, la media de 5,5 camiones al día queda por debajo del máximo de siete que contempla el plan, lo que deja margen para incrementar el ritmo si el servicio lo requiere.
Un arranque con sobresalto pero sin problemas posteriores
El estreno del plan piloto, el pasado 15 de julio, no estuvo exento de contratiempos. Capitanía Marítima inmovilizó el buque Al Andalus Express, de Baleària, horas antes de su primera travesía, al detectar en una inspección deficiencias que afectaban a la seguridad marítima y medioambiental. Las incidencias se subsanaron el mismo día y el barco, que tenía prevista su salida a las 18.00 horas, acabó zarpando del puerto de Ibiza hacia Palma a las 21.30. Desde entonces, según el balance del Consell, la operativa se ha desarrollado con normalidad.
El transporte se realiza de lunes a viernes, en horario nocturno una vez los camiones desembarcan en Mallorca, para minimizar el impacto sobre el tráfico. La fracción rechazo sale del Área Ambiental de Ca na Putxa empaquetada en balas, compactada con flejes y retractilada, y viaja en vehículos cerrados a bordo del Al Andalus Express hasta la planta de Son Reus, gestionada por TIRME.
Un tercio del volumen que genera la isla
El plan piloto arrancó con una previsión de unas 33.000 toneladas anuales, algo más de un tercio de las cerca de 85.000 toneladas de fracción rechazo que genera Ibiza cada año. El propio Consell ha explicado que el volumen podrá incrementarse a medida que avance la prueba y se verifique el funcionamiento de toda la cadena logística, una decisión que corresponderá a la comisión de seguimiento integrada por representantes de los dos consells y del Govern.
El ensayo, que tiene una duración prevista de dos años, debe servir para determinar si el traslado marítimo a Mallorca es una solución viable a medio plazo para Ibiza, ante la inminente finalización de la vida útil del vertedero de Ca na Putxa, prevista en torno a 2028. El Consell calcula que la isla deberá enviar sus residuos a Mallorca durante al menos una década, mientras no exista una infraestructura alternativa como una incineradora propia, cuya construcción exigiría unos 150 millones de euros y varios años de tramitación y obras.
El arranque de la operación se ha producido, además, en medio de una notable contestación en Mallorca, donde diecisiete entidades vecinales y ecologistas han constituido una plataforma para pedir su paralización, y el GOB ha anunciado un recurso judicial contra la adjudicación del contrato de transporte.










