Una villa enclavada en un paraje aislado de San Mateo, sin viviendas en el entorno inmediato, acoge desde la noche del martes una fiesta privada en Ibiza que ha reunido a cerca de un millar de invitados y se prolonga durante más de veinte horas. El evento, que marca el pistoletazo de salida de la temporada 2026, no cobra entrada, lo financia un único cliente y reúne a algunos de los nombres más cotizados de la música electrónica internacional, en un despliegue logístico estimado en torno al millón de euros. La organización corre a cargo de un concierge de origen israelí afincado en la isla.
Mil personas y entrada gratis
El acceso es gratuito para los aproximadamente 1.000 asistentes, todos invitados. La factura íntegra la asume un solo cliente, según fuentes consultadas por La Voz de Ibiza, en una modalidad cada vez más extendida en el segmento de lujo que opera al margen de los grandes clubs de la isla. La fórmula — fiestas multitudinarias sin aparente venta de entradas, financiadas por un mecenas único— elude el circuito comercial regulado y, con él, los controles habituales sobre aforos, licencias y fiscalidad que sí soportan las salas tradicionales.
Un cartel con Seth Troxler y Bedouin
El programa musical, titulado The Cube – Everlife Motel, arrancó el martes a las 19:00 y se extiende hasta las 16:00 de este miércoles. Por la cabina han pasado o pasarán Sébastien Léger, WhoMadeWho, Bedouin, Seth Troxler, Dennis Cruz, Pawsa y Nico Bernardini, nombres que firman noches de pago en los grandes clubes de la isla y que ahora actúan en una villa privada. El cartel se completa con Oren Turgman, Peredel, Lea Kdoch, Chambord, Rafael, Brunello, Kimonos y Saraga, además de un surprise guest sin anunciar.
Tres controles y móviles confiscados
El acceso al recinto solo es posible con pulsera y tras superar tres filtros de seguridad. En el dispositivo trabajan alrededor de 50 efectivos y, ya en el interior, los asistentes deben entregar el teléfono móvil. La medida blinda al evento frente a la difusión en redes sociales y refuerza un hermetismo que es seña de identidad de este tipo de citas. La pulsera, además, marca la jerarquía dentro de la villa: hay nivel normal, VIP y backstage.
Una villa en un paraje aislado
La ubicación elegida no es casual. La villa se levanta en un enclave aislado de San Mateo, sin viviendas en las inmediaciones, lo que reduce el riesgo de quejas vecinales por ruido y dificulta la presencia de curiosos. El emplazamiento solo se distingue desde la carretera por el resplandor del despliegue lumínico y por el trasiego de vehículos. En los alrededores se han contado 40 furgonetas y unos 150 coches, además de un servicio de shuttle habilitado desde la zona de Can Tixedo Bar para descongestionar los accesos.
Un modelo al margen del circuito
El fenómeno de las fiestas privadas en villas no es nuevo en Ibiza, pero ha crecido en los últimos años hasta convertirse en una oferta paralela —y en ocasiones competidora— de la de los grandes clubs. El interior de la isla concentra buena parte de estos eventos, organizados por empresas de concierge para clientes internacionales que buscan exclusividad y discreción. El sector denuncia desde hace temporadas la competencia desleal de estas citas, que mueven cifras millonarias y cachés equivalentes a los de las grandes salas sin asumir las mismas obligaciones.
Sigue leyendo:
-
Rescatadas dos jóvenes tras caer con su coche por un terraplén en Cala d’Hort
-
El estado de salud de los dos jóvenes precipitados en Ibiza
-
La ruta argelina deja 507 muertos camino a Baleares en cinco meses












