Una fotografía no es solo una imagen: es un instante detenido, una emoción que desafía al tiempo. Es la luz —o la sombra— atrapada en un fragmento eterno. Cada disparo es una decisión irrepetible, una forma de decir “esto ocurrió” y, al mismo tiempo, “esto permanece”. En la mirada de este fotógrafo, el arte no consiste en capturar lo evidente, sino en revelar aquello que solo existe durante un segundo y hacerlo durar para siempre.
Hablamos con el videógrafo y fotógrafo internacional Alfredo Omaña Padrón para conocer los entresijos del medio y el futuro sintético que se nos viene encima.
-Empecemos por el principio, ¿de dónde eres y dónde vives?
-Soy de mi amada Caracas y vivo en Países Bajos. Pero vengo a Ibiza desde hace 35 años, y ya en la primera vez que vine me volví loco con su belleza, su luz, sus localizaciones y sobre todo su magia. Es sin duda unos de los lugares más especiales que conozco, y he viajado por el mundo entero, amo esta isla por su personalidad. Al final estoy viniendo más de una vez al año, en octubre de 2025, hice una expo en mi querido Port Nautic Ibiza y fue todo un exitazo.
¿Has estudiado fotografía o eres uno de tantos que se convierten en fotógrafos disparando fotos?
-Empecé a estudiar videografía pero me di cuenta que no encajaba. Me aburría, no me gustaba que me dijeran cómo hacer porque tenía mi propia idea.
-¿Hace cuánto que sacas fotos y videos?
-Hace 40 años ya porque empecé a los 15 años, o sea, toda mi vida. Me considero más videógrafo que fotógrafo y además soy productor porque produzco mis sesiones.
-¿Qué tipos de vídeos has hecho?
-He realizado todo tipo de vídeos, desde documentales hasta promociones de coches, hoteles, barcos… ya ni me acuerdo, son incontables.
-Metámonos en la técnica un poco antes de ahondar en el resto, ¿Qué marca de cámara prefieres y porqué?
-Empecé con Sony pero desde hace mucho tiempo que soy de Canon porque tiene la fuerza y los colores que a mí me gustan. Me acuerdo cuando hice Alfa Romeo, el director estaba sorprendido de cómo la cámara Canon era fiel al color real. A mí no me interesa la luz, me interesa más la sombra. Cuando aprendes a manejar la poca luz te salen las fotos perfectas. No uso flash, nunca.
-¿Lentes favoritos?
-24,70 y 200. He utilizado 400 pero me he deteriorado la espalda por su peso, ya no lo uso más.
-¿En qué tamaños imprimes tu fotos?
-En 1×1 y 1,5×1 metros.

-¿Quiénes son tus clientes?
-Marcas en general pero más de hoteles, barcos y coches. Luego particulares para sus mansiones donde mis cuadros quedan muy bien en paredes grandes.
-A veces es legítimo pensar que no hay fotógrafo ni cámara que haga justicia al sacar un paisaje. Como que no hubiera manera de realmente plasmar la grandiosidad, la paleta de colores, la profundidad de campo, los volúmenes de un paisaje singular. ¿Qué opinión tienes sobre esto?
-Sí, sí que se puede. Hay muchos fotógrafos que lo consiguen. Que ves que la foto inspira. De hecho quiero volver a mi país, Venezuela, para ir a sacar fotos al Salto del Ángel. Pero todo depende de la lente que estás usando, de a qué hora vas en relación a cómo le pega el sol y tu pasión y la actitud que lleves.
-¿Qué te parece este tema de la verticalidad en fotos, impuestas por las redes sociales para la pantalla de móvil?
-Horrible, pero tenemos la tristeza de que muchas cosas han cambiado. Yo veo tanta gente con tanto talento que publican cosas tan maravillosas con muy poca repercusión y luego un joven haciendo una tontería tiene millones de likes. Las redes sociales no apoyan mucho a los artistas de carrera. Es el mundo en el que vivimos ahora. Y está yendo a peor porque la gente cada vez disfruta más de videos de I.A. que los reales, o sea, vivimos en un mundo cada día más falso.
-Cierto, da mucha desilusión que eso pase.
-Es un tema delicado además, te puedes ganar muchos enemigos diciendo esto, pero pienso esto; yo me considero más que videógrafo y fotógrafo – un artista, porque veo o imagino algo y le doy vida, yo lo hago con mis conocimientos labrados en años, con respecto y con pasión.
Luego hay gente que nunca han tenido una cámara en la mano, que no saben buscar el detalle, o esperar horas al “momento exacto”, saber de lenguaje visual, dirigir a un/a modelo… y le das una cámara y le pides que saque una foto y no pueden. Se lo piden a la I.A. que crea una imagen pero a partir de la referencia de todas las fotos de todos los fotógrafos a los que ha tenido acceso. Entonces no es su foto, ni la I.A., en realidad es un compendio del trabajo de todos nosotros los profesionales del medio.
Pero llegará un momento donde la gente empiece a pedir obras humanas con humanidad en vez de lo puramente digital.


-¿Por qué en publicidad siempre las modelos están serias y con cara de “me llegó una multa de Hacienda”?. [Carcajadas]. ¿No es más lógico vender con modelos sonriendo como que si compras ese producto serás más feliz?
-Hay una ley no escrita que dice que las modelos sin sonreír venden más producto que sonriendo. Es un estudio hecho. Si tú juegas con todos estos factores, por ejemplo, la arrogancia de la modelo en publicidad es positivo, el sentimiento en general, una mirada que transmite, pero con eso sin mucho te da todo.
Yo pienso que la imagen es un cuadro lleno de información, y con la incógnita puedes generar interés.

-¿Cuántas veces te has enamorado de las modelos que has fotografiado? [risas].
-2 veces, ¡pero no te contaré nada al respecto! [risas]. Todas mi novias fueron modelos y estuve casado dos veces, ahora soltero, esperando enamorarme de nuevo. También es cierto que estoy todo el tiempo volando de aquí a allá…

-Pues ponte de novio con una azafata… [risas].
-Ya tuve 2 novias azafatas y no es lo mío… [risas].
Volviendo a tu pregunta te comento que la conexión que yo tengo con las modelos es de equipo, de respeto y de amor platónico enfocados los dos en el arte que ambos queremos crear. Hay que dar lo mejor de uno para conseguir la visión que uno tiene o incluso mejorarla in situ. A mí me gusta mucho resaltar la enorme belleza de la mujer, pero sin vulgaridad ninguna, con clase y con respeto.

-Qué le dirías a un fotógrafo joven que empieza…
-Pues mira, yo hace unos años tuve un accidente de coche muy grave que casi muero; el doctor le dijo a mi madre que “felizmente” había tenido un accidente muy grave porque a raíz de los estudios del hecho me encontraron varios tumores en el páncreas; cáncer. Luego me operaron y todo salió mal por negligencia. Me dieron un pronóstico de vida muy corto. Pero me mantuve fuerte, mucho gracias a mi mujer que me acompañó en el proceso. Y me decían que iba a estar un año o más internado y yo una mañana y cada mañana me decía a mí y al doctor; “en 4 semanas dormiré en casa”. Y cada día lo manifestaba, me imaginaba abriendo la puerta, veía la llave entrando en la ranura, oía la puerta abrir, me veía entrando y oliendo el aroma de mi hogar, me veía en la cama durmiendo, en mi baño cepillándome los dientes… Y en 4 semanas estaba allí.
Entonces a los jóvenes les digo: si te cuesta al principio por dinero, sigue. Si al comienzo la gente te ignora, sigue. Si te dicen que tu trabajo no vale nada, sigue. Tú eres la única persona que realmente te puede detener, pero si eres decidido y persistente, nada podrá evitar que seas lo que quieras ser.
[Todas las fotos fueron cedidas por el entrevistado].













