La familia de María Florencia Bollini, conocida como la «chamana de los empresarios», rechaza el archivo de la investigación por su muerte en Ibiza y anuncia que continuará la batalla judicial fuera de la isla, además de impulsar actuaciones en Italia. Su hermano, Federico Bollini, sostiene que el cierre de la causa deja sin responder cuestiones que la familia viene planteando desde hace meses, entre ellas qué material biológico de la fallecida permanece conservado, en qué circunstancias se autorizó la entrega y posterior cremación del cuerpo y por qué, según denuncia, no han podido acceder a las fotografías forenses originales.
«Lo único que hicieron fue cerrar una causa para no seguir investigando. Ahora tenemos que elevarlo e ir contra la Justicia», ha asegurado Federico Bollini a La Voz de Ibiza. La reacción llega después de que el Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza acordara el sobreseimiento de las diligencias al concluir que no existen indicios de intervención de terceras personas en el fallecimiento.
El auto atribuye la muerte a un paro cardiaco relacionado con la combinación de sus antecedentes de salud, el calor de la sauna y el consumo de sustancias, según la resolución a la que ha tenido acceso este periódico.
La familia cuestiona esa conclusión y asegura que recurrirá la decisión. Bollini afirma, además, que ya existen actuaciones relacionadas con el caso fuera de Ibiza y que ha promovido una vía ante la Procura de Roma para tratar de que las circunstancias de la muerte sean examinadas también en Italia.
Los requerimientos del Consulado argentino
Una de las principales novedades está respaldada por documentación oficial. El Consulado de la República Argentina en Palma de Mallorca se ha dirigido en varias ocasiones al juzgado de Ibiza para solicitar información sobre la causa.
El 22 de septiembre de 2025, el Consulado pidió al Juzgado de Instrucción número 2 información sobre las actuaciones a instancias del hermano de Bollini. En concreto, reclamó conocer cuándo se notificó el fallecimiento a la familia o al propio Consulado, qué peticiones y autorizaciones existieron para la autopsia y cremación y qué autorización permitió la disposición del cuerpo por terceras personas ajenas a la familia.

Los requerimientos continuaron durante 2026. El 2 de junio, la representación diplomática volvió a solicitar información sobre el estado de la causa y, el 3 de julio, reiteró nuevamente esa petición.
El último escrito aportado por la familia está fechado el 31 de julio de 2026, poco antes del archivo. En él, el Consulado preguntó expresamente al juzgado si se había producido «un cambio en las circunstancias procesales» que, en el marco de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, debiera ponerse en conocimiento de la representación argentina.
Para Federico Bollini, esta sucesión de comunicaciones demuestra que las dudas sobre la tramitación del caso no proceden únicamente de la familia. «No es lo que piensa el hermano. Es lo que está escrito y lo que se pide», sostiene.
La familia reclama los restos conservados
Pero el reclamo que Federico Bollini coloca ahora por encima de cualquier otro es mucho más personal: conocer qué restos de su hermana continúan preservados y conseguir que sean entregados a la familia.
Según relata, lleva dos meses en Ibiza intentando obtener información sobre el material biológico conservado durante las pruebas forenses. Su intención es trasladar algún resto a Argentina para depositarlo en la bóveda familiar del cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires.
«Tengo un padre de 91 años y una bóveda familiar en La Recoleta. Quería hacer un entierro por lo menos de un dedo que tienen preservado y del corazón que mandaron a analizar», explica.
El hermano asegura que todavía no ha recibido una respuesta que determine con precisión qué muestras permanecen conservadas ni si podrán ser entregadas. «Yo quiero volver a Buenos Aires con el dedo, así lo entierro», resume. «Por lo menos queremos hacer una sepultura y tratar de cerrar un poquito toda esta desgracia».

Las fotografías forenses que cuestiona la familia
Otro de los puntos sobre los que la familia reclama explicaciones es el material fotográfico del cuerpo al que ha tenido acceso durante el procedimiento.
Federico Bollini ha facilitado a La Voz de Ibiza algunas de esas imágenes. El material remitido presenta una resolución muy baja y fotografías recortadas e incorporadas a un documento PDF. En al menos una de ellas también se aprecian marcas o retoques gráficos rudimentarios en la zona de las cejas y alrededor de los ojos.
Bollini sostiene que la fotografía fue modificada deliberadamente «para que no se vea el ojo» de su hermana. Este periódico puede constatar que la copia facilitada por la familia presenta esas alteraciones visibles, pero no puede determinar quién las realizó, cuándo fueron introducidas, cuál fue su finalidad ni si estaban ya presentes en el material incorporado originalmente al procedimiento.
La familia asegura, además, que nunca recibió los archivos fotográficos originales. «Nunca dieron las fotografías originales», afirma Federico, quien sostiene que el material al que han podido acceder consiste en imágenes de baja calidad «recortadas» y «pegadas en un PDF».
Por ese motivo, reclama tener acceso a los archivos originales y en máxima calidad de las fotografías tomadas durante las actuaciones forenses. Para la familia, disponer de ellos permitiría examinar con mayor precisión el estado en el que se encontraba el cuerpo y las lesiones que asegura que presentaba.
Qué dice el análisis del corazón
La familia también cuestiona la referencia a los antecedentes cardíacos de Bollini que aparece en las conclusiones forenses recogidas por el auto de archivo.
Entre la documentación aportada figura un análisis realizado por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, cuyo estudio comenzó el 2 de octubre y terminó el 22 de octubre de 2025.
El informe describe un corazón de 263 gramos, sin obstrucciones en los grandes vasos y sin alteraciones en el endocardio ni en los diferentes aparatos valvulares. Detecta un ligero engrosamiento de la válvula mitral, una leve hiperplasia fibrointimal en la arteria coronaria descendente anterior y fibrosis leve subendocárdica en el septum.

El documento señala expresamente que no se observaron miocarditis aguda, isquemia aguda ni áreas de «disarray» en las secciones histológicas examinadas. También indica que las arterias coronarias presentaban origen y distribución normal, con la excepción de esa leve hiperplasia.
Federico Bollini interpreta estos resultados como una prueba de que su hermana «no tenía ningún problema cardíaco». Sin embargo, el documento por sí solo no permite afirmar que el corazón estuviera completamente libre de alteraciones, puesto que sí describe algunos hallazgos leves. La familia considera, en cualquier caso, que sus resultados ponen en cuestión el peso otorgado a los supuestos antecedentes cardíacos en la explicación de la muerte.
Las dudas sobre la cremación
Otro de los frentes que la familia pretende mantener abierto es el procedimiento seguido para la entrega y cremación del cuerpo.
Federico Bollini asegura que sus familiares no contrataron ni pagaron el servicio funerario y cuestiona quién estaba autorizado para encargarse de la disposición del cuerpo. Precisamente esta cuestión aparece entre las planteadas oficialmente por el Consulado argentino al juzgado en septiembre de 2025, cuando solicitó información sobre la «autorización de disposición del cuerpo por terceras personas ajenas a la familia».
«¿Quién autorizó a quemarlo? ¿Por qué lo quemaste? ¿Con qué apuro?», plantea el hermano de Bollini, que sostiene que la cremación se produjo sin que la familia hubiera intervenido en la decisión.
La documentación consular permite acreditar que la representación argentina pidió explicaciones sobre las autorizaciones de autopsia y cremación y sobre la intervención de terceras personas, pero no permite por sí misma concluir que la cremación fuera ilegal, como sostiene Federico Bollini. Esa es una de las cuestiones que la familia pretende llevar ahora a otras instancias.
«Esto no termina acá»
El archivo acordado por el juzgado, por tanto, no supone el final del caso para los Bollini. Mientras el instructor considera agotada la investigación penal y descarta la intervención de terceros, la familia prepara una estrategia centrada tanto en recurrir el sobreseimiento como en cuestionar determinadas actuaciones realizadas después del fallecimiento.
Federico Bollini insiste especialmente en esclarecer quién autorizó la cremación y las circunstancias en las que se produjo, conseguir los restos biológicos que puedan continuar conservados y obtener las fotografías forenses originales, después de que la familia haya tenido acceso únicamente, según denuncia, a copias de baja calidad y con alteraciones gráficas visibles.
«Ellos ya tenían claro que en Ibiza no se iba a resolver nada», sostiene. Por eso, asegura, el siguiente paso será acudir a instancias superiores: «Hay que elevarlo, ir elevándolo y recurrir lo que dicen».











