JUSTICIA

El juzgado archiva definitivamente la investigación por la muerte de la ‘chamana de los empresarios’ en Ibiza

El auto atribuye el fallecimiento de Flor Bollini a un paro cardiaco provocado por sus antecedentes, el calor de la sauna y el consumo de drogas, y descarta cualquier intervención de terceros pese a las sospechas sostenidas durante meses por la familia
Florencia Bollini, conocida como "la chamana de los empresarios"

El Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza ha cerrado de forma definitiva la causa abierta por la muerte de María Florencia Bollini, la terapeuta italoargentina conocida como la «chamana de los empresarios», que falleció el 14 de octubre de 2024 en una villa de lujo de Sant Antoni durante una fiesta privada.

Tras reabrir la investigación hace un año a petición de la familia y solicitar nuevos informes forenses, el instructor concluye que no hay indicio alguno de intervención criminal y confirma que la muerte fue accidental.

Según avanzó Última Hora, el auto de sobreseimiento recoge la misma conclusión que ya sostenía la Fiscalía: no existe constancia de que nadie suministrara sustancias a la fallecida, la obligara a permanecer en la sauna ni realizara ninguna conducta que contribuyera al desenlace fatal, tal como se desprende de las diligencias practicadas.

Una investigación marcada por las dudas de la familia

La familia de Bollini, representada por el abogado penalista Vicente Monzó, mantuvo durante meses ante el juzgado la hipótesis de una posible mano criminal detrás de la muerte, señalando directamente al empresario sueco propietario de la villa.

Tal como avanzara La Voz de Ibiza, el hermano de la víctima, Federico Bollini, llegó a plantear que el cuerpo —hallado desnudo sobre una mesa, rodeado de velas, hojas y calabazas con líquido verde— podía formar parte de una suerte de «ofrenda» o ritual, una hipótesis que la familia vinculó a una publicación en redes sociales, luego borrada, de una asistente a la fiesta que describía la muerte como una «transición sagrada».

El entorno de la víctima sostenía además tres sospechas concretas: que alguien le había suministrado drogas, que se la mantuvo deliberadamente en la sauna durante horas y que se intentó sustraerle un anillo inteligente —un Oura Ring— que monitorizaba sus constantes biométricas, en un intento de encubrir una actuación homicida por acción u omisión.

El dispositivo registró una caída abrupta de las pulsaciones a las 23.25 horas del 13 de octubre y una entrada en inactividad total poco después de medianoche, más de dos horas antes de que se llamara al 112, un desfase horario que la acusación particular consideró clave para sostener que hubo tiempo de manipular tanto el cuerpo como la escena.

El anillo inteligente, la clave para reabrir la investigación sobre la muerte de Florencia Bollini

Lo que dice el informe forense definitivo

Bollini, de 44 años, apareció muerta, desnuda y con quemaduras en una mano tras acudir a lo que iba a ser una «fiesta de pijamas salvaje» en la villa.

Esas circunstancias —personaje mediático, drogas, lujo y prácticas chamánicas— alimentaron las sospechas familiares y generaron gran revuelo mediático, pero según concluye el juzgado no hay elementos que sustenten una actuación criminal.

El segundo informe forense, determinante para el cierre de la causa, atribuye la muerte a un paro cardiaco resultante de la confluencia de tres factores: los problemas cardíacos previos de la víctima, el prolongado tiempo que pasó en la sauna y las sustancias halladas en su sangre, entre ellas MDMA y otros psicotrópicos que consumía de forma habitual como parte de un tratamiento experimental.

El calor, el cóctel de sustancias y sus antecedentes de salud, concluye el forense, provocaron el fallecimiento.

Pese a la insistencia de la familia en aportar nuevos testigos, sus declaraciones no arrojaron elementos adicionales relevantes: confirmaron que en la fiesta se consumieron drogas, pero nada más.

El informe también descartó la hipótesis del robo del anillo inteligente, al no hallar signos de que nadie hubiera intentado quitárselo. Con este pronunciamiento, y salvo un eventual recurso, el caso queda cerrado.

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