Lo que debía ser un mero trámite administrativo, reactivó la polémica por el aparcamiento de Sa Real con un rifirrafe en el pleno del Ayuntamiento de Ibiza. Finalmente, este martes se aprobó el acuerdo que pone fin a la tramitación del reglamento del parking del bulevar Abel Matutes y archiva definitivamente el expediente, al considerar que ha desaparecido el objeto y la finalidad que justificaban su aprobación. Se trata del cierre administrativo de un proceso que arrancó en octubre de 2023 y que, tras dos años y medio de trámites, terminó descartado en junio pasado por el alcalde Rafa Triguero ante la presión vecinal y la entrega de casi 2.500 firmas en contra. Sin embargo, la polémica ha tenido un nuevo round esta mañana.
La tercera teniente de alcalde y responsable del Área de Modernización Urbana y Digital, Blanca Hernández García, explicó que el cierre del expediente llega tras varias fases: «Tras escuchar a nuestros vecinos, primero anunciamos públicamente que no se iba a ejecutar, después desistimos formalmente de la solicitud del proyecto de especial interés estratégico, y hoy culminamos administrativamente este proceso poniendo fin a la tramitación del reglamento».
La concejala defendió el procedimiento seguido y aseguró que «este equipo de gobierno entendió el mensaje» que trasladaron los vecinos: «Escuchamos sus preocupaciones, las analizamos y tomamos una decisión».
Unidas Podemos pregunta por el dinero invertido
La portavoz de Unidas Podemos, Maria Guadalupe Nauda, celebró el desistimiento del proyecto, aunque cuestionó la justificación oficial del archivo: «No refleja la realidad de lo que ha ocurrido en el documento, en la que ponen que es por falta de necesidad y la realidad es que los vecinos no dicen que falten aparcamientos en la isla, sino que no hacía falta hacerlo en esa zona».
Además, la concejala preguntó «qué pasa con el dinero que estaba destinado a esta obra».
Hernández respondió que la única cantidad desembolsada correspondió a los estudios previos y el anteproyecto, y subrayó que se trataba de una obra bajo régimen de concesión, sin inversión municipal directa: «Esta obra era una obra con concesión. Es que no sé cómo a estas alturas estamos en esto. Por eso siempre dijimos que el Ayuntamiento no tenía que tener el dinero, porque iba a ser una obra con concesión».
La acusación del PSOE
La intervención más dura llegó del concejal socialista José Juan Tur Cardona, quien reprochó al equipo de gobierno que la reacción vecinal era conocida desde el principio: «Los vecinos lo dijeron desde el minuto uno y desde el minuto uno ustedes no hicieron ningún gesto orientado a retirarlo. De hecho, iban diciendo que modificaban el proyecto, que los vecinos no se preocuparan, que ya verían que las modificaciones les gustarían, y así estuvieron aguantando todo lo que pudieron».
Tur relató además un episodio que atribuyó a una persona de confianza del alcalde, a la que definió como «mano derecha del señor alcalde», que según su versión «se coló en el edificio sin ningún permiso, arrancando los carteles de donde estaban colocados, enfrentándose con un vecino que se lo encontró dentro del aparcamiento».

El concejal socialista fue explícito al vincular ese episodio con la forma de actuar del gobierno municipal: «Su verdadera cara es precisamente esa mano derecha suya arrancando unos carteles de unos vecinos que protestaban legítimamente contra un proyecto».
Tur acusó también al equipo de gobierno de haber faltado a la verdad tras la reunión informativa convocada con los vecinos: «Ustedes salieron de allí e hicieron unas declaraciones muy falsas, en las que decían que habían escuchado las sugerencias y que las incorporarían en el proyecto».
Y añadió que, en encuentros posteriores, representantes municipales habrían advertido a algunas vecinas: «No se dejen manipular», una frase que el concejal socialista calificó de insultante hacia la «inteligencia» de las vecinas.
Tur relacionó además la gestión del caso de Sa Real con otras controversias urbanísticas de la legislatura —la Marina, el parque de Sa Colomina y una polémica en Illa Plana— como parte de un patrón. Sobre el anuncio del descarte del proyecto en junio, sostuvo que se produjo de forma improvisada y que él mismo estuvo presente: «Usted salía a toda prisa, se encontró a los vecinos de cara porque le pillaron por sorpresa, no se lo dijo, esperó tener una cámara delante para hacer el anuncio. Y lo sé, porque yo estaba a cinco metros de donde estaba usted».
Cruce personal entre Tur y Hernández
El debate derivó también en un intercambio de descalificaciones personales.
Hernández cerró su respuesta a Tur con una frase directa: «Para mí, usted ha sido tan soporífero como una siesta de agosto». Tur respondió con ironía: «Quizá a usted le parezca soporífero recordar todo lo que han hecho en este caso. Y entiendo que le parezca soporífero».
Y remató acusando al gobierno municipal de intentar minimizar lo ocurrido: «Ya sé que están intentando blanquear todo lo que han hecho en este barrio de Sa Real. Pero bueno, la impresión que ha quedado es la que ha quedado. Y ustedes son los que tendrán que sufrirla».
El anuncio pendiente sobre el futuro de la zona
Tur recordó que el Ayuntamiento ya solicitó formalmente al Govern balear la retirada de la declaración de Proyecto de Especial Interés Estratégico para el aparcamiento, y reclamó que se explique cuanto antes qué proyectos alternativos se están estudiando: «Seguimos esperando su anuncio de la semana que viene. Daremos a conocer todos los proyectos de aparcamientos que se están haciendo».
Hernández, por su parte, adelantó que, con o sin aparcamiento, el Ayuntamiento proyectará una zona verde a nivel de calle en el entorno del bulevar.
«De igual manera, con y sin aparcamiento, a nivel de calle, se va a proyectar la zona verde, que es lo que piden los vecinos, que va a suponer un corredor de sombra que va a conectar la EI-10 y el centro de la ciudad», sostuvo.
Dos años y medio de trámites hasta el archivo definitivo
El expediente del aparcamiento de Sa Real se remonta a octubre de 2023, cuando el Ayuntamiento consultó a cinco operadores del mercado sobre la estructura de costes del futuro estacionamiento, sin obtener respuesta de ninguno.
Entre febrero y julio de 2024 se licitó y adjudicó la asistencia técnica del proyecto a la consultora DOYMO, por 78.381 euros, con un pago fraccionado en tres fases vinculadas a la entrega de estudios, la redacción de pliegos y la aprobación definitiva.
El 26 de febrero de 2026, la Junta de Gobierno Local aprobó el estudio de viabilidad y el anteproyecto, y solicitó al Govern balear la declaración de Proyecto de Especial Interés Estratégico. Ese mismo día, el pleno aprobó por unanimidad el reglamento para licitar la gestión privada de la infraestructura: una concesión de 40 años para 749 plazas de aparcamiento —485 subterráneas y 264 en superficie—, distribuidas en un edificio de una planta bajo rasante y cuatro en altura, con un coste estimado de 26 millones de euros a cargo de la empresa adjudicataria.

El proyecto incluía además cinco locales comerciales en planta baja y contemplaba la tala de cerca de un centenar de árboles en el bulevar.
La presentación pública del anteproyecto, el 5 de marzo, desató el rechazo inmediato de los vecinos del barrio, que iniciaron una recogida de firmas y denunciaron el impacto de las obras sobre un entorno residencial con un colegio en el centro.
Pese a una reunión informativa en abril y sucesivas promesas municipales de revisar el proyecto, la presión vecinal se mantuvo: una manifestación reunió a más de un centenar de personas el 16 de mayo, y Amigos de la Tierra Ibiza se sumó al rechazo alertando sobre el valor del bulevar como refugio climático urbano.
En el pleno del 28 de mayo, Triguero reveló que solo dos vecinos habían presentado alegaciones formales durante el periodo de exposición pública, frente a las cerca de 2.500 firmas recogidas de manera informal en el barrio.
Finalmente, el 5 de junio, coincidiendo con la entrega de esas firmas ante los medios, el alcalde anunció que el Ayuntamiento no construiría el aparcamiento. La decisión llegó ocho días después de que el propio Triguero prometiera que el barrio sería el primero en conocer una propuesta revisada del proyecto.











