El pleno del Ayuntamiento de Ibiza de este jueves volvió a convertirse en escenario del enfrentamiento entre el equipo de gobierno y los vecinos de Sa Real por el proyecto de aparcamiento subterráneo del bulevar Abel Matutes. Los residentes, que ya habían comparecido en sesiones anteriores, reiteraron su rechazo frontal a un plan que, denuncian, supondría la tala de un centenar de árboles y la desaparición de los parques de Sa Real y Joan Marí Cardona.
«Venimos los vecinos a reiterarnos en contra del macroparking. De todas formas, no lo queremos», arrancó una de las portavoces vecinales, que ya se ha expresado en otros plenos, durante el turno de intervenciones. La protesta, lejos de moderarse, subió de tono respecto al pleno anterior. La residente acusó al consistorio de haber trabajado el proyecto «escondiditas» y de haber buscado ya un comprador para «vendernos el barrio».
«Cemento, mierda y humo»
La intervención se cargó de reproches directos al equipo de gobierno. La misma vecina fue especialmente gráfica al describir lo que, a su juicio, espera al barrio si se ejecuta el proyecto: «Nos quieren arrancar toda la arboleda. Nos lo quieren llenar de cemento, de mierda, de humos, para respirar eso. Por intereses económicos de ustedes». Los residentes vienen sosteniendo que el aparcamiento responde a beneficios particulares y que el barrio cuenta con espacio suficiente para no sacrificar la arboleda.
El tono fue subiendo a medida que avanzaba la intervención. «Así que no nos destruya la vida ni el barrio», advirtió la portavoz, antes de zanjar: «Estamos en pie de guerra». A su vez, fue más allá y comparó la situación con tiempos pasados: «Me da la sensación de que estamos volviendo a la época de Franco, o están haciendo ustedes revivir las costumbres con la censura».
Denuncia por pancartas retiradas
El choque tuvo además un episodio especialmente tenso. La misma mujer denunció ante el pleno la entrada de un trabajador municipal en una propiedad privada para retirar pancartas de protesta. Señaló por su nombre a Alfonso Riera, coordinador de Modernización y Mejora Continua, al que calificó de «recadero» del alcalde, y advirtió de que la actuación está «penada en el Código Penal». «Que sea la última vez que entre a una propiedad privada en escalera y de mi parque a robar las pancartas», lanzó. La vecina avisó de que, si se repite, los propios residentes harán «un tour por el edificio» antes que llamar a la policía.
«¿Vas a cumplir lo que me dijiste?»
Otro vecino interpeló directamente al alcalde recordándole una conversación previa tomando una cerveza. «Me presentaste al portavoz vuestro, ¿y qué me dijo? Que si nosotros no queríamos, no se iba a hacer. ¿Tú vas a cumplir lo que me dijo ese hombre o no?», preguntó. Triguero respondió que el equipo de gobierno «no va a hacer nada que ningún vecino de forma minoritaria o mayoritaria quiera» y aseguró que hay residentes «a favor y en contra de forma anónima» del proyecto.
«¿Si votamos que no, no se hará?»
El mismo vecino quiso atar la respuesta: «Si los vecinos del barrio votamos que no, si somos mayoría, no se hará». El alcalde esquivó el compromiso directo. Insistió en que el ayuntamiento recoge propuestas «de minorías y mayorías» y pidió «margen de confianza» hasta cerrar el documento definitivo. No hubo respuesta concreta sobre qué pasará si el rechazo vecinal es mayoritario.
«Dos únicas alegaciones»
Otra vecina afeó al alcalde su insistencia en el número de alegaciones formales presentadas. «Está recalcando mucho dos únicas alegaciones. ¿Eso qué es? ¿Esas dos ya valen por todas? Nuestras protestas ¿no valen para nada? ¿Nuestra voz no se oye?», reprochó. La mujer advirtió de que la promesa municipal de convertir la zona en un nuevo «Central Park» no encaja con el plan real: «El trozo que vais a comer, 26 árboles. Eso ni el Central Park lo he visto yo».
«Lo quiero por escrito»
Triguero comparó el proceso con el de la plaza de Sa Colomina y pidió de nuevo paciencia: «Dejadnos este margen de tranquilidad, de estabilidad, de certeza y de confianza a este equipo de gobierno». La vecina cortó al alcalde con una frase que resume el clima del pleno: «Yo ya no te creo. Yo ya lo quiero por escrito, pero que no toquen los parques, si es que los parques son nuestra vida».
Rafa Triguero defendió su gestión asegurando que visita el barrio «cada mañana y cada tarde», que hace allí la compra y que toma café en sus cafeterías. Recordó el encuentro mantenido semanas atrás con un centenar de vecinos y deslizó que algunos actores estarían aprovechando el conflicto para «polemizar» por oportunismo político.
El alcalde confirmó que ha finalizado el periodo de alegaciones y que ya se están introduciendo «los primeros cambios sustanciales» en el proyecto inicial, aunque no concretó en qué consisten ni cuándo presentará la propuesta revisada. Mantuvo que, una vez cerrada, los vecinos serán «los primeros en conocerla» y se mostró convencido de que el resultado «les va a agradar».
Sigue leyendo:
-
Cómo será el nuevo aparcamiento del bulevar Abel Matutes: las plazas reservadas para los residentes
-
Los vecinos de Sa Real mantienen su rechazo total al megaparking pese a la revisión del proyecto
-
Ibiza revisa el proyecto del parking del bulevar Abel Matutes tras el rechazo vecinal al plan municipal













