El conflicto urbanístico en el barrio de Sa Real lejos de apaciguarse, se recrudece. A pesar de que el Ayuntamiento de Ibiza ha anunciado una revisión del proyecto tras reunirse con los afectados, los vecinos han manifestado que no van a ceder y continúan denunciando lo que consideran un «despropósito total» para la ciudad.
Un «atentado» contra 30 años de zonas verdes
La indignación vecinal se centra en la magnitud de la obra: un edificio de cuatro pisos más un nivel subterráneo que requiere una inversión de 26 millones de euros. Según denuncian los residentes, la construcción en el Bulevar Abel Matutes supondría la eliminación del actual parking habilitado y, lo más grave, «la destrucción» total de la zona verde, el parque infantil y las áreas donde las personas mayores realizan ejercicio.
«Nos quieren destrozar lo que son jardines que han tardado 30 años en crecer», lamenta una de las portavoces, destacando que se trata de la zona más bella de Ibiza. Los vecinos critican que el proyecto atraerá más tráfico y eliminará un espacio vital de sombra y esparcimiento.
Ver esta publicación en Instagram
Desconfianza política: «No nos tomen por ignorantes»
La reciente reunión entre el Consistorio y los vecinos no ha servido para calmar los ánimos. Por el contrario, los residentes se muestran muy enfadados y tildan de «mentirosos» a los responsables municipales. Aseguran que el Ayuntamiento «elucubra y trapichea» con excusas técnicas sobre la clasificación del suelo para no trasladar la obra al parking disuasorio, una alternativa que los vecinos consideran mucho más lógica.
-
Cómo será el nuevo aparcamiento del bulevard Abel Matutes: las plazas reservadas para los residentes
La postura de la comunidad es de una firmeza absoluta: «No vamos a ceder. No vamos a ceder», han reiterado, insistiendo en que el objetivo debe ser sacar los coches de la ciudad y no construir moles de cemento en áreas residenciales.
Movilización activa y apoyo político
La protesta ha pasado de las palabras a la acción. Los vecinos han iniciado una recogida de firmas masiva para paralizar el proyecto. A esta movilización se ha sumado el PSOE, que también está recabando apoyos y ha empapelado diversos locales con carteles de «No al macroparking» en señal de protesta.
Mientras la tensión crece, los habitantes del bulevar frente al colegio de Sa Real sugieren con ironía que, si el proyecto es tan beneficioso como afirma el Consistorio, el alcalde debería construirlo «en la puerta de su casa».













