Los vecinos de Can Coix y el PSOE coinciden en una misma exigencia tras la fiesta privada de temática egipcia celebrada el 13 de agosto en la cantera de sa Pedrera, en Sant Antoni de Portmany: que el Ayuntamiento no vuelva a ceder el espacio para este tipo de eventos privados. «Estamos en la lucha a ver si evitamos que traigan espectáculos para aquí», resume uno de los vecinos de la zona. La polémica llega este jueves 27 de agosto al pleno municipal, donde el PSOE presentará una moción de control. Además, el 12 de septiembre habrá otro evento en el lugar.
Piden el fin de las fiestas
«Estamos por crear una asociación, en la lucha a ver si evitamos que traigan espectáculos para aquí», explica un vecino que vive junto a la cantera de sa Pedrera. Calcula que el recinto acoge entre tres y cuatro fiestas de este tipo al año, frente a la versión municipal de que se trata de eventos puntuales. Otro residente de la zona lo expresa de forma más tajante: «No vemos que sea una zona segura cuando se realizan macrofiestas». La preocupación no mira solo hacia atrás: el 12 de septiembre está prevista una nueva fiesta, esta vez de la promotora SDL, en el mismo emplazamiento.
Semanas de camiones y sin dormir
El reclamo de los vecinos no nace de la nada: llevan semanas pagando el precio del montaje y de la propia fiesta. «Del 26 de julio creo que empezaron a montar todo», recuerda uno de los vecinos sobre el inicio de los trabajos, más de dos semanas antes del evento. La noche de la fiesta, los conciertos se prolongaron hasta las tres o las tres y media de la madrugada, y ni él ni sus vecinos pudieron descansar: «Me tomé media pastilla porque tenía que trabajar a las cinco de la mañana. Con esta fiesta hubiese ido a trabajar sin dormir», cuenta. El descanso no es un detalle menor para este vecino: su pareja acababa de recibir el alta hospitalaria tras sufrir un ictus, y necesita precisamente eso, tranquilidad y horas de sueño.
Lo vive, además, con cierta sensación de contradicción: llegó a la zona buscando tranquilidad, como la mayoría de sus vecinos. Al preguntarle si escogió un lugar apartado para vivir en la naturaleza, responde: «Sí, sí, como todo el vecino». Llevan 39 años allí y, según cuenta, esta es la primera vez que tienen que lidiar con una situación así.

Sin acceso para bomberos ni ambulancias
A la falta de descanso se suma el miedo a que, en caso de emergencia, nadie pudiera llegar a tiempo. «La cantera tiene entrada, pero después es todo monte rústico: no hay acceso para los bomberos», denuncia un vecino, que además advierte de que, si el fuego se declarase de noche, tampoco llegarían los medios aéreos. Su pregunta resume la sensación de desamparo de todo el barrio: «Si hay un incendio y se quema la casa, ¿a quién le voy a pedir explicaciones? ¿Al promotor, que me la devuelva? ¿Al Ayuntamiento?». Otro vecino de la zona, que prefiere no ser identificado, añade un riesgo más: el cierre de calles para las fiestas también complica que una ambulancia pueda llegar si algún residente la necesita.

Ya se habían movilizado antes
No es la primera vez que estos vecinos intentan frenar un evento en la cantera. «Empezamos a mandar cartas, fuimos a hablar con el alcalde, fuimos al pleno», relata otro vecino sobre las gestiones que hicieron cuando se anunciaron dos fiestas, una que incluía a Solomun, ambas finalmente canceladas «sin que sepamos por qué». Esa experiencia previa es la que ahora los empuja a dar un paso más: constituir una asociación vecinal formal para ganar peso frente al Consistorio.
Dudas sobre cómo se tramitó
Uno de los vecinos reclamó el expediente municipal de la fiesta egipcia, de 88 páginas, y encontró un párrafo que aseguraba que no habría molestias porque no existían vecinos colindantes. Así lo confrontó en el último pleno: «Colindantes no a cinco metros: hay vecinos a 100, a 200 y a 300 metros». La respuesta municipal, según su relato, fue evasiva: «Capaz que ni siquiera lo has leído, porque son 88 páginas». Esa misma exigencia de transparencia la formaliza ahora el PSOE: la moción que se debatirá en el pleno pregunta por qué el informe técnico favorable y el decreto de autorización se firmaron el mismo día del evento, y plantea dudas sobre la necesidad de un Plan de Autoprotección, la acreditación de la empresa promotora y el seguro de responsabilidad civil.
El PSOE respalda el reclamo
La oposición municipal se ha sumado a la exigencia vecinal. Elena López, portavoz del PSOE en el Consell de Ibiza, calificó la fiesta como «un desastre» que representa «todo lo que está siendo la gestión y el modelo del Partido Popular en Ibiza». La diputada del Parlament Pilar Costa denunció además el precio pagado por la cesión del espacio: «Malgastar agua y poner en riesgo de incendio a los vecinos, todo por 199 euros«, y aseguró que el agua del lago «se ha tirado, sin reutilizar ni depurar». El socialista Pep Marí comparó la fiesta con el festival celebrado el mismo verano en la playa de s’Arenal, con hasta 10.000 asistentes y sin presencia de policía local. Los tres reclaman la dimisión de Neus Mateu, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento.
El alcalde estudia sancionar
El alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra Colomar, admitió que el Ayuntamiento estudiará sancionar el uso de agua para el lago artificial, ya que los organizadores no comunicaron previamente ni la instalación ni el consumo previsto. Serra defendió que la concesión de interés general estaba justificada, aunque reconoció que el Consistorio deberá valorar si sigue autorizando este tipo de eventos en espacios públicos.
El pleno ordinario se celebrará este jueves a las 11.00 horas y podrá seguirse en directo por el canal de YouTube del Ayuntamiento. Daniel confirmó que no pensaba faltar: «Sí, sí, sí, vamos a estar». Su reclamo, en el fondo, es el mismo que repite desde el principio: evitar que sa Pedrera vuelva a convertirse en el escenario de otro espectáculo privado.










