Una queja vecinal ha puesto el foco sobre la cantera de Sa Pedrera, en Can Coix, en el municipio de Sant Antoni, un terreno con una historia sorprendente que pocos conocen: comprado por el Ayuntamiento hace más de veinte años para levantar el nuevo cementerio municipal, el proyecto nunca se concretó y hoy ese mismo suelo se ha convertido en escenario habitual de eventos musicales y culturales de hasta 3.000 personas.
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Un grupo de vecinos de la zona trasladó recientemente a este medio su malestar por la celebración del evento SDL en la cantera. Según relatan, durante la última edición se registraron problemas de tráfico y estacionamiento, con ocupación de aceras y márgenes de la carretera que dificultaron la circulación. La música, señalan, se prolongó de madrugada más allá de las 3.30 horas.
Los vecinos remarcan además una contradicción: mientras el Ayuntamiento ha actuado para paralizar una fiesta ilegal en Buscastell, no solo no ha impedido la celebración de eventos de gran formato en la cantera de Sant Antoni, sino que de alguna manera los promueve.
Temen que la actividad puntual actual se convierta en una con cierta recurrencia y con una programación que incluya varios eventos durante el verano. Y que detrás esté un gran grupo de la industria del ocio como Pacha.
El anunciado y posteriormente cancelado evento de Diynamic Outdoor Ibiza, promovido por el famoso dj Solomun previsto para el próximo 11 de julio en la cantera de Can Coix era la punta de lanza.

La organización, bajo el sello Pacha ICONS, confirmó la suspensión de la cita a través de un comunicado en el que reconoce que la propuesta no obtuvo la acogida esperada por parte del público.
Desde el Ayuntamiento detallaron a La Voz de Ibiza que el permiso «se encontraba en fase de tramitación» y que desconocen las razones que llevaron a Pachá a suspender el evento, remitiendo esa explicación a la propia empresa.
Respecto al uso del espacio, el consistorio ha precisado que se trata de una cesión gratuita de un espacio público, y que no existe ninguna ordenanza fiscal que permita cobrar una tasa por este tipo de ocupación. Es decir: el Ayuntamiento cede el terreno sin contraprestación económica.
El año pasado se celebró con notable éxito la pasarela Adlib organizada por el Consell de Ibiza en este escenario.
El terreno: de la compra al inventario municipal
La parcela 244 en cuestión -de 32.500 metros cuadrados, en el paraje de Puig des Castell— fue adquirida por el Ayuntamiento en 2003 a José Costa Costa, mediante escritura pública de segregación y compraventa con condición resolutoria.
El Pleno municipal aprobó formalmente la adquisición el 12 de marzo de 2013, con un destino específico: la construcción del nuevo cementerio municipal.
Según el Inventario General de Bienes y Derechos del Ayuntamiento, actualizado en diciembre de 2021, la parcela sigue registrada bajo esa misma denominación: «parcela destinada a la construcción del nuevo cementerio municipal», catalogada como bien patrimonial, de naturaleza jurídica «zona verde» y con tipo de uso «sin uso».

Un proyecto que nunca despegó
El expediente del cementerio tiene un largo historial de intentos fallidos. En 2012 trascendió el proyecto básico: un recinto funerario de 32.500 metros cuadrados en la cantera, con 7.500 metros de superficie útil, capacidad para 4.000 sepulturas, y un edificio que incluiría tanatorio, sala multiconfesional y servicio de tanatopraxia.
Poco después, el propio consistorio evaluó reducir las dimensiones del proyecto por falta de financiación.
En 2018, el entonces alcalde Josep Tur Cires dio cuenta en el Pleno de que el concurso para las obras del cementerio —que incluía también el servicio de crematorio— había quedado desierto. Según explicó, varias empresas se habían interesado por la licitación, pero ninguna llegó a presentar oferta antes de que venciera el plazo.
Tur planteó entonces dos caminos posibles: una adjudicación directa sin modificar sustancialmente las bases, o convocar un nuevo concurso con criterios distintos, aunque esto último implicaría alargar varios meses los trámites administrativos.

Dos años más tarde, ya con Marcos Serra al frente del Consistorio, el nuevo equipo de gobierno revisó los motivos de aquel fracaso. Concluyeron que las condiciones para optar al contrato público eran demasiado exigentes para las empresas interesadas, lo que derivó en que ninguna presentara oferta económica.
El coste previsto de la infraestructura —que incluiría un crematorio— oscilaba entre los 2,5 y los 3 millones de euros. Serra calificó entonces la obra de «prioridad» e infraestructura «necesaria» para el municipio, en un contexto en que el propio Ayuntamiento ya había tenido que habilitar 60 nuevos nichos en el cementerio actual para paliar, de forma temporal, la falta de espacio para enterramientos.
Consultado por La Voz de Ibiza sobre el estado del proyecto, el Ayuntamiento ha confirmado que la licitación de la legislatura 2015-2019 quedó desierta y que el proyecto está «pendiente de ser reactivado». Más de una década después del primer anteproyecto, y siete años después del último concurso fallido, el cementerio sigue sin construirse.
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