LA HISTORIA DE UN BARCO CON HISTORIA

«Los veleros tienen alma»: la historia de ‘Saga’, el único barco histórico certificado del puerto de Ibiza

"Yo creo que tú no eliges el mar, el mar te elige a ti". Con esa frase resume Simón Bruaux una vida dedicada a la navegación. Junto a Guillaume Dimmers, amigo desde la infancia y socio en la histórica goleta SAGA, forman parte de una generación de marineros que todavía defienden una forma más pausada, humana y auténtica de conocer Ibiza desde el mar.

Hay barcos que transportan pasajeros y barcos que transportan historias. La Saga pertenece a la segunda categoría. Su madera ha negociado con temporales, ha atravesado océanos y ha escuchado conversaciones de generaciones de marineros mucho antes de que Ibiza se convirtiera en uno de los destinos turísticos más conocidos del mundo.
Navegar en una embarcación así obliga a escuchar al viento, que sustituye al ruido del motor, a mirar al horizonte que marca el rumbo y el valorar al trayecto más que al destino.
En una época dominada por la prisa, subir a bordo de una vieja goleta de madera es quizá una de las pocas formas que quedan de revelarse, dejando que sea el mar quien marque el tiempo.
Hablamos con dos socios de Bélgica, técnicos medioambientales y ex compañeros de escuela llamados Simón Bruaux (S) y Guillaume Dimmers (G), quienes llevan años abrazando a vela nuestras islas, esas que llamamos paraíso.

-¿Cómo acaban dedicados a la navegación y el mar?
G- En mi caso fue bastante un imprevisto, vivo hace 26 años en la isla junto con toda mi familia, he vivido en el campo, en una finca, con mis animales y vino payés, siempre he tenido barcos pequeños desde adolescente así que siempre he estado en el mar. Luego Simón, que somos amigos desde la escuela, me dijo que se iba a Benidorm y le dije que mejor se pase por Ibiza; ¡vino y nunca se fue!
S-Yo creo que tú no eliges el mar, el mar te elige a ti. Yo estaba tomando un café en Botafoc y me ofrecieron trabajo de marinero al día siguiente y así empezó todo. Poco a poco, yate a yate y catamaranes hasta que quise trabajar para mí sobre todo para ofrecer un servicio más humano, más especial, menos masivo.
G-Teníamos un amigo en común, una grandísima persona, que se llamaba Marcelino, que tenía barco y junto a Simón empezaron a dar servicios de charter y les iba muy bien, entonces decidieron encontrar un barco mejor, más grande, y con alma. 

-Cuéntanos sobre el barco: ¿Qué tipo de velero es, qué capacidad tiene y qué lo hace especial frente a otras embarcaciones de alquiler?
S-Este barco se empezó a construir en el año 1936 por una familia mitad payesa, mitad rusa, martillo y clavos. Le pusieron el nombre de SAGA, que es la Diosa del amor, de la fertilidad y de la artesanía en la mitología vikinga. Se utilizaba originalmente para transportar árboles, pinos, de Ibiza. También arena. Iban y venían entre Ibiza e islas de Finlandia y luego ya se vendió a los hermanos Erickson que lo transformaron en barco escuela y con ella dieron la vuelta al mundo. También hicieron viajes al Caribe y vuelta con niños con necesidades especiales. Luego en un fiordo de Dinamarca la SAGA comenzó a hacer viajes turísticos y ahí la encontramos y empezó nuestra historia con ella. Pero algo muy importante es que este barco es el único del puerto de Ibiza con la certificación de barco histórico.

Simón tirando cabos, manipulando el viento

-¿Cuáles son sus características técnicas?
G-Es una goleta porque tiene 2 mástiles iguales, es un barco de carga o sea de estructura muy dura. Tiene 24 metros totales, con el botalón incluido, casi 6 metros de manga o ancho, una superficie de 240 metros cuadrados totales lo que le permitía empujar una carga de unos 30-40 toneladas, a vela. 

-¿Cuál es el número máximo de personas que aceptáis a bordo?
G-Hasta 35 personas, podríamos meter más pero la comodidad de nuestros clientes es primordial.

Guillaume ofreciendo nos solo sentir el mar, también saborearlo.

-¿Pero no vienen grupos de 35 personas a Ibiza de vacaciones, no?
G-Sí, sí hay. 

-Pobre de ellos, es terrible coordinar grupos tan grandes de amigos, siempre está quién no llega nunca en horario [risas].

G-Por nuestra parte estamos muy bien organizados y muy buena comunicación. Además el cliente sabe que si a tal hora salimos, cuanto más tarden, más tiempo pierden de paseo.

-También hacéis salidas especiales, ¿cierto?
S-Sí, hemos hecho salidas donde le enseñamos a los más jóvenes de las escuelas de Ibiza acerca de la navegación y el mundo natural, hemos salido junto a niños con necesidades especiales, hemos participado de la vigesimoprimera edición de Un Mar de Posibilidades y del programa Joves per la mar en su 17ª edición… Disfrutamos muchísimo de transmitir conocimiento a los más jóvenes sobre naturaleza y el mar que nos rodea a todos.

-Para quien nunca ha navegado a vela: ¿Qué tiene de diferente la experiencia frente a una lancha o un yate a motor?
S-No tiene nada que ver. Los veleros tienen alma e historia. El ir hasta el sitio es un viaje en sí, por el tiempo que lleva ya que es más lento que un barco a motor, el cual hace ruido y el velero no… Es todo a otra velocidad, otra energía, sin olores ni contaminación… 

-¿Cómo es un día típico de trabajo para un capitán durante la temporada alta? ¿A qué hora empieza y cuándo termina realmente?
S-Compramos a las 8 de la mañana y preparamos el barco toda la tripulación (4), limpiamos, preparamos la comida y las bebidas, organizamos y dejamos el barco listo para las 10:30 así salimos a las 11. Solemos volver a las 17:30.  

-¿Cuáles son los destinos más recurridos por vosotros?
G-Depende del viento, del mar, de lo que contrate el cliente o el tipo de cliente que tengamos. Nosotros apuntamos al cliente de calidad pero claro, en verano hay gente que piden dj y que vayamos a una reserva natural por ejemplo. Y hay que proteger la naturaleza y respetar la ley. No hacemos nada ilegal, y nunca lo haremos. Si viene el mar del este, no vamos para el oeste así nos protegemos y la gente puede disfrutar mejor. También depende de cuántas horas se contraten si son 6 da tiempo para ir a Formentera, si son 8 podemos ir a Es Vedrá… 

Dj es un pedido que algunos clientes solicitan para ponerle ritmo al viento.

-No cabe duda que los veleros son mucho más orgánicos, amables, románticos y mejores en todos los sentidos que un barco a motor, pero, en verano en Ibiza no hay viento, entonces, ¿Qué hacen? Tirar de motor…
G-Sí, julio y agosto no se puede sacar mucho las velas realmente, además este barco que es pesado necesita un mínimo de viento para sacar vela. 

-Me juego cualquier cosa que más de una vez le han pedido que las icen para la foto, ¿o no?
S-Sí, claro, no queda otra… [risas]

-Desde fuera parece un trabajo idílico: mar turquesa, sol y paisajes increíbles. ¿Cuál es la parte menos visible o más dura de este trabajo?
G-Las horas no se cuentan.

S-Yo sí [risas], unas 2.500 por año. Durante el invierno con mantenimiento sólo es mucho trabajo. Y no te puedes agobiar porque nunca acabará. Este invierno pasamos dos meses, 7 días a la semana, 13 horas al día haciendo de todo para prepararlo para la temporada.

La Saga y Es Vedrá, un planazo.

-Habrán vivido situaciones complicadas en el mar, imagino.
S-Sí, justamente al traerlo, después de una parada en Tarifa, me acuerdo que era mi cumpleaños y no miramos mucho la previsión meteorológica – muy mal – y al final acabamos dentro de un temporal de fuerza 8. Perdimos la hélice, fue horrible. Pero aguantamos tanto el barco como nosotros. 

-¿Hay algo que les haya enseñado la mar y que sirva para la vida?
S-A mí el mar me enseñó que todo lo que tengas que hacer, hazlo de inmediato, no esperes a luego. Si hay calma, y hay que hacer algo, hazlo ya porque no sabes que pasará en media hora. 

-El negocio del alquiler náutico en Baleares mueve mucho dinero. Desde dentro, ¿cómo describirías la salud actual del sector?
S-Estamos en una isla sobre explotada y demasiados barcos, así que las regulaciones son muy necesarias. A veces son duras de entender para nosotros o nuestros clientes…

[interrumpo]-¿Por ejemplo?
-No poder venir de cualquier sitio a hacer charters aquí. Como los taxis, eso tiene que estar bien regulado, o no poder acercarse demasiado a la costa en un parque natural… hay reglas y hay que cumplirlas. También hay mucho charter industrial directo a la pasta, cero personal, o sea lo contrario de lo que hacemos nosotros.

-¿Qué les parecen los catamaranes que hacen fiesta en el mar?
G-Hay diferentes tipos; hay de todo incluido, de sangría en cubos o de mala calidad para gente que viene a Ibiza sólo para la fiesta. Se puede hacer una fiesta pero menos masiva, más íntima, que es mucho más bonita para mí y acorde con nuestra embarcación. Pero no hay que rechazar este tipo de servicios porque son también los que mantienen los barcos a flote. 

-Pero si hay quienes están drogados y se pasan de vuelta y mueren tienes un problema gordísimo…
S-Sí, en nuestro caso, controlamos hasta donde podemos, por ejemplo, nosotros no ofrecemos cubata, sólo cerveza y vino. Y si un cliente está muy pasado no le servimos más. Además prohibimos las sustancias pero tampoco podemos controlar lo que no vemos. La tripulación está al tanto de todo en todo momento porque somos responsables de la gente que llevamos. Y si, con educación, hiciera falta, le llamamos la atención a quién haga falta pero somos marineros, gente de la mar, no somos policías ni personal de seguridad. 

-¿Hasta cuándo estará el barco disponible?
G-Hasta el fin de octubre. 

-¿Cuánto cuesta un día en la SAGA?
S- En temporada alta el precio es 4.900€ (i.v.a incluido) hasta 35 personas y 6 horas. También hicimos barco compartido, gente de diferentes hoteles que los juntábamos nosotros. Es más trabajo y logística, pero era muy bonito que la gente conociera a gente nueva. Pero paramos, no era tan rentable y este barco requiere mucho gasto en mantenimiento. 

-En tantos años en el mar, y en Ibiza, seguro que has vivido situaciones inesperadas. ¿Cuál ha sido la anécdota más divertida, surrealista o inolvidable con clientes?
G-Sí, han pasado  pero con cosas de todo tipo pero es que este barco ya predispone a un tipo de cliente, de educación, de actitud y de saber estar. Nuestros clientes tienen educación y si vienen a navegar con un barco de madera, un velero con historia, son clientes de calidad.

Guillaume y Simón, junto a su tripulación y el joven capitán Pau Marí los esperan con la mano en el cabo, listos para zarpar. 

[Todas las fotos provistas por Saga.]

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