Lo que comenzó como una expedición turística en el crucero MV Hondius se ha transformado en una emergencia sanitaria internacional. El brote de hantavirus, que ya se ha cobrado la vida de tres personas (un matrimonio neerlandés y un ciudadano alemán), mantiene en alerta a las autoridades de salud en varios continentes tras confirmarse la peligrosidad de la cepa detectada.
El origen del brote: el foco en el sur argentino
Aunque las investigaciones epidemiológicas continúan, la principal hipótesis de los expertos apunta a la ciudad de Ushuaia, en Tierra del Fuego. Se sospecha que el «caso cero» fue la pareja de los Países Bajos, quienes habrían contraído el virus durante una excursión de observación de aves en un vertedero local.
En ese entorno, habrían estado en contacto directo con desechos de roedores silvestres infectados, un factor de riesgo común en zonas naturales o cerradas donde habitan estos animales.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica que reside principalmente en el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). En este brote específico, se confirmó la presencia de la cepa Andes, una variante del «Nuevo Mundo» que es particularmente crítica.
A diferencia de otras cepas, esta es la única documentada con capacidad de transmitirse entre seres humanos y presenta una de las tasas de letalidad más altas registradas, lo que explica la rápida propagación dentro de un espacio confinado como el crucero.
El mapa de contagios en el mundo y la distribución de los casos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado un total de 8 personas afectadas, incluyendo a los fallecidos. El traslado de los pacientes evidencia la magnitud del alcance internacional del buque: dos ciudadanos neerlandeses, entre ellos el médico del barco, fueron evacuados en aviones medicalizados hacia los Países Bajos, donde permanecen en unidades de cuidados intensivos.
Por otro lado, un pasajero británico se encuentra en estado crítico en un hospital de Johannesburgo, tras presentar síntomas graves durante la escala en la isla de Ascensión.

El monitoreo también se ha extendido a Europa central, donde se confirmó un caso en Zúrich, Suiza. Se trata de un pasajero que desembarcó antes de que se declarara la crisis pero que, al recibir la alerta del operador del barco y presentar malestar, acudió a un centro médico donde su prueba PCR dio positivo.
Esta dispersión geográfica ha obligado a las autoridades sanitarias a rastrear a cada individuo que tuvo contacto con el navío para contener posibles nuevos focos.
Vigilancia y protocolos: países en observación preventiva
Ante la capacidad de contagio interhumano de la cepa Andes, diversos países han activado estrictos protocolos de aislamiento. En España, el Ministerio de Sanidad analiza un caso sospechoso en Alicante (una mujer con sintomatología compatible) y realiza el seguimiento de un ciudadano sudafricano que compartió vuelo con una de las víctimas y pasó recientemente por Barcelona.
En el resto del mundo, la situación es similar: Francia y el Reino Unido mantienen a cerca de 15 personas en cuarentena voluntaria, mientras que Estados Unidos y Canadá monitorean de cerca a pasajeros que regresaron a sus hogares. Incluso en Asia, Singapur ha reportado casos bajo estudio que, si bien dieron negativo inicialmente, permanecen aislados por precaución ante la aparición de síntomas leves.
Todo este despliegue indica la complejidad de controlar un virus con un periodo de incubación que puede ocultar el contagio hasta que el pasajero ya se encuentra en su país de origen.









