Ibiza ha aparecido en el metro de Londres, pero no precisamente de la mejor manera. Una campaña publicitaria contra la industria alimentaria británica ha utilizado el nombre de la isla como sinónimo de consumo descontrolado de drogas para denunciar el uso masivo de antibióticos en la cría de pollos.
El anuncio, visible en más de 200 estaciones y unos 2.200 vagones del metro londinense, muestra un pollo panza arriba con mal aspecto y el siguiente texto en inglés: «Your chicken’s had more drugs than a hen do in Ibiza», que podría traducirse como «tu pollo tiene más drogas que en una despedida de soltera en Ibiza».
Las imágenes fueron enviadas por un lector a la redacción de La Voz de Ibiza.

El anuncio continúa con un mensaje más directo: «La industria afirma que no hay antibióticos en la carne de pollo. No la compres». Y aporta datos concretos: según la campaña, el 90% de los pollos criados para carne en el Reino Unido son lo que denominan «Frankenchickens», aves de crecimiento rápido y sobrealimentadas que enferman con frecuencia y a las que se administran tres veces más antibióticos que a las razas de crecimiento más lento.
Los promotores aseguran que se encontraron residuos de antibióticos en todos los productos de pollo analizados en supermercados londinenses.
La campaña detrás del anuncio
El cartel forma parte de Project Slingshot, una iniciativa de alto perfil impulsada bajo el lema «Don’t Buy It» (No lo compres) en el marco de la campaña más amplia End Factory Farming (Fin de la ganadería industrial), que busca acabar con la ganadería industrial en el Reino Unido para 2040.
La iniciativa cuenta con el respaldo de organizaciones como Animal Equality Reino Unido y Compassion in World Farming, y con el apoyo público de celebridades como la familia McCartney —Paul, Mary y Stella, fundadores del movimiento Meat Free Monday—, el actor Sir Mark Rylance o el doctor Amir Khan, entre otros.
La campaña tiene como objetivo principal presionar al Gobierno británico para que prohíba la apertura de nuevas megaexplotaciones ganaderas y regule prácticas como el uso de cámaras de gas de CO₂ para el sacrificio de cerdos, que la industria califica de «humanitario» y los activistas rechazan frontalmente.
Ibiza, incómoda protagonista
El uso del nombre de Ibiza como referencia al consumo de drogas no es nuevo en el imaginario anglosajón, pero verlo plasmado en miles de carteles en el metro de la capital británica tiene una dimensión distinta.
La asociación, aunque usada con fines críticos hacia la industria cárnica, refuerza un estereotipo que las instituciones ibicencas llevan años intentando combatir y que perjudica la imagen de la isla más allá de su oferta de ocio nocturno.










