Un tribunal de Belfast dictó este miércoles prisión preventiva durante cuatro semanas para Hadi Alodid, ciudadano sudanés de 30 años acusado del intento de asesinato mediante apuñalamiento de Stephen Ogilvie, además de amenazas de muerte a otra persona y posesión de arma blanca.
El ataque, producido el pasado lunes hacia las 22.30 horas locales en el norte de Belfast, desencadenó una noche de violencia antiinmigración en la capital norirlandesa con vehículos incendiados y familias expulsadas de sus hogares.
La víctima perdió el ojo izquierdo
Durante la vista, celebrada por videoconferencia, fuentes oficiales informaron de que Ogilvie, de unos 40 años, perdió el ojo izquierdo como consecuencia del ataque y sufrió heridas graves en el cuello y la espalda. La Policía norirlandesa (PSNI) ha descartado que el suceso tenga relación con el terrorismo islamista, aunque el móvil del ataque sigue sin esclarecerse.
Anti-immigrant protests erupted in Belfast following charges against a Sudanese man for a knife attack, leading to heightened tensions https://t.co/OIWqD92tez pic.twitter.com/Da0uOrEW3M
— Reuters (@Reuters) June 10, 2026
El juez Steven Keown denegó la libertad bajo fianza al acusado al considerar que los riesgos eran «demasiado grandes», aceptando el argumento de la PSNI de que su puesta en libertad podría avivar los disturbios en un clima de tensión racial creciente en la región.
El magistrado advirtió además de que cualquier persona que participe en actos violentos podría enfrentarse a penas de prisión.
De Sudán a Belfast pasando por París y Dublín
Según la PSNI, Alodid viajó desde Sudán hasta París y posteriormente desde la capital francesa hasta Dublín en fechas que no se han precisado, para después tomar un autobús hasta Belfast en febrero de 2023, donde solicitó asilo de inmediato.
En septiembre de ese mismo año obtuvo permiso para permanecer en el Reino Unido.
Una noche de incendios y expulsiones de familias
Los disturbios que siguieron al apuñalamiento concentraron los peores episodios de violencia en Belfast, donde grupos antiinmigración convocados por la extrema derecha incendiaron un autobús urbano y varios vehículos. Hombres encapuchados llegaron a expulsar a familias enteras de sus hogares bajo amenaza de las llamas, en escenas que se repitieron en otras localidades de Irlanda del Norte.
URGENTE: Los manifestantes en Belfast están yendo de casa en casa buscando migrantes y desalojándolos. pic.twitter.com/oxnph3sNfD
— @IsraelVive (@IsraelVive1948) June 9, 2026
La ministra norirlandesa de Justicia, Naomi Long, señaló directamente a la extrema derecha como instigadora de la tensión racial. «Esta es la pura definición de racismo», declaró a la BBC. Por su parte, la ministra principal norirlandesa y líder del Sinn Féin, Michelle O’Neill, calificó los disturbios de «cobardía repugnante» y los describió como simple delincuencia.
Su adjunta en el Ejecutivo de poder compartido, la unionista Emma Little-Pengelly, apeló a la calma y advirtió de que la violencia no hace avanzar ninguna causa, sino que la perjudica.
Un patrón que se repite en Irlanda del Norte
Los disturbios de Belfast no son un episodio aislado. Irlanda del Norte ha sido escenario en los últimos años de varias oleadas de protestas violentas organizadas tras incidentes atribuidos a personas inmigrantes asentadas en la provincia, en un contexto de tensión social que las autoridades llevan tiempo tratando de contener.
Las autoridades norirlandesas han señalado el papel de las redes sociales en la difusión de contenidos que contribuyen a escalar la tensión antes de que los hechos estén siquiera verificados. Los disturbios de esta semana también generaron protestas de menor envergadura en otras ciudades británicas, entre ellas Bangor, Glasgow y Londres.













