El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha situado este miércoles 28 de octubre el foco de la investigación del accidente ferroviario de Urda (Toledo) en la orden dada desde el centro de control de Adif en Atocha para que un AVE de Renfe reanudara la marcha pese a que un tren de Iryo permanecía detenido delante. El choque, ocurrido tras un fallo del sistema de señalización, ha causado al menos 68 muertos, según el último balance de Castilla-La Mancha.
La colisión se produjo a las 8.54 horas en la línea Madrid-Sevilla. El AVE alcanzó por detrás al Iryo y provocó el descarrilamiento de dos vagones de este último tren. En ambos convoyes viajaban más de 500 personas. La circulación entre Madrid y Andalucía sigue interrumpida, como informó La Voz de Ibiza en su primera cobertura del siniestro.
Orden de marcha bajo investigación
Según la explicación de Puente, una avería informática desactivó el sistema de protección LZB, lo que provocó la detención de seis trenes. Desde el centro de control de Atocha se autorizó después al AVE a circular con normalidad, pese a un aviso rojo que señalaba la ocupación de la vía. Según Transportes, el protocolo exigía hacerlo con «marcha a la vista», a velocidad reducida.
El ministro ha calificado de «inexplicable» la decisión y ha confirmado que la persona que autorizó la maniobra está identificada. «No hemos hablado con él, entiendan la gravedad de los hechos y de las responsabilidades que esto puede tener», ha afirmado. La investigación deberá establecer si existió negligencia y qué papel desempeñaron los sistemas de seguridad.
Puente también ha defendido la fiabilidad de la red ferroviaria, aunque ha reconocido límites relacionados con el material, las infraestructuras y la actuación humana. Preguntado por una posible dimisión, ha respondido que ahora está centrado en esclarecer lo sucedido.
Sánchez promete esclarecer responsabilidades
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha advertido desde Urda: «Si ha habido negligencias se sabrá y si ha habido fallos en el sistema de seguridad se responderá con total contundencia». Además, ha anunciado tres días de luto oficial desde el jueves 29 de octubre.
Sánchez considera «no asumible» que España haya sufrido dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año. El de Toledo llega nueve meses después del siniestro de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 fallecidos. No se ha establecido una causa común entre ambas tragedias.
Desde la oposición, Santiago Abascal, líder de Vox, ha denunciado la «degradación» de las infraestructuras y ha adelantado su desconfianza hacia las explicaciones del Ejecutivo, incluso antes de la comparecencia de Puente. A diferencia de otros partidos, Vox ha mantenido su agenda electoral.
El PP ha cancelado sus actos de precampaña. Su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado que «lo prioritario ahora es atender a las víctimas» y acompañar a sus familias, sin atribuir por el momento una responsabilidad concreta por el siniestro.
Las objeciones también proceden del ámbito técnico. José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, ha afirmado que «si ese fallo se basa en el posible error humano ese protocolo está mal hecho». Ha responsabilizado al ministro, aunque su valoración no equivale a una conclusión oficial.
La investigación continúa mientras los servicios de emergencia atienden a las familias. El accidente también ha provocado suspensiones de actos institucionales y convocatorias de minutos de silencio en Ibiza, según ha publicado La Voz de Ibiza.











