DESALOJO

Punta Xinxó cae sin resistencia: la Guardia Civil sacó a los últimos cuatro okupas

El alcalde de Sant Josep confirma que la Guardia Civil desalojó a las cuatro últimas personas sin incidentes y anuncia que perseguirá la demolición del hotel.
Desalojo Punta Xinxó

El desalojo del hotel inacabado de Punta Xinxó se ha ejecutado este viernes sin incidentes. El alcalde de Sant Josep, Vicent Roig Tur, confirmó a los medios sobre el terreno que la Guardia Civil entró en el edificio a las ocho y cuarto de la mañana y desalojó a las cuatro personas que aún quedaban dentro tras semanas de salidas voluntarias. La operación llega tras años de bloqueo, ocupación y abandono y abre ahora una nueva fase: la de la demolición.

Cuatro personas y ni un incidente

Roig detalló que la concentración policial arrancó a las ocho en punto y que la entrada al edificio se produjo un cuarto de hora después. «No ha habido el mínimo problema», resumió el alcalde. La víspera había entre 10 y 11 ocupantes dentro del inmueble; esta mañana solo quedaban cuatro, que fueron identificados por los agentes sin resistencia. Guardia Civil y Policía Local ya habían visitado el edificio en las semanas previas para avisar a los residentes de la fecha del desalojo.

Dron, servicios sociales y cinco agentes

El dispositivo desplegado por el Ayuntamiento de Sant Josep incluyó a Servicios Sociales, al Departamento de Medio Ambiente, a los servicios técnicos y a la Policía Local, con cinco efectivos y un dron para vigilar la estructura desde el aire. Un despliegue que sigue con el refuerzo de la seguridad ciudadana en Cala de Bou comprometido en el presupuesto municipal para 2026. Roig agradeció «la efectiva y rápida actuación de la Guardia Civil» y del resto de personal que ha trabajado en el dispositivo durante los días previos.

La propiedad ya toma posesión

Tras la salida de los ocupantes, la propiedad, Cala Xinxo S.L., ha tomado posesión del edificio y ha empezado a instalar cámaras y alarmas para una vigilancia 24/7 que evite una nueva ocupación. El lunes comenzarán además los trabajos de retirada de las estructuras y habitaciones improvisadas que se habían construido en el interior de la mole inacabada de Cala de Bou. «Los vecinos podrán ya estar tranquilos y dormir tranquilos», subrayó el alcalde.

«Tiene que desaparecer»

El mensaje político más contundente lo dejó Roig al hablar del futuro del edificio. La licencia de obra está caducada, aunque el asunto se encuentra sub iudice después de que la propiedad la recurriera al sostener que sigue vigente. Si los tribunales avalan la posición municipal, el siguiente paso será la orden de demolición. «Esta estructura, hoy en día, no tiene cabida en Cala de Bou. Lo que tiene que hacer es desaparecer», sentenció el alcalde. Recordó además que, aunque urbanísticamente el suelo mantiene su calificación turística, una hipotética reconstrucción tendría casi la mitad de altura que la actual.

El perfil de los últimos ocupantes

Sobre las personas desalojadas, Roig habló de un perfil mixto: gente en situación regular e irregular, en su mayoría trabajadores de temporada, con presencia de nacionales saharauis y senegaleses. Algunos han pedido ayuda a Servicios Sociales para volver a sus lugares de origen y el consistorio la ha facilitado. «Quien necesite salir de la isla y pida ayuda, la va a tener», remarcó.

El siguiente foco: Gorila Market

El alcalde abrió también un segundo frente. Aseguró que el antiguo Gorila Market, donde se han refugiado antiguos ocupantes de Punta Xinxó, no es un asentamiento, sino un caso de alguien que «se está aprovechando» de la crisis de vivienda cobrando alquileres de entre 300 y 400 euros al mes. El Ayuntamiento de Sant Josep está actuando por la vía urbanística, medioambiental y de actividades, y anunció que llevará el caso a los tribunales. También hay un foco abierto en la calle Conca, con una denuncia de 2024 sin resultado, donde reclama más colaboración de la propiedad para poder intervenir.

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