SEGURIDAD EN CAN MISSES

Radiografía de la seguridad del Hospital Can Misses: vigilancia privada, controles y auditorías bajo revisión

La agresión sexual sufrida por una paciente en cuidados paliativos abrió una revisión integral del sistema de vigilancia del Hospital Can Misses. La Voz de Ibiza reconstruye cómo funciona el dispositivo de seguridad del centro: una empresa privada al frente del servicio, tres vigilantes por turno, controles de accesos, auditorías externas y cientos de intervenciones registradas en los últimos años.

Hospital Can Misses
Hospital Can Misses

La agresión sexual sufrida por una paciente en cuidados paliativos la madrugada del 12 de mayo abrió un interrogante que hasta ahora no se había puesto sobre la mesa: cómo funciona realmente la seguridad del Hospital Can Misses. La Voz de Ibiza ha reconstruido el sistema a partir de la información facilitada por el Área de Salud de Ibiza y Formentera y del pliego de la concesión. El resultado dibuja un esquema con tres vigilantes por turno, una empresa privada al frente del servicio y una unidad administrativa encargada de fiscalizarlo, en un hospital que mantiene su actividad ordinaria pese a los paros médicos de las últimas semanas.

Trablisa, la empresa que vigila

La vigilancia del hospital la presta Trablisa, empresa que opera en Can Misses desde la apertura del nuevo edificio en 2015 e incluso con anterioridad. El servicio está subcontratado dentro de la concesión administrativa SSCC CA 151/09, gestionada por la Sociedad Concesionaria Gran Hospital Can Misses S.A., responsable del conjunto de los servicios no clínicos del centro.

Los vigilantes ejecutan rondas sistemáticas, atienden las incidencias que se producen en el recinto y facilitan el acceso a las dependencias de uso restringido. «No solo están para el control, la seguridad y tal, sino que el control de puertas y de accesos que no tienen acceso libre también es tarea suya», explican desde el Área de Salud a este medio.

Tres efectivos en cada turno

La pieza central del dispositivo es la composición de los equipos, hasta ahora no detallada públicamente. El servicio opera con tres efectivos por turno, una configuración que se encuentra ahora «en proceso de evaluación» tras el ataque del 12 de mayo, junto con el resto de elementos del operativo: accesos, personal y protocolos.

Desde Salud indicaron que el dimensionamiento responde a las variables fijadas en el contrato de concesión. «La dimensión del personal de seguridad está establecida en el contrato, en función de unas variables que se contemplaron en el contrato de concesión», precisaron. Y añadieron un matiz relevante: «Si fuera insuficiente, habría generado más incidencias y más repercusión de penalización, y la satisfacción del personal, que es el directamente afectado en las encuestas, sería distinta a la valoración».

«Un caso totalmente atípico»

El Área de Salud sitúa la agresión sexual fuera de cualquier patrón previo. «Un hospital no prevé que sea un lugar donde va a entrarse a hacer daño», sostienen. Y describen el episodio como «totalmente atípico, que no ha pasado nunca y que esperemos que no vuelva a suceder, pero que evidentemente hay que prepararse, visto que ha pasado una vez».

La USC, el órgano que controla

La supervisión recae sobre la Unidad de Supervisión y Control (USC) del Área de Salud, encargada de fiscalizar todos los servicios no clínicos concesionados del hospital. El pliego obliga a esta unidad a elevar mensualmente al órgano de contratación un informe sobre el grado de cumplimiento, los fallos de disponibilidad y los defectos de calidad detectados. Cuando proceden, las deducciones económicas se aplican en la liquidación posterior.

El seguimiento se completa con una Comisión Mixta de Seguimiento, que revisa periódicamente las incidencias del contrato, y con la facultad de la USC para realizar encuestas de satisfacción al personal del concesionario.

Informes diarios y partes de incidencias

El control rutinario se ejerce a través de informes diarios y partes de incidencias que la concesionaria está obligada a elaborar. Son los documentos sobre los que la USC sustenta su seguimiento ordinario.

A esa documentación se suman las inspecciones físicas que la unidad realiza directamente en el hospital: seis desde 2020. Y, por encima del control interno, una empresa externa lleva a cabo auditorías operativas con carácter bianual sobre el funcionamiento del servicio, dentro del régimen de control que regula la actividad del sector de la seguridad privada en Ibiza.

786 aperturas de puertas restringidas

Los registros acumulados por la USC ofrecen, por primera vez, una radiografía cuantitativa de la actividad del servicio. Desde 2019, los vigilantes han sido activados en 786 ocasiones para abrir puertas de acceso limitado. «En el hospital hay muchos accesos que no son puertas que tengan apertura para todo el mundo», detallaron desde el Área de Salud. Un profesional autorizado llama al servicio, se identifica y los vigilantes facilitan el paso si la solicitud es legítima.

861 altercados con pacientes alterados

El segundo gran indicador es el de los altercados resueltos. Desde 2020, los vigilantes han intervenido en 861 episodios con pacientes o usuarios alterados, agitados o agresivos. «Pacientes agitados que se ponen nerviosos o agresivos y que se activa por parte de los profesionales sanitarios la presencia del servicio de seguridad», describieron las fuentes consultadas. En ocasiones la situación se resuelve internamente; en otras requiere la intervención de la Policía Local o Nacional y termina con denuncia.

Desde Salud citaron como ejemplo el episodio del año pasado, cuando «esa persona que intentó ingresar al hospital con un arma blanca» fue interceptada por el servicio. La labor del equipo fue reconocida en 2025 con un galardón en los Premios Asef por su actuación en dos casos que, según el Área de Salud, pudieron terminar en tragedia.

CEIP Can Misses

Una deducción de 2.218 euros

La fiscalización se traduce también en sanciones. Desde 2019, la USC ha registrado 90 incidencias con plazo de resolución, de las que ocho no se resolvieron dentro del tiempo establecido. La Comisión técnica concluyó que seis estaban justificadas, una fue penalizada con una deducción económica de 2.218 euros —aplicada según los baremos fijados en el contrato— y otra continúa en revisión. El Área de Salud no ha facilitado el detalle de la incidencia concreta a la que correspondió esa deducción.

Satisfacción interna: 4,06 sobre 5

El último indicador del esquema son las encuestas mensuales de satisfacción dirigidas al personal del Área de Salud. En el último trimestre, el servicio de seguridad obtuvo una nota de 4,06 sobre 5 en valoración general y un 4,09 sobre 5 en tiempo de respuesta. Es la métrica que utilizan los profesionales sanitarios para evaluar a quienes vigilan los pasillos en los que trabajan.

La lectura del Área de Salud sobre el conjunto de los indicadores es explícita. «En general, el servicio, por los datos que tenemos, está funcionando bien, está respondiendo bien con los efectivos que había», defendieron las fuentes consultadas. Y reconocen, sin embargo, que la agresión obliga a abrir una nueva fase: «Esto permite que se evalúe de nuevo realmente cuáles son las necesidades, y en eso se está ahora mismo».

Un cambio no es inmediato

La revisión abierta tras el 12 de mayo no se traduce automáticamente en una modificación del dispositivo. Cualquier ampliación de los efectivos pasa por revisar un contrato de concesión que vincula a las partes. «No son variaciones que puedas hacer de manera ni directa ni individual, sino que tienes que revisar el contrato que nos vincula a las partes», advirtieron desde Salud. La concesionaria, añadieron, ha mostrado disposición a abordar el asunto.

El esquema reconstruido por La Voz de Ibiza —Trablisa al frente del servicio, USC como ojo fiscalizador, tres efectivos por turno y un entramado de informes, inspecciones y auditorías— es el que se encuentra ahora bajo revisión integral. Salud examina «pormenorizadamente todos los aspectos» tras la agresión sexual a la paciente ingresada en cuidados paliativos, con el objetivo de que un incidente «tan atípico» no vuelva a producirse en un escenario en el que los tribunales de Ibiza acumulan causas abiertas por agresiones sexuales de distinta naturaleza.

La gerencia ya ha anunciado un refuerzo con acceso mediante tarjeta y cierre anticipado de determinadas zonas y, en paralelo, un refuerzo de la vigilancia en Atención Primaria adoptado por el inicio de la temporada turística. Está por ver si la evaluación abierta sobre la composición de los equipos termina ampliando los tres efectivos actuales o introduciendo cambios estructurales en el sistema de seguridad del Hospital Can Misses.

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