El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue evacuado de urgencia en la noche del sábado de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre armado abriera fuego en el vestíbulo del hotel Hilton de Washington, donde se celebraba el evento. Se trata del tercer intento de atentado contra el mandatario en menos de dos años.
El sospechoso, identificado como Cole Allen, un californiano de 31 años que se había alojado como huésped en el hotel, ha sido detenido y está acusado de usar un arma en la comisión de un delito violento y de agredir a un agente federal. La fiscal del Distrito de Columbia ha anticipado que podrían sumarse más cargos. Allen comparecerá ante el juez este lunes.
Trump salió ileso. Un policía resultó herido por un disparo, aunque el presidente confirmó en una rueda de prensa posterior, aún vestido de esmoquin desde la Casa Blanca, que su vida no corre peligro.
Cinco disparos durante el primer plato
Los cerca de 2.500 asistentes a la cena apenas habían comenzado a comer cuando se escucharon cinco detonaciones secas procedentes del vestíbulo, un piso por encima del salón de baile. Allen se había aproximado armado con una escopeta de caza, una pistola y un cuchillo a un control de seguridad. Los agentes del Servicio Secreto lo redujeron antes de que pudiera acercarse a las puertas del salón. El propio Trump reconoció que inicialmente confundió los disparos con el ruido de unas bandejas cayendo al suelo.
Al escucharse los tiros, los agentes se lanzaron en masa hacia la mesa presidencial para evacuar a Trump, a la primera dama, Melania Trump, y a los miembros del Gabinete presentes, incluido el vicepresidente J.D. Vance. El caos se apoderó de la sala: periodistas vestidos de gala se tiraron al suelo, otros trataron de usar sus teléfonos sin éxito —el salón, situado en un sótano, no tenía cobertura— y algunos invitados abandonaron el hotel de forma precipitada.
Las autoridades no creen que Allen tuviera cómplices. Trump publicó en Truth Social la foto del sospechoso reducido en el suelo, con el torso descubierto, así como un vídeo de las cámaras de seguridad en el que se le ve irrumpir corriendo por el vestíbulo mientras los agentes intercambian disparos con él.
Quién es Cole Allen
Allen, natural de Torrance, una localidad al sur de Los Ángeles, ejercía como maestro de escuela en programas personalizados para alumnos con rendimiento excepcional. Según sus perfiles en redes sociales, estudió ingeniería en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), en Pasadena, donde se graduó en 2017, y acababa de completar un máster en ciencias de la computación en 2025. También desarrollaba videojuegos. En diciembre de 2024 había sido reconocido como maestro del mes en su centro.
Sus motivaciones siguen siendo una incógnita. Las autoridades no han informado de cuánto tiempo llevaba en Washington ni de cómo llegó hasta allí, más allá de su registro como huésped del Hilton.
La cena que Trump boicoteó durante años
La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca es el gran acontecimiento anual del periodismo político en Washington: un evento de gala que reúne a reporteros, políticos, altos cargos y celebridades, y que se retransmite en directo por las principales cadenas. El presidente de turno es el invitado de honor, pero Trump, que mantiene una relación de confrontación permanente con la prensa, había declinado asistir sistemáticamente cada año. Esta era la primera vez que acudía.
Su presencia había generado una expectación especial. En los corrillos previos, los periodistas bromeaban sobre qué insultos les dedicaría el presidente en su monólogo, una tradición humorística del evento. Trump tenía previsto ofrecer, según sus propias palabras, «el discurso más incorrecto de la historia».
Tras la evacuación, Trump publicó en Truth Social que había recomendado que «el espectáculo continuara», pero el Servicio Secreto ordenó la suspensión. La presidenta de la Asociación de Corresponsales, Weijia Jiang, de CBS News, llegó a anunciar que la fiesta se retomaría, pero para entonces gran parte de los asistentes ya se había marchado. Trump ha pedido que el evento se reprograme en los próximos treinta días.
Tres atentados en menos de dos años
El del sábado es el tercer intento de atentado que sufre Trump desde julio de 2024. El primero, y el más cercano, se produjo el 13 de julio de ese año durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania. Un francotirador identificado como Thomas Matthew Crooks, de 20 años, disparó en ocho ocasiones desde el tejado de un edificio cercano. Una de las balas le rozó la oreja derecha. Un asistente al acto murió y otros dos resultaron gravemente heridos. Crooks fue abatido de inmediato.
Aquel episodio produjo una de las imágenes más icónicas de la política estadounidense reciente: Trump, con el rostro ensangrentado, levantándose y alzando el puño mientras gritaba «¡Fight! ¡Fight! ¡Fight!» ante las cámaras. Muchos analistas consideran que aquel momento selló en la práctica su victoria electoral de noviembre.
Apenas dos meses después, el 15 de septiembre de 2024, un agente del Servicio Secreto detectó el cañón de un rifle asomando entre los arbustos del campo de golf de Trump en West Palm Beach, Florida. El sospechoso, Ryan Routh, de 58 años, había permanecido agazapado durante casi doce horas armado con un rifle tipo SKS. Dejó escrita una carta confesando su intención y ofreciendo 150.000 dólares a quien completara el asesinato. Fue condenado a cadena perpetua.
El Hilton, escenario de otro atentado histórico
El hotel Hilton de Washington guarda su propia marca en la historia de la violencia política estadounidense. Una placa en su entrada trasera recuerda que el 30 de marzo de 1981 John Hinckley Jr. disparó allí contra el presidente Ronald Reagan con un revólver del calibre .22. Una bala rebotó y alcanzó al mandatario en un pulmón. Sobrevivió gracias a la rápida actuación de los servicios secretos, que lo evacuaron al hospital George Washington.
En su rueda de prensa del sábado, Trump fue tajante sobre lo ocurrido: «No vamos a dejar que nadie nos arrebate nuestra sociedad. No vamos a cancelar nada».












