Un comerciante de Sant Antoni ha estallado esta semana contra la venta de droga que, denuncia, se produce las 24 horas del día en la puerta lateral del edificio Tanit, en plena calle del Mar. El propietario de un negocio en esa vía aseguró que un grupo de jóvenes utiliza el acceso lateral del inmueble como un auténtico narcopunto, sin esconderse y a escasos metros de un colegio.
La denuncia estalla en redes
El comerciante difundió su malestar a través de un mensaje en redes sociales que se viralizó en pocas horas. En él relata que acudió al cuartel de la Guardia Civil de Sant Antoni para presentar denuncia, pero que los agentes le respondieron que no podían actuar. «Sí que podéis hacer: podéis montar un punto de vigilancia un par de días y pillarlos al momento. Lo que no tenéis es voluntad», replicó el tendero en el mismo mensaje, en el que también reclamaba un cambio legal si el problema está en la norma.
Los propios comerciantes afirman tener identificados a cuatro de los jóvenes que, según su versión, se turnan para despachar sustancias en la puerta del edificio.
Un colegio a pocos metros
Uno de los elementos que más indignación genera entre los vecinos es la proximidad de un colegio al foco del trapicheo. Por la calle del Mar pasan a diario, recuerda el comerciante, cientos de niños camino del centro escolar. El afectado sostiene que la situación, inédita en la zona hasta ahora, arrancó tras el desmantelamiento de un narcopiso en el mismo edificio Tanit.
Amenazas e insultos
El relato del tendero apunta a un vacío de actuación entre cuerpos. La Guardia Civil, asegura, no le tomó la denuncia bajo el argumento de que los jóvenes alegan consumo propio cuando son interceptados. Al acudir después a la Policía Nacional, los agentes le respondieron que no tienen jurisdicción en Sant Antoni. «Tenemos abajo la Policía y nos dice que no puede hacer nada», lamenta el comerciante, que paga un alquiler elevado y cumple con sus obligaciones fiscales.
La convivencia con el punto de venta se ha vuelto hostil. Cuando los comerciantes intentan llamar la atención de los jóvenes, estos les increpan y les amenazan, según la denuncia. El tendero admite que teme regresar cada mañana a abrir por miedo a encontrar el local dañado. Los presuntos vendedores, añade, se ríen de los vecinos y les invitan con sorna a llamar a la policía.
Tras la difusión pública del caso, desde el Ayuntamiento indicaron que contactaron con el comerciante para interesarse por la situación.
Sigue leyendo:
-
Drogas, 200 euros y barra libre: cae una fiesta ilegal en Ibiza
-
Un juzgado obliga a Santa Eulària a pagar horas extra de 2021
-
Un matrimonio de Ibiza se queda sin los 31.771 euros que había ganado dos veces a un banco
-
Detenido ‘in fraganti’ por forzar un coche en el centro de Ibiza
-
Nuevo revés para los juzgados de Ibiza: el TACRC anula la adjudicación de las obras










