Un muerto o elemento de fondeo situado frente a Es Viver, en Ibiza, ha reabierto la polémica por los amarres irregulares sobre posidonia en el litoral de Vila. Las imágenes a las que ha tenido acceso La Voz de Ibiza muestran una boya, cabos, cadenas y piezas depositadas en el fondo marino junto a vegetación submarina, en el entorno donde aparece amarrada una embarcación comercial.
La Dirección General de Costas y Litoral del Govern ha confirmado a este medio que “no consta ninguna boya autorizada en la zona de Es Viver”. En las imágenes submarinas se aprecia una boya conectada mediante una línea hacia el fondo, además de cadenas y varias piezas depositadas sobre el lecho marino. También se observa vegetación compatible con posidonia en el entorno inmediato de esos elementos de fondeo.
El barco en cuestión es el Papá Juan Antonio, que ofrece paseos marítimos y pertenece a la empresa Cruceros Teresa SL. La empresa sostiene que la embarcación se limitó a amarrarse a elementos ya existentes y que no instaló ese sistema. Según han señalado, desconocen el origen de la boya.
La compañía defiende que la embarcación fondea siempre sobre arena y que, en este caso, se amarró temporalmente a muertos, anclas o elementos de fondeo que llevan años en la zona. Según esa versión, esos elementos son utilizados por distintas embarcaciones cuando las condiciones meteorológicas lo aconsejan y algunos de ellos serían de titularidad desconocida.
Costas no reconoce una boya autorizada
La Dirección General de Costas y Litoral sostiene que únicamente ejerce sus competencias sobre instalaciones y ocupaciones que cuentan con el correspondiente título administrativo, como una autorización o una concesión. En cambio, respecto a elementos cuya titularidad no está identificada o cuya situación administrativa se desconoce, remite la cuestión a la Administración General del Estado.
Esa respuesta deja en el aire la situación jurídica del muerto o sistema de amarre que aparece en las imágenes. Si se tratara de una boya pública o de un campo de boyas regulado, debería poder acreditarse su titularidad, su autorización, sus coordenadas, sus condiciones de uso y el tipo de embarcaciones que pueden utilizarlo.
La normativa de protección de la posidonia no ampara un uso libre de amarres sobre praderas protegidas. Los sistemas de fondeo sobre fanerógamas marinas deben estar autorizados y diseñados para evitar daños sobre la vegetación submarina, especialmente cuando hay cadenas, cabos u otros elementos que pueden rozar el fondo o desplazarse por efecto del viento y del borneo de las embarcaciones.
La cuestión no es menor en una zona como Es Viver, donde ya se han detectado problemas con fondeos irregulares. En mayo de 2024, el Ayuntamiento de Ibiza retiró más de 20 muertos por fondeos ilegales en la playa de Es Viver, una actuación vinculada precisamente a la protección del litoral y de la posidonia.
En marzo de este año, el Ayuntamiento inició en sa Punta trabajos de retirada de elementos utilizados por embarcaciones para fondear de forma irregular, dentro de una estrategia municipal de protección del litoral.
Además, vecinos de Es Viver y Ses Figueretes ya habían denunciado el desplazamiento de embarcaciones desde Talamanca hacia el entorno del hotel Torre del Mar y Sa Punta. Esa zona se encuentra próxima al punto donde ahora aparece fondeado el buque dedicado a fiestas y eventos náuticos.
Cruceros Teresa SL, empresa armadora de las embarcaciones Mamá Gloria y Papá Juan Antonio, niega que el barco haya echado el ancla sobre posidonia. La compañía sostiene que el Papá Juan Antonio no ha operado esta temporada desde el muelle de Es Viver y que su actividad actual se realiza con otra embarcación desde Marina Botafoch. Su permiso para operar en Es Viver está pendiente de autorización.
Qué dice la normativa
La normativa estatal prohíbe con carácter general el fondeo de buques y embarcaciones sobre praderas de posidonia, y extiende esa prohibición también a zonas de arena próximas cuando la cadena u otros elementos de fondeo se sitúan sobre la pradera o pueden afectarla por el borneo de la embarcación. El Real Decreto 191/2026 solo permite el fondeo sobre praderas mediante sistemas de bajo impacto autorizados, como boyas unitarias o campos de boyas, y sin perjuicio de las autorizaciones que correspondan a la Administración marítima. También prevé que las administraciones localicen los fondeos fijos ilegales en zonas de pradera e insten a sus propietarios a retirarlos; si un muerto de hormigón ha quedado colonizado por rizomas de posidonia, la norma contempla que pueda no retirarse la estructura, pero exige eliminar cualquier elemento que permita sujetar cabos.
Una boya ecológica o de bajo impacto tampoco equivale a un amarre libre o anónimo. El mismo real decreto establece que la instalación de estos sistemas está sujeta a autorización administrativa y que el proyecto debe determinar la localización, delimitación, número, distribución y capacidad de las boyas. Además, exige un diseño que evite que el elemento de tracción afecte o destruya las fanerógamas, con sistemas adecuados al sustrato y, si hace falta, boyas intermedias. Las infracciones de esta normativa se remiten al régimen sancionador de la Ley 42/2007, que contempla multas de 100 a 3.000 euros para infracciones leves, de 3.001 a 200.000 euros para graves y de 200.001 a 2.000.000 de euros para muy graves, según la clasificación y la gravedad del daño o riesgo
La Voz de Ibiza ha consultado a la Administración General del Estado para saber si esos muertos, boyas, cadenas o bloques están inventariados, si cuentan con autorización, si se conoce su titularidad y si pueden ser utilizados por embarcaciones comerciales. También se ha pedido aclaración sobre si existe algún expediente de inspección o retirada en ese tramo del litoral. Las mismas preguntas han sido trasladadas al Ayuntamiento de Ibiza. Ninguna de las dos instituciones han respondido hasta ahora las consultas de ste medio.
Mientras no se aclare el origen y la situación jurídica de esos elementos, la pregunta sigue abierta: quién responde por un muerto o sistema de amarre situado junto a posidonia en Es Viver y utilizado por embarcaciones en una zona donde Costas no reconoce ninguna boya autorizada.











