La nueva macrodiscoteca de Ibiza proyectada en el Hotel Ibiza Corso y que está destinada a albergar el nuevo restaurante cabaret Lío Ibiza a partir de la próxima temporada se complica. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, diferentes vecinos de Illa Plana, un barrio residencial de lujo en pie de guerra en lo que supone un nuevo frente para Rafa Triguero, han descubierto un reguero de irregularidades y contradicciones en la revisión de los expedientes relativos a esta obra tanto del Ayuntamiento de Ibiza como del Consell de Ibiza.
Tanto es así que la asociación de propietarios y vecinos de Illa Plana tiene previsto intervenir en el Pleno del Ayuntamiento de Ibiza de hoy para exponer, una a una, las irregularidades detectadas en la licencia de obras concedida por el Consistorio y en el informe previo del Consell de Ibiza, según ha podido saber La Voz de Ibiza.
Una licencia que no existía
Entre las irregularidades detectadas está que la licencia de obras se basa en una licencia de sala de fiestas anterior que no aparece por ningún lado, de lo que se deduce que no existe. Hasta ahora, la duda era que esa licencia histórica y que habría amparado al Lucifer y posteriormente al STK no permitía ampliación ni cambio de ubicación en tanto que el PGOU prohíbe nuevas discotecas en el municipio.
En sentido contrario, solo era posible mantener la superficie y ubicación original, nunca el proyecto autorizado finalmente.
El hecho de que no aparezca esta licencia cambia el escenario porque entonces ya no hay discusión sobre la prohibición.
La licencia fue concedida en base a que el establecimiento ya contaba con un uso recreativo preexistente de 1.167 metros cuadrados y licencia de actividad en vigor. Esta fue ampliada de forma sorprendente y muy dudosa hasta el techo de 2.500 metros admitido para usos compatibles con el turístico.
Esa licencia, sin embargo, no aparece en ninguna parte. Según han podido constatar los vecinos, el expediente invocado por la promotora en la memoria del proyecto correspondía en realidad a una simple comunicación de cambio de titularidad de la licencia hotelera de 1986, y otra referencia citada de forma indistinta en la misma documentación remite a un comercio de ropa de la avenida Bartomeu Rosselló. Es decir, ni rastro de la licencia que estaba permitiendo esquivar la prohibición de nuevas discotecas en el municipio.
El único antecedente es de 1996
Salvo que aparezca el documento en cuestión, lo único acreditado es una autorización de 1996 para una sala de baile de 488 metros cuadrados en la planta sótano -2, con aforo para 365 personas y con prohibición expresa de espectáculos y de otras actividades propias de una sala de fiestas. A ello se suma que en 2016 se ejecutaron obras para implantar una sala de fiestas-restaurante en dos plantas del edificio sin que el expediente de legalización llegara a resolverse nunca y, por lo tanto, una actuación que no se puede heredar como válida.
Dos criterios incompatibles entre sí
Al quedar acreditado que la licencia de sala de fiestas invocada no existía, el Ayuntamiento de Ibiza lo atribuyó a un error inducido por la promotora y admitió que, sin ese antecedente, se estaría ante una sala de fiestas nueva prohibida por el planeamiento. Aun así, mantuvo la validez del permiso con un argumento distinto: la sala sería un servicio complementario del hotel restringido a sus huéspedes.
Es decir, como no puede implementarse una nueva sala de fiestas porque carece de licencia y el PGOU las prohíbe, el espacio reservado para el Lío Ibiza pasa a tener la condición de espacio exclusivo para los clientes del propio hotel, algo que invalida por sí misma la operación.
Nadie en su sano juicio monta un restaurante cabaret para 500 personas exclusivamente para clientes de un hotel de 342 camas.
Las mediciones superan el 15%
Otra bomba detectada por los vecinos es que el proyecto rebasa los límites del 15% de incremento de edificabilidad y ocupación, pese a que el arquitecto de la promotora sostuvo lo contrario ante el Consell de Ibiza para obtener el informe favorable, requisito indispensable para que el Ayuntamiento pudiera después otorgar la licencia.










