TRANSPORTE AÉREO

De la macrodiscoteca al doble de turistas: las teorías infundadas que enciende la reforma del aeropuerto de Ibiza

La protesta contra el proyecto de Aena ha multiplicado las advertencias sobre más vuelos, masificación e incluso una discoteca dentro de la terminal. El pliego permite separar qué está realmente proyectado, qué son previsiones sobre sus consecuencias y qué problemas reclaman resolver los trabajadores antes de hacer crecer las instalaciones.
Viajeros en el Aeropuerto de Barcelona
Viajeros en el Aeropuerto de Barcelona

Una macrodiscoteca dentro del aeropuerto, casi el doble de turistas, más aviones, más locales de ocio nocturno en Ibiza, más pisos turísticos ilegales y una nueva oleada de multinacionales desembarcando en la isla. La ampliación del aeropuerto de Es Codolar ha terminado generando alrededor del proyecto de Aena todo un abanico de advertencias, sospechas y escenarios de futuro.

Pero no todos tienen el mismo respaldo documental.

A medida que se acerca la manifestación convocada para este domingo 20 de septiembre contra la ampliación, el debate permite separar al menos tres planos: lo que Aena realmente proyecta, lo que los colectivos contrarios creen que ese crecimiento puede provocar y los problemas que los propios trabajadores aseguran que el aeropuerto ya arrastra con las instalaciones y la plantilla actuales.

Y el pliego aporta una primera certeza: la transformación prevista es considerable. Las actuales 17 puertas de embarque pasarán a una configuración de 32, habrá 16 nuevos mostradores de facturación, se construirá un nuevo dique de unos 170 metros y se ampliarán distintas zonas de la terminal.

¿Una macrodiscoteca dentro del aeropuerto?

Es probablemente la hipótesis más llamativa. La Asociación Empresarial de Ocio Nocturno Noches de Ibiza (AEON) ha reclamado públicamente a Aena que aclare si la ampliación incluye algún proyecto para instalar una macrodiscoteca dentro del recinto.

El matiz es importante: la patronal del ocio no asegura que vaya a construirse, sino que exige saber si existe esa intención y, en caso afirmativo, bajo qué condiciones se explotaría.

El pliego analizado por La Voz de Ibiza, sin embargo, no contempla ninguna discoteca y Aena lo negado. Sí aparecen más superficie comercial, espacios de restauración y una nueva sala VIP, además de áreas comerciales en la futura zona No Schengen.

¿El doble de turistas?

El GEN-GOB va bastante más lejos en sus previsiones. La organización ecologista sostiene que ejecutar el plan de Aena podría llevar a «casi duplicar» el actual tráfico de pasajeros y aviones y considera que una terminal mayor terminará funcionando como puerta de entrada a una mayor masificación de Ibiza.

El pliego técnico, sin embargo, no establece que vayan a duplicarse los pasajeros ni los vuelos.

Sí contiene datos que ayudan a entender de dónde nace parte de esa preocupación. Las puertas pasan de 17 a 32, se añaden 16 mostradores de facturación y aumenta considerablemente el número de posiciones de embarque con pasarelas telescópicas.

Aena ofrece otra explicación a ese incremento. La compañía ha defendido públicamente que la nueva distribución responde, entre otras cuestiones, a la necesidad de separar los flujos de pasajeros Schengen y No Schengen y sostiene que las actuaciones no aumentarán el número de despegues y aterrizajes por hora, ya que no se incrementará la capacidad del campo de vuelos.

Ahí aparece uno de los principales puntos de fricción de toda la polémica: una cosa es ampliar considerablemente la capacidad física de la terminal para procesar y distribuir pasajeros y otra aumentar la capacidad operativa del campo de vuelos.

Protesta en el aeropuerto de Ibiza por las condiciones de los baños

Ampliación del aeropuerto de Ibiza: 32 puertas confirmadas

Más allá de las interpretaciones, las dimensiones de la intervención están escritas en el propio documento técnico.

La futura sala común contará con 18 puertas de embarque: siete de contacto con pasarelas telescópicas, cuatro remotas a pie y otras siete remotas mediante prepasarelas. A ellas se añadirán dos puertas en una zona flexible.

El nuevo dique destinado al tráfico No Schengen sumará otras 12 puertas: cuatro de contacto con pasarela telescópica, cuatro remotas mediante prepasarela y cuatro remotas a pie.

El resultado son 32 puertas frente a las 17 actuales.

Aena sostiene que esta nueva configuración responde fundamentalmente a las exigencias europeas de separación de flujos y control fronterizo y no a un proyecto para aumentar el número de operaciones aéreas.

Más discotecas, pisos turísticos y coches

GEN-GOB proyecta, además, una cadena de consecuencias fuera del recinto aeroportuario. Considera que una terminal preparada para gestionar un mayor volumen de pasajeros terminaría provocando más coches, mayor congestión viaria, crecimiento de la oferta de ocio y más viviendas destinadas irregularmente al alquiler turístico.

Nada de eso forma parte del proyecto de Aena. Son consecuencias futuras que el colectivo ecologista atribuye al modelo de crecimiento que, a su juicio, facilitaría la ampliación.

GEN-GOB introduce también una derivada económica: teme que una mayor presión turística favorezca la entrada de multinacionales, franquicias y empresas extranjeras frente al tejido empresarial local.

La Asociación de Jóvenes de Ibiza (AJE), convocante de la manifestación del domingo, plantea preocupaciones similares, aunque pone especialmente el foco en la presión que un eventual crecimiento turístico tendría sobre la vivienda, el agua, la movilidad, la sanidad y el territorio.

El PSOE fija la línea roja en la capacidad

La discusión sobre cuánto podrá crecer realmente el aeropuerto ha llegado también al terreno político.

La Federación Socialista de Ibiza (FSE-PSOE) ha reiterado este viernes su rechazo a cualquier actuación que implique un «incremento de la capacidad operativa» del aeropuerto y, como consecuencia, un aumento del tráfico aéreo y del número de pasajeros.

Los socialistas comparten la preocupación que motiva la manifestación del domingo y defienden un aeropuerto «más seguro, accesible, eficiente y sostenible», pero rechazan una infraestructura ampliada que pueda utilizarse para continuar incrementando la presión turística.

La posición tiene un antecedente parlamentario. El pasado junio, la Comisión Mixta de Insularidad del Congreso y el Senado acordó instar a rechazar cualquier reforma del aeropuerto de Ibiza que supusiera un incremento de la capacidad aeroportuaria y una mayor afluencia de pasajeros.

La posición del PSOE introduce así una distinción que atraviesa todo el debate: mejorar el aeropuerto no necesariamente significa aceptar que pueda recibir más tráfico.

Los socialistas amplían además la discusión más allá de Es Codolar. En su comunicado vinculan el modelo turístico de Ibiza con problemas de vivienda, movilidad, recursos hídricos, residuos, litoral y espacios naturales, y reclaman actuaciones de Govern, Consell y ayuntamientos dentro de sus respectivas competencias.

Trabajadores de Aena denuncian que no tienen espacio para aparcar.

Ara Eivissa: el problema no termina en las obras

Ara Eivissa también ha llamado a participar en la manifestación y sostiene que la actuación de Aena consolidaría un modelo de crecimiento turístico continuado.

La formación relaciona ese modelo con la saturación, las dificultades de acceso a la vivienda y la falta de oportunidades para los jóvenes. También reclama avanzar hacia una cogestión del aeropuerto con participación de las instituciones de Ibiza y, a largo plazo, hacia un mayor control local de la infraestructura.

Son, nuevamente, consecuencias y planteamientos políticos sobre el modelo de isla que no aparecen como tales en el proyecto técnico de Aena.

Y las obras van más allá de la terminal

Más allá de las previsiones sobre sus consecuencias, el proyecto sí supone una ampliación física considerable de las instalaciones.

De hecho, el propio documento técnico utiliza expresamente la expresión «ampliación del Edificio Terminal». Entre las principales actuaciones contempla desplazar 60 metros la fachada suroeste, avanzar aproximadamente 24 metros la fachada del lado aire y construir un nuevo dique noreste de unos 170 metros de longitud por 24 de anchura.

La intervención tampoco termina en las puertas de embarque.

El pliego contempla una nueva zona de apoyo a las aeronaves, con una plataforma de aproximadamente 9.400 metros cuadrados para equipos de handling, unos 8.000 metros cuadrados destinados a aparcamientos y accesos y un edificio para actividades aeronáuticas y talleres de alrededor de 7.000 metros cuadrados por planta.

También se proyecta desviar aproximadamente 700 metros del Camí des Codols y soterrar al menos 200 metros del Torrent de sa Font, actuaciones que deberán incluirse en la tramitación ambiental.

Por tanto, aunque una parte central de la actuación responda a nuevas necesidades operativas y de seguridad, el propio pliego confirma que existe una ampliación física de las instalaciones aeroportuarias.

Taxis y largas colas en el Aeropuerto de Ibiza.

Pero los trabajadores miran hacia otro lado: plantilla, aparcamiento y baños

Frente a los escenarios planteados por organizaciones ecologistas, sociales y políticas, quienes trabajan diariamente en el aeropuerto vienen colocando el foco en problemas mucho más inmediatos.

El Comité de Centro del Aeropuerto de Ibiza, que agrupa a CCOO, UGT y USO, no había rechazado la ampliación. Su presidente, David Torres, explicó a La Voz de Ibiza que la principal preocupación laboral es saber con qué plantilla funcionarán unas instalaciones considerablemente mayores.

La advertencia es sencilla: si crece el aeropuerto sin aumentar los efectivos, el déficit laboral que denuncian actualmente podría agravarse.

Esa posición ha cobrado especial relevancia después de que UGT Pitiüses anunciara su adhesión a la manifestación del domingo. En su comunicado, el sindicato vincula el crecimiento turístico y de las infraestructuras con las dificultades de vivienda, movilidad y servicios públicos y sostiene que los trabajadores terminan soportando buena parte de esos costes sociales.

Pero las reivindicaciones de los trabajadores apuntan también a cuestiones bastante menos abstractas.

Llegar hasta dos horas antes para encontrar aparcamiento

Uno de esos problemas es el aparcamiento. Trabajadores consultados por La Voz de Ibiza han denunciado las dificultades para encontrar plaza durante los momentos de mayor presión de la temporada y aseguran que algunos empleados llegan entre una hora y media y dos horas antes de comenzar su turno para poder aparcar.

Su planteamiento es que, si se acomete una reforma de semejante magnitud, se aproveche también para resolver las carencias que detectan en las zonas destinadas a los empleados.

Aena, por su parte, ha sostenido que las plazas reservadas actualmente para trabajadores no se encuentran ocupadas en su totalidad, aunque ha dejado abierta la posibilidad de revisar las necesidades de aparcamiento dentro de la remodelación.

Baños desbordados mientras se proyecta un aeropuerto mayor

A ello se suman los problemas de mantenimiento.

El Comité de Centro ha denunciado que las averías de determinadas instalaciones terminan generando nuevas tareas para una plantilla que ya considera insuficiente. Entre ellas aparece incluso la supervisión del estado de los baños, una función que, según los trabajadores, acaba recayendo sobre empleados de Aena ante los problemas registrados en los aseos.

Las trabajadoras de limpieza han descrito además episodios de baños atascados, desbordados o sin agua, con dificultades para desarrollar su trabajo en condiciones adecuadas.

El contraste resume otra cara de la discusión: mientras Ibiza debate cómo será el aeropuerto del futuro, parte de quienes trabajan allí reclama solucionar los problemas del aeropuerto actual.

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