El accidente ferroviario ocurrido este domingo por la tarde en Adamuz (Córdoba), en el que colisionaron dos trenes de alta velocidad, ha dejado al menos 39 personas fallecidas y 11 heridos graves o muy graves, según fuentes de la Guardia Civil y del Gobierno andaluz. En los dos convoyes viajaban cerca de 500 pasajeros, 300 en el tren Iryo Málaga-Madrid y 184 en el Alvia Madrid-Huelva.
Los testimonios de pasajeros y familiares, recogidos por El País, describen un escenario de caos absoluto, con vagones retorcidos, volcados y personas atrapadas. Rocío Flores, de 30 años, permanece ingresada en un hospital de Córdoba. “Fue un caos total. Volamos por los aires. Estoy llena de dolores y moratones, pero había muchísima gente peor que yo”, relata en un audio enviado tras el accidente. La joven regresaba a Huelva tras presentarse en Madrid a unas oposiciones de funcionario de prisiones.
Otros pasajeros reconoce momentos de pánico. Santiago, de 44 años, explica que sintieron “un frenazo de golpe” y que el tren comenzó a moverse “de lado a lado”. “Cuando salí vi una persona muerta y el vagón uno era un amasijo de hierros. La gente pedía socorro e intentamos ayudar, pero era muy difícil”, cuenta. María Vidal, de 32 años, describe la escena como “un terremoto”, con apagón, gritos y ambulancias llegando mientras los pasajeros permanecían en shock.
La angustia se ha extendido también entre los familiares de viajeros de los que aún no se tienen noticias. A las puertas de la caseta municipal de Adamuz, Ramón Montón buscaba a su mujer, Tamara Margarita Valdés, residente en Huelva. “Hablé con ella 20 minutos antes del accidente. Casi se le escapa el tren y ahora no sé nada”, explica. Como él, decenas de personas han recurrido a las redes sociales para intentar localizar a sus allegados.
El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, ha descrito el escenario como “dantesco”, asegurando haber visto cuerpos seccionados en la zona del impacto. Por su parte, el jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Córdoba, Paco Carmona, ha explicado que el rescate ha sido extremadamente complicado debido a los vagones retorcidos y convertidos en amasijos de hierro, con víctimas que presentaban cortes, contusiones y fracturas abiertas.
Las autoridades han habilitado puntos de atención a víctimas y familiares en Córdoba, Huelva y Madrid. En la capital cordobesa, el Ayuntamiento ha puesto a disposición el Centro de Educación Ambiental, con apoyo de Cruz Roja, mientras que en la estación de Atocha continúan trabajando equipos del SUMMA 112, SAMUR, Cruz Roja y psicólogos para atender a los pasajeros que han ido llegando desde la madrugada.












